<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199</id><updated>2011-04-21T17:14:34.278-03:00</updated><title type='text'>Textos sin Esperanza.</title><subtitle type='html'>Textos sin Esperanza.
No se escribe para redimir al mundo, sino para exorcizarse de él</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://sinesperanza.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>51</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-114970134656519686</id><published>2006-06-07T14:27:00.000-03:00</published><updated>2006-06-07T14:29:06.580-03:00</updated><title type='text'>El Otro Adiós</title><content type='html'>&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" unselectable="on" width="100%"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se despidió de todos los suyos sin dramatismos escénicos, sin gestos ampulosos, sin lágrimas ni sonrisas fingidas. Mantuvo la hidalga solemnidad que el dolor merece y dijo adiós dando las gracias. Nadie le pidió que se quedara, ni aparentó consuelos. Lo despidieron bajando la cabeza y quizás aliviados porque se iba.&lt;br /&gt;Se fue sin saber cómo, ni dónde. Sin la conciencia avispada de que se marchaba. Así como hacía años el tiempo lo llevaba al garete, así dejó que los kilómetros impusieran su imperio. Se dirigía a ninguna parte para nada, sabiendo que no podía escarpase porque no existía refugio ni futuro.&lt;br /&gt;Viajó como si ya estuviera muerto o como si nunca hubiera nacido. Como si desprendido de todo lazo estuviera ausente de sí mismo, incierto de ser alguien, inseguro de ser algo. Se dejó llevar porque no podía llevarse. Se entregó sin resistir como si esperara un milagro aunque sabía que los milagros no le ocurrían ni iban a ocurrirle.&lt;br /&gt;Llegó a ninguna parte para saber que no prevalecía sentido para ciertos recuerdos, todo era ayer y el ayer era nada; una nada de su intransferible pertenencia y sin utilidad alguna. Llegó y supo que algo no se había realizado, que estaba en un suspenso eterno condenado a la indiferencia y la sinrazón. El recuerdo era una distorsión de su memoria y el presente algo que no podía ni quería imaginar. El ahora era esa calle que alguna vez, hace tanto, había correspondido a sus pasos y el bolso con las mudas de ropa que eran todo su patrimonio y existencia. Llegó convenciendo que nunca llegaría.&lt;br /&gt;Estar y no estar es una habitación de hotel sin rasgos. Una impersonalidad sin promesas que todo el tiempo anuncia la posible expulsión y nuevas desdichas. Estar y no estar es la una cama ajena donde muchos peregrinos impregnaron ausencias y el perfume del vacío. Estar y no estar es mirar los relojes sin que ninguna hora signifique otra cosa que un tiempo sin anuncios que fija a cada golpe de aguja un poco más de desesperación.&lt;br /&gt;Llegó para no quedarse, para seguir sin estar, para seguir no estando. Desdibujado, casi sin rostro, sin voz y con los ojos secos. Llego para saberse completamente irrealizado e irreal. Forma malograda, voluntad inconclusa, peso y sustancia que como una cárcel amorfa retenía algo vano y fatalmente estéril en lo que él mismo ya no podía creer ni tenía ganas de creer.&lt;br /&gt;Se despidió de todos los suyos escamoteándose el miedo y nadie le pidió que se quedara. Mantuvo la hidalga solemnidad que el dolor merece y dijo adiós dando las gracias. Se fue a ser nadie a otra parte. Partir es morir un poco y él siempre lo supo. Siempre, cada vez que se iba y se seguía yendo.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo" align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-114970134656519686?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/114970134656519686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/114970134656519686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2006_06_01_archive.html#114970134656519686' title='El Otro Adiós'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-109286957200370129</id><published>2004-08-18T19:48:00.000-03:00</published><updated>2004-08-18T19:52:52.003-03:00</updated><title type='text'>Bitácora a la deriva / Cerrado por ausencia</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Fin.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Formal y solemnemente me doy de baja como autor y me convierto en ausencia. Dejo por ahí lo que resultó de esta experiencia de escribir narrativa -a la que no me había dedicado con mayor preocupación- y publicarla en este formato web que son los blog -nunca me sentí un blogger, para que negarlo?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin de cuentas salí ganando en este juego; escribí cosas que sin todo lo que rodea a un weblog seguramente no hubiera escrito, fui leído, comentado y hasta parece ser -prefiero sentir que sí- que me he ganado el cariño y el respeto de algunos buenos amigos virtuales. En conjunto y eliminando algunos textos que hasta a mi me dan dolor de muelas quedó de resultado un librito de cuentos más o menos leíbles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gané más cosas. Tuvo sentido escribir para un alguien que buscaba leer.  Sentí valorado mi modesto trabajo y con él mi persona. ¿Qué más puedo pedir? &lt;strong&gt;Gracias&lt;/strong&gt; a los que pacientemente buscaron y buscan algo para leer aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no siento ni ganas ni estímulo de continuar en esta pagina. Hay otros problemas merodeando, pero creo que ese es el peor. Llego a pensar -por los comentarios- que creen que me he puesto en una actitud de diva que goza de ser reclamada. No se trata de eso, no. Las ideas, como casi todas las cosas, tienen una vida útil, la idea que animaba estos textos sin esperanza ya ha cumplido su ciclo. Yo también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejo un abrazo intenso y calido y esta bitácora a la deriva; al fin de cuentas ese debe ser el destino de todo texto, sin esperanza o con ella....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gracias por la cálida compañía&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-109286957200370129?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/109286957200370129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/109286957200370129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_08_01_archive.html#109286957200370129' title='Bitácora a la deriva / Cerrado por ausencia'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108665328803346220</id><published>2004-06-07T20:55:00.000-03:00</published><updated>2004-06-07T21:08:08.033-03:00</updated><title type='text'>Elle et Lui</title><content type='html'>El hombre termina el último sorbo de café, deja el pocillo en el plato y mira por la vidriera la cafetería que está cruzando la calle y que enfrenta sus vidrieras al café donde él está sentado. En la caja un hombre de corbata y gesto preocupado, contra la barra y con cara de estar papando moscas un mozo de camisa blanca y pantalones negros, en la mesa contra la vidriera, la que mejor puede ver entre los autos que pasan como una ráfaga de color cuando el semáforo les concede el paso, tres mujeres al filo de esa edad donde los kilos y la experiencia dan paso a la resignación que desplaza toda expectativa. Una de ellas atrae la atención de las otras dos, habla y gesticula y las otras ríen cómplices. Si mirara hacia la barra del lugar donde se encuentra, las otras mesas, vería el mismo invierno al atardecer, la misma evidencia triste del tiempo que va a alguna parte sin llevar a nadie en él, dejando a las personas atrás, relegadas. Ve cruzar a dos adolescentes muy abrazados que se besan y se ríen avanzando torpemente en esos dos cuerpos que se atrapan queriendo ser uno y que nunca lo serán por más de un instante. Quizás porque ese instante, esa ilusión de ser uno que aun los alimenta, pasan por el invierno como dos extranjeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con gestos acostumbrados saca un cigarrillo del paquete, lo pone en su boca y lo enciende. Vuelve al libro que está abierto en la mesa y lee:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;...La ciudad a su espalda ya no existe, basta no verla para perder la conciencia de sus edificios, calles, comercios, para sentir que nunca ha sido parte de ella ni de sus despertares con olor a pan y café caliente y el ruido de camiones que descargan cosas y de persianas que se levantan. La ciudad ha sido una circunstancia más entre tantas, un lugar donde no pudo hacer patria y con quién, mutuamente, se ha mal soportado sin amor y sin furia. Mira el mar de un verde eternamente sucio y olas blancas, la inmensa extensión de arena y la bruma que se monta entre el cielo y el mar para convertir las tres cosas en un plano sin fondo, una pared esfumada que sugiere distancia pero no la asegura. Hace frío. El viento lo lleva como una navaja, sin violencia, y lo empuja contra el cuerpo, la cara. La mujer busca calor para sus manos en los bolsillos del abrigo y allí está el frío y el viento como si no hubiera un solo espacio que les pueda ser vedado. Mira el mar y desea la distancia, la largura de un destino lejano que no le pertenece, la aventura de un "adelante" como dimensión inexorable, univoca. Siente, junto con el frío, la voluntad de ir sin que exista un donde. Piensa en la mujer pequeña y fea que ha muerto hace años en esas aguas para forjar un mito, se pregunta si uno simplemente podrá caminar y caminar y seguir caminando aun debajo de ese mar y morir como un poema o como la música de una guitarra, en un eco, sin memoria. La punta de la nariz le gotea y en los ojos una película de agua le recuerda el llanto, pero no quiere que el frío la venza, no quiere concederle ninguna victoria, ni siquiera la de moverse un poco para que el calor de la sangre agitada ejecute un vano conjuro. Cree, sin haberlo pensado, que ese cielo, mar, bruma, requiere de ese viento frío para ser lo que es, eso que se parece a un tango o a la víspera de un entierro o a la confirmación del doloroso incumplimiento de una promesa que se sigue esperando...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras el hombre lee, por la puerta que da al vértice de las dos calles, entra una mujer de tapado oscuro y colorida bufanda de lana gruesa. La cara blanca de frío y el cuerpo endurecidos de haber caminado por el invierno. Deja la cartera que colgaba del hombro en una silla y se sienta en otra sin sacarse el tapado; hace un cuenco con las manos y acercándoselo a la boca sopla en él. Cuando el mozo se acerca pide café con crema y espera que el calor le vuelva al cuerpo, a las manos que se masajea una con otra. El calor llega después de terminar el café y mientras aun aprieta al pocillo para robarse el calor de la loza. Saca los cigarrillos de la cartera, enciende uno y con la primera bocanada de humo mira el entorno sin curiosidad ni preocupación, tan solo para hacerse una idea de donde está. Después saca de la cartera un gran cuaderno de espirales y una birome y escribe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;...Nadie lo espera, y eso es algo que lo siente del mismo modo que si dijera que no tiene donde ir, que no hay lugar donde no fuera impropia su presencia, sus dolores de espalda, las anécdotas que a veces recuerda y cada vez le parecen más las de un extraño, el recuerdo de un relato que le han cedido para tener algo que decir. Nadie lo espera y él ya no posee ningún apuro, ninguna razón importante, ninguna curiosidad hambrienta. Sin desearlo, con una resignación que suele revelarse, se ha convertido en un voyeur cuando siempre se pensó un voyageur, mejor aun el capitán de la nave. Pero ésta, si existió, se ha ido a pique apenas apartarse de la orilla de un mar que le negó todas sus fantasías. No ha viajado nunca, se ha quedado crucificado bajo una Cruz del Sur que le señala cada noche su ubicación estática en un mundo que no le pertenece ya que nunca ha logrado conquistarlo. El tampoco se espera, se siente una visita ingrata en ese cuerpo que le duele, un participante sin invitación de esa vida que no puede ser la suya aunque cada mañana el espejo lo desmienta y le pruebe sin atenuantes que esa cara y esos huesos son él en forma indivisible hasta que la muerte le haga el favor de terminarlos a ambos o de separar esa sospecha de alma, apenas pensamiento, de ese cuerpo que de nave terminó en cárcel, hospicio, pensión donde quedaron los restos del equipaje de aquel voyeageur  que se fue y lo dejo solo...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre levanta la vista del libro y se aprieta con el dedo índice y pulgar los lagrimales. Por un instante ve una suave película rosada y con eso se va el cansancio que le produce la pequeña y apretada letra que llena las páginas. Por hacer algo toma otro cigarrillo y mientras lo enciende vuelve a mirar por el vidrio contra el que apoya su hombro derecho. La tarde se ha hecho noche sin transición. Las calles están sucias y los comercios vacíos, la mayoría de los autos que pasan son taxis y en el café que está cruzando la calle se han renovado parroquianos que se comportan como los anteriores, una suerte de eternidad de gestos semejantes, ropas parecidas, charlas reiteradas, invierno, frío, café. Recorre con la vista el salón donde se encuentra y ve a una mujer con tapado que escribe, a dos viejos que parecen dormidos frente a frente, tres hombres que exhiben sus celulares como si ellos fueron el emblema de un poder y una importancia que necesitan que sea reconocido. El Mozo fuma ocultando el cigarrillo en el costado de la barra y el hombre de la caja relee la sección deportiva del diario. Hace una señal, un gesto que ya es convención nacional y el mozo asiente con la cabeza. Otro café. Se piensa en esa ruta que escribiera Roberto Bertera, esa ruta interminable y en los carteles al costado; el hombre se sonríe al pensar que ha cruzado uno que dice: &lt;em&gt;En Dos Horas El Invierno&lt;/em&gt;, luego de otro que anunciaba: &lt;em&gt;Desde Aquí, El Sur&lt;/em&gt;. Ahora se acerca a uno que dice: &lt;em&gt;A Tres Kilómetros La Soledad&lt;/em&gt;. Bertera vendía sus libros a los pasajeros del taxi en que era chofer. Bertera estaba loco, completamente loco y se perdieron los rastros en esas corrientes de la vida que, supone o está seguro, no los llevó, a ninguno de los dos, a ninguna parte. Tiene el deseo de ver un cartel que diga: &lt;em&gt;36º Al Este Roberto Bertera, Escritor y Alienado&lt;/em&gt;. No habrá ningún encuentro mágico, ninguna alteración al último aviso cierto de esa ruta interminable: &lt;em&gt;A Tres Kilómetros La Soledad&lt;/em&gt;. Después de ponerle azúcar al café que le han traído, vuelve al libro y lee: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;...Le da placer sentir como los tacos de sus botas se hunden en la arena mojada. Cada tanto da vuelta la cabeza para ver sus huellas en la arena. Se pregunta si la persiguen o la empujan y no sabe responderse. El frío la lastima y siente que hay en eso algo justo, un modo de armonizar lo que siente dentro del cuerpo con lo que el viento y las navajas del frío le hacen sentir por fuera, como si el frío emparejara esa cosa áspera que le duele en alguna parte indefinible se si. La ciudad sigue a su costado tomando el ritmo de las horas, cobrando esa intensidad que hoy más que nunca le resulta ajena. De frente viene un hombre trotando con un perro a la vera. Sería grato un perro amigo, un amigo, alguien que fuera a su lado sin preguntas, dispuesto a dejarse abrazar y a mantener el abrazo sin urgencia de otra cosa que sentir la vida de otro sosteniendo la vida de uno. Sería bueno un abrazo que semejara al olvido, a un refugio contra la memoria, a un resguardo contra el después y sus contratiempos; un abrazo que suspendiera la realidad, que diera prioridad a la sensación, a la piel, los latidos. Aunque la experiencia le hace saber que nunca es más que una ilusión, que el instante se termina, comprende que desea abrazar y ser abrazada, entregar el cuerpo a un abrazo que prometiera besos, caricias, la expectación de ver y ser vista, de descubrirse nuevamente en el deseo de otro, de ser conquistada para perder la conciencia, las ideas, el lenguaje y dejarse flotar en un deseo de animal ancestral. Se sonríe de si misma, el frío le duele, eso es todo lo que hay y todo lo que tiene...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer lee las tres páginas que ha escrito, tacha palabras u oraciones y rescribe encima de las enmiendas con caligrafía dudosa. Durante los últimos párrafos enciende un cigarrillo y a veces hace un gesto que pareciera que el humo aspirado le aprueba o desaprueba lo que va leyendo. Termina de leer y llama al mozo, pide otro café con crema. Extiende la espalda contra el corto respaldo de la silla y aunque el tapado la incomoda desiste de quitárselo, el cuerpo tiene en su memoria el temor al frío del invierno. Le presta un poco de atención a la música suave que proviene de algún lugar entre la caja registradora y las vitrinas de vidrio y espejo con botellas de colores, Frank Sinatra canta:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Strangers in the night &lt;br /&gt;exchanging glances&lt;br /&gt;Wond'ring in the night &lt;br /&gt;what were the chances&lt;br /&gt;We'd be sharing love &lt;br /&gt;before the night was through...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Cesa la canción y poco después termina el café con crema. Corre el pocillo y el plato haciendo lugar, apoya el codo izquierdo en el borde de la mesa y la cabeza en la mano, vuelve a escribir concentrada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;...Ya entregado a su destino de voyeur se le ocurre que hay un solo modo de redimirse, lo que significa un solo modo de soportarse sin sentir ese hastío sin dirección que le duele tanto como la espalda contracturada. Escribirse una vida, fábular las aventuras inciertas de alguien que se le parece y que hasta podría ser él mismo. Escribir la vida es semejante a vivirla si se escribe con intensidad y hay sobre quién escribirla, si hay una mujer sobre la cual garabatearse a uno mismo, balbucearse, exagerarse en una metáfora. Una mujer ante la cual interpretarse y conquistarla como aquel intento fracasado de conquistar un mundo, una isla, un feudo. Una mujer desnuda como una pagina en blanco en la cual volcarse sonido a sonido para construirse de nuevo, para renacerse de la propia voz. Una mujer que fuera capaz de leernos como la primera vez, como la primera pagina; capaz de seguir nuestra aventura con curiosidad, asombro, sospechas y gritos de susto contenido. Piensa que esa vida que no es la suya cobraría algún sentido en el ojo de una mujer, en la boca de una mujer capaz de deletrearle el alma, la amargura, los años que se fueron y el invento de los tiempos que podrían venir y que el sabe que ya no vendrán. No hay donde escribir, no hay nadie que quiera levantar las apolilladas tapas de este hombre que como un libro cerrado espera en vano guardando una vida que no existe. Ante esa idea-deseo que se frustra en si misma, se siente otra vez en esa ruta interminable que no lo lleva a ninguna parte y en la cual no hay posibilidad de retroceder. No va a escribir nada, solo seguirá mirando indiferente un mundo que no le pertenece desde una vida que no puede ser la suya pero es, tal como se lo confirma cada mañana el espejo. Su historia no tiene interlocutor, ya lo sabe, este camino solo lleva a la soledad...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre cierra el libro y deja dentro de él a esa heroína que se le parece tanto y que él ha construido con las pistas de la lectura y con su imaginación. Aquella playa está lejos de ésta cafetería donde la música se repite en tandas regulares. Prende otro cigarrillo y mira entorno. Tiene la idea de náufragos aferrados a sus mesas, &lt;em&gt;Robinson's&lt;/em&gt; que fingen no serlo porque les da vergüenza asumirlo y porque temen el desengaño reiterado de intentar ser otra cosa, también porque hace falta una valentía o voluntad que él no tiene. No hay huellas de un Viernes, nadie invade el territorio de nadie y está bien que así sea, cada cual en su mundo, en su vida, en sus silencios, en sus charlas o en sus libros. Se culpa de transferirle a otros lo que siente para si mismo y deja de mirar ese entorno donde nadie lo mira a él. Fuma despacio y pide otro café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre le ocurre cuando termina de escribir algo que le gusta, la mujer siente la ansiedad de hacérselo leer a alguien, de recibir una opinión, de compartir lo que ha creado; lleva años tratando de no sentirlo pero es inevitable. Mira el entorno y  se confirma que como tantas veces está sola y que su mundo escrito es únicamente de ella. Se confiesa que escribe por muchas razones, una de ellas es exorcizar la soledad en la cual su mundo de palabras parece podrirse como una cosa muerta. Se pregunta qué resultaría de ir hasta esa mesa donde dos hombres hablan de a ratos entrecortados para pedirles que lean su cuaderno. Se sonríe de la idea. Llama al mozo y mientras lo espera mete el cuaderno y la birome en la cartera. Paga y sale despacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre ve salir a la mujer del tapado negro mientras Frank Sinatra vuelve a cantar:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Extraños en la noche&lt;br /&gt;intercambiando miradas&lt;br /&gt;preguntándonos en la noche&lt;br /&gt;cuáles eran las posibilidades&lt;br /&gt;de compartir el amor&lt;br /&gt;antes que la noche pasara...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108665328803346220?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108665328803346220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108665328803346220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_06_01_archive.html#108665328803346220' title='Elle et Lui'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108625843257193777</id><published>2004-06-03T07:14:00.000-03:00</published><updated>2004-06-03T07:35:56.756-03:00</updated><title type='text'>ERROR 666</title><content type='html'>El Autor se encuentra momentáneamente fuera de servicio por reparaciones. Pruebe lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierre esta ventana del navegador y mire durante 25 segundos el escritorio de su Pc., pregúntese luego qué estaba buscando en este Weblog donde El Autor está fuera de servicio. Si se da una respuesta razonable o no tiene nada mejor que hacer, vuelva la ventana del navegador a tamaño completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trate de detectar en qué capítulo y pagina de ASÍ HABLÓ ZARATHUSTRA se encuentran las siguientes líneas: &lt;em&gt;"...Entonces la vida, tapándose sus delicados oídos, me respondió así: ¡Oh Zarathustra, no restalles tan furiosamente tu látigo! Tú lo sabes bien, el ruido mata los pensamientos, ¡y ahora me están viniendo pensamientos tan delicados!&lt;br /&gt;Nosotros somos dos ociosos que no hacemos ni bien ni mal. Nosotros dos hemos y hallado nuestra verde pradera, más allá del bien y el mal ¡nosotros dos solos! Por ello debemos ser buenos el uno con el otro...."&lt;/em&gt;  Si Ud. no leyó el &lt;strong&gt;Weblog de Friedrich Nietzsche &lt;/strong&gt;puede ser un buen momento para hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traslade de pesos (argentinos) a euros y de euros a dólares el valor de 200 gr. de manteca, ½  Kg. de pan frances, ¼ Kg. de café y un litro de leche. Compare el resultado con el valor de hora de trabajo promedio en un empleado argentino, compare con el tiempo que se tarda en leer un post de este Weblog y deduzca el costo de lectura más el valor de conexión a Internet. Si ha realizado correctamente los cálculos comprenderá que es mejor que se vaya a tomar un café con leche acompañado de pan con manteca hasta que regrese El Autor y quizás, incluso, después de que regrese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si su Pc. tiene instalado word pruebe de abrir una cuenta en &lt;em&gt;www.Blogger.com&lt;/em&gt;, escriba su propio post partiendo del análisis psicológico-social de aquellas personas que están revolucionando Internet -y la cultura en general- al escribir un Weblog. Inmediatamente realice un track back con &lt;em&gt;www.bitácoras.com&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espere 30 segundos y encienda un cigarrillo, mire el techo del lugar en que se encuentra, lance el humo en forma de anillos. Realice un comentario brillante al pie de ésta ayuda al usuario, preferentemente discrepe argumentativamente con la línea editorial de El Autor que se encuentra fuera de servicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprovechando el tiempo en que se normaliza el servicio de El Autor, recuerde los pormenores de su día, luego sopese lógicamente las variables de la justicia en la existencia humana, posteriormente enumere los hechos destacados en los cuales usted, hoy, le ha dado un significativo servicio a la humanidad. Concluya finalmente en los siguientes asertos:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;a&lt;/strong&gt;-Auswich e Hiroshima no han existido - son inventos ilógicos-&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;b&lt;/strong&gt;-Las personas que duermen cada noche en cajas de cartón dispuestas en las veredas de la Rep. Argentina algo habrán hecho mal para estar así ya que usted no se encuentra en esa situación gracias a sus innumerables aciertos y cualidades personales. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;c&lt;/strong&gt;-Las personas con cáncer de estomago debieran tener una actitud mental más positiva. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;d&lt;/strong&gt;-El Autor de este Weblog, momentáneamente fuera de servicio, escribe desde personajes que exageran los posibles conflictos y dolores en el ser humano.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;e&lt;/strong&gt;-La Vita é Bella.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LUIS39 &lt;/strong&gt;no es rey de Francia pero es un winner, alto, de ojos verdes, jovial, eróticamente creativo, éxito en su trabajo, elegante en el vestir, de fino humor, tiene webcam y está en el chat de al lado, puede ir a conocerlo mientras el Autor supera el temporario desperfecto que lo mantiene fuera de servicio. -Si usted es varón recurra a &lt;strong&gt;DIOSA43&lt;/strong&gt;-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regálele una tarjeta virtual a un amigo, luego piense cuando fue la última vez que le dio dinero a un amigo sin esperar que se lo devolviera y cual fue última vez que dio un consejo u opinión. En un eje cartesiano realice la curva entre qué tipo de amigo es usted con sus amigos y qué clase de sujetos son sus amigos con usted. El resultado siempre será que usted es una encantadora persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la vida no vale ser pesimista, una clave útil mientras se restaura el servicio de El Autor puede ser autocontarse cuentos y chistes de: enanos, negros, gordos, gallegos, judíos, impotentes y homosexuales. -&lt;strong&gt;Ref. de ayuda&lt;/strong&gt;: Internet está lleno de Weblog graciosos-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si llegó aquí y lo ha olvidado: &lt;strong&gt;El Autor esta momentáneamente fuera de servicio.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras El Autor se encuentra fuera de servicio, tenemos el agrado de ponerlo al tanto de que: &lt;em&gt;"Jennifer Hawkins, una rubia australiana de 20 años, fue elegida el martes en Quito Miss Universo 2004. Esta surfera, modelo, bailarina y coreógrafa sueña con triunfar en la televisión. Después de recibir de manos de la dominicana Amelia Vega la tiara..."&lt;/em&gt; [En googleNews hay, en este momento, &lt;strong&gt;178&lt;/strong&gt; artículos relacionados a esta impactante noticia].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le informamos, también, mientras espera, que: &lt;em&gt;"...el desempleo mundial alcanza a &lt;strong&gt;185 millones &lt;/strong&gt;de personas y &lt;strong&gt;mil millones &lt;/strong&gt;de habitantes del planeta están subempleados o pertenecen a la categoría que en Estados Unidos se conoce como "working poor" (personas a las que el trabajo, de baja calidad y menor remuneración, no ayuda a salir de la pobreza)..."&lt;/em&gt; Estas personas también pretenden triunfar en la televisión como Jennifer Hawkins, aunque fuentes oficiosas presuponen que &lt;strong&gt;tendrán menos oportunidades al no realizar un marketing apropiado de sus potenciales&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Autor de este Weblog, de momento fuera de servicio, comió fideos con manteca mientras Susana Giménez (Diva de la TV argentina) realizaba una encantadora y &lt;strong&gt;ultradivertida&lt;/strong&gt; competencias entre perros que debían recorrer un laberinto para encontrarse con sus dueños. La conjunción de los hechos se prestaba para un práctico post -&lt;em&gt;material absolutamente digno de todo Weblog que se precie&lt;/em&gt;-, de dos minutos de lectura, donde desarrollar un sesudo análisis civil-filosófico. Lamentablemente, ya lo dijimos: El Autor se encuentra momentáneamente fuera de servicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ha leído hasta aquí y ha realizado las diferentes opciones que le fueron brindadas, inténtelo más tarde. Es posible que la restauración de El Autor demore bastante, este Weblog queda por tanto en una situación suspensiva. A la derecha de su pantalla puede ver una simple y cómoda lista de Links a los relatos, cuentos, crónicas, narraciones de este Weblog, si nos los leyó, léalos, y si los leyó, lamentamos los inconvenientes causados. El Autor se va a Grecia a superar su stress y que a que le rebobinen el cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haga clic en el botón Atrás -de su navegador- para probar con otro vínculo.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108625843257193777?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108625843257193777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108625843257193777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_06_01_archive.html#108625843257193777' title='ERROR 666'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108599571144958680</id><published>2004-05-31T06:20:00.000-03:00</published><updated>2004-05-31T06:40:02.600-03:00</updated><title type='text'>Juan I Juan II</title><content type='html'>Cuatro golpes en la puerta. Seco, cortos. No imperantes. Apenas un llamado. Hace mucho que no se espera a nadie, que nadie viene. Con desgano y sin curiosidad abre la puerta, del otro lado una versión mejorada de si mismo, él mismo pero con el pelo pulcro y bien peinado, el torso erguido, sin cansancio en los hombros. Los dientes blancos y las encías abrazando a la altura justa el cuello de cada diente. No hay sorpresa. Tarde o temprano esto iba a ocurrir. Sin palabras deja espacio para hacerse entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siento mucho haberme demorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lamento informarte que llegaste antes de lo propicio -El recién llegado abre los ojos sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no es posible. Quizás sea tarde, pero he hecho cuanto pude.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es tarde, demasiado tarde, pero aun así, no es el tiempo propicio. O quizás yo no deseo aun que lo sea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre he pensado en vos, cada noche, cada día en que el frío subía desde el piso, como si el sur estuviera siempre debajo de los zapatos. Siempre, siempre estuviste presente en el mar, en la bruma donde el horizonte y el agua se hacen una sospecha triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo he dejado de esperarte. Te lancé mis mejores deseos, rogué que tuvieras la suerte de tu lado y te olvidé para no odiarte. Es mejor el olvido a cualquier forma de disculpa o perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo estás? -la pregunta tiene algo de suplica en el tono&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No importa, ya no importa. No estoy, dejé de estar, me perdí en mis propios lamentos y gruñidos, compilé palabra a palabra y cada hora y la guardé para mí solo, en un cofre del que perdí la llave. La vida quedó ahí y yo aquí, desligados hasta la próxima eternidad. Dejé de ser. Ahora solo me dedico a recordarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es justo que hagas eso, aun estamos a tiempo, aun podemos salir de aquí, si aceptas venir conmigo... e intentar otras cosas que están pendientes, son muchos gestos que aun se te deben.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El tiempo se terminó para mí, yo maté el tiempo dentro mío. Ahora solo espero que se pudra en mi cuerpo y me envenene lentamente, hasta que un día, una noche, mejor, ya no tenga la voluntad de abrir los ojos para seguir recordando. Cuando deje de recordar ya no imaginaré nada más, ni siquiera me imaginaré a mi mismo y a Dios gracias habré terminado completamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué te diste por vencido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque he sido vencido. ¿Por qué otra razón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si yo estoy aquí, eso no es cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo único en lo que ambos estamos de acuerdo es en que ya es tarde. Las ilusiones y la esperanza, si es que no son dos palabras para llamar a lo mismo, son como las manzanas, alguna vez, en el momento justo, ni antes ni después, deben ser cosechadas; caso contrario se pudren, como el tiempo dentro mío... La derrota no solo es el fracaso pleno en el campo donde se lucha, es también el destiempo de la cosecha. Ni antes ni después, el momento exacto en que el fruto está en tu mano y tu boca, en que tus dientes muerden y el sabor te impregna la lengua, eso te convence de seguir, eso es no ser derrotado. Yo olvidé el gusto de las manzanas o simplemente ya estoy seguro de que son una cosa negra, reblandecida y amarga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero ambos sabemos que no es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabemos muchas cosas, más de las que necesitamos saber. Sabemos cosas hermosas, cosas que brillan en nuestras cabezas, cosas que algunas veces hasta nos permiten creer en ellas y suponernos que la realidad y lo que sabemos se equilibran de algún modo; pero no siempre funciona. Yo poseo la idea abstracta de una bella y roja manzana, jugosa, que tiene algo de arena al desarmarse en mi boca, poseo esa idea y sé que vos comés esas manzanas. Pero no es lo que he comido hoy, ayer, ni mucho más atrás de ayer. Tu manzana no es mi realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero llega el tiempo, está delante tuyo, las manzanas te están esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No esperan, no me esperan a mí. Están destinadas a vos, son tuyas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es justo que lo veas de ese modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y quién carajos te dijo que las manzanas, los sueños, las victorias tienen la más puta y breve noción de justicia? -la voz es ahora hosca y algo más alta- ¿Dónde aprendiste que la victoria recae en los merecedores de ella? ¿O qué si aun recae los colma por siempre jamás? Miras el mundo desde tu manual pero yo pregunto ¿qué justicia hay en que esas manzanas te esperen? Tus meritos, claro, tu esfuerzo... Seguramente que así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Acaso no lo merezco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tanto cómo yo, ni más ni menos. Pero vos las recibís y yo no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque vos te negas, porque preferís hundirte en tu propia lastima y quedarte ahí, en un tiempo quieto. Eso es responsabilidad tuya!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora lo es, sí, es verdad. Pero no nací así, de hecho nací con vos y éramos iguales. Algo me debe haber transformado mientras que a vos no. ¿Es tu culpa? ¿La mía? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quiero ayudarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca pudiste, tampoco yo pude ayudarte a vos. Aunque deberías creerme que hice todo lo que supe y se me ocurrió hacer. Me propuse que fueras así, como sos ahora, te busqué en cada paso que daba, pensando que ibas a llegarme y que podría encontrarme en vos. A cada cosa que hice estabas más lejos y lo poco que tenía para desearte se ensució una y otra vez y dolía sentirse culpable, ineficiente. Llegó aquel cumpleaños y me di cuenta que no me daba el aire para seguirte los pasos, que ya no valía la pena y entonces día a día te fui olvidando y con el olvido dejé de desearte. Así me convertí en esto y ya no voy a cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué hay de mi entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quizás me recuerden a mi en vos, te construyan en un futuro del amor que a mi me dan y no me sirve para mucho. Quizás supongan que fui así o que merecí serlo. Tal vez vos llegues a ver lo que yo no veré nunca y alguna vez le cuentes a nuestro hijo los tiempos duros de desesperación y le enseñés a ser fuerte, más fuerte de lo que yo logré ser. Quiero creer que vos tenés un luego, que no te encerré aquí conmigo y te asfixie en este espanto lleno de odio que caliento cada mañana. Hay gente que cree que merecer ser quién sos, esa gente espera que lo logres, yo también. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero me dejás solo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tan solo como estoy yo, como he estado siempre. No siempre, alguna vez, muchas veces, te tuve a vos y esos eran los buenos tiempos. Pero un día yo me fui, o vos te fuiste y ambos quedamos solos. Yo ya no puedo ayudarte, o mejor dicho ya no puedo intentar ayudarte, para mi sos un imposible, una frustración. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué voy a hacer ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Irte, irte por la misma puerta que entraste, sin mirar atrás, sin atarte a nada ni a nadie. Olvidarme como yo te olvidé. Y empezar de nuevo. No lleves nada, nada que te lastre el paso, no tenés que demostrarle nada a nadie, y de nadie esperes nada, ni amor, ni piedad, ni comprensión ni misericordia. Nada. Nacete de vos mismo y sobreviví sin delirios de grandeza, sin obligación hacia ninguna cosa que no seas vos mismo. No aspires a más que a verte como te ves, no olvides reírte, no te cuestiones el bien y el mal cada día, aprendé a bailar  cuando escuches la música, mimetizate entre los que bailan y no llamés la atención de nadie, porque eso solo te traerá enemigos y envidiosos. Es lo mejor que puedo decirte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tengo miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo también lo tuve, lo sigo teniendo, pero ya no me importa. Me equivoqué de elección y eso es todo. No se podía ser vos y yo a la vez, demasiado perfecto, demasiado imposible. No arrastrés una bolsa con mi carroña. Andate y no equivoques el amo. Las manzanas no saben un cuerno de justicia, no le pidas eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te voy a extrañar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pamplinas! Te vas a olvidar de mí más rápido que yo de vos, la panza llena y el cuerpo abrigado hacen maravillas con la memoria. Andate y se feliz, pagá tu felicidad con los dientes apretados y no vuelvas, nunca vuelvas porque jamás vas a encontrar nada, porque aquí ya todo terminó por mucho que yo insista en que aun no es oportuno. Me miento, es lo único que me queda para simular una esperanza que no tengo, la mentira de perdurar. Te va a ir bien, no tengas miedo. Usá ese pasaporte y empezá de nuevo sin esperar que te salden estas deudas que nadie me va a pagar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quizás no lo logre, ¿pensaste eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí lo pensé, claro que sí, pero poco importa. Si no lo lográs, seremos las dos partes de la misma muerte como alguna vez fuimos las dos partes de una misma persona.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108599571144958680?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108599571144958680'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108599571144958680'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_archive.html#108599571144958680' title='Juan I Juan II'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108562575063503822</id><published>2004-05-26T23:08:00.000-03:00</published><updated>2004-05-27T01:51:52.746-03:00</updated><title type='text'>Dominó ( IV )</title><content type='html'>[ver (&lt;a href="http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_sinesperanza_archive.html#108494847435822193"&gt; I &lt;/a&gt;) (&lt;a href="http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_sinesperanza_archive.html#108512549849124199"&gt; II &lt;/a&gt;) (&lt;a href="http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_sinesperanza_archive.html#108537148804556479"&gt; III &lt;/a&gt;)]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Negro Maldonado ha traído un nuevo número a Grisselle -así se llama uno de los locales-. Cuando se organiza la salida, el destino ya está sabido muy de antemano. Los cuatro travestis más hermosos, como mujeres, que se pueda imaginar están ahí en una danza erótica y bastante ridícula que en general no importa un cuerno porque la belleza perfecta de esas mujeres, que no son mujeres, dejan a los espectadores incapaces de pensar en nada más. Si alguna duda quedaba, cuando termina el show y las chicas aceptan la invitación de la mesa grande, solo queda el asombro embobado ante esas pieles, ojos, bocas. Esa noche el Chita Cerillano y Fernando Santomayor dirimen a trompadas furiosas quién se lleva a uno de los travestis. Nadie se mete ni dice nada, pero bajan varios puntos en la escala de créditos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Roberto y Nahuel dejen la pensión, El Sapo ya tendrá tutor en el partido y será adiestrado en las ideas de lucha de clases y la necesidad de una resistencia organizada contra la dictadura. Hay algo romántico en el asunto y hay, El Sapo lo comprobará mucho después, algo estúpido. Lo que es cierto es que el muchacho tendrá suerte, esas actividades podrían costarle la vida o apenas un poco menos y nunca le pasa nada. Corren historias, como la de una célula que quedó rota con dos cuadros descolgados y una camioneta con una heladera llena de trotyl. Desconectados, los dos cuadros deciden un ataque desesperado y a ciegas. El blanco es un almirante y quien termina de víctima es su hija adolescente. La prensa hará de eso una bandera contra una brutalidad que se pinta unilateral y es, como todo lo unilateral, una mentira. Se cuenta que cuando Abel ejecutó al general la cosa nunca fue como acordaron narrar las dos partes en una concordancia que por si sola es sospechosa. Es verdad que el General pidió atarse los zapatos y luego dijo "&lt;em&gt;proceda&lt;/em&gt;". Lo que es no es verdad fue lo que pasó después, cuando el general se dio cuenta que lo iban a matar en serio, se tiró al piso y se agarró de la pierna de Abel suplicando y gimiendo. Abel se desesperó y tiró al bulto sin dar, hasta que dio, y el general tirando sangre seguía como una masa pegajosa y adhesiva suplicando y gimiendo prendido de pierna de un tipo entrado en pánico que mataba por primera vez. Abel se quebró y no se trata de que lo bajaron poco después en un enfrentamiento, se trata de que Abel estaba buscando que lo bajaran, tenía 24 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Bologna, hombre de dinero y elegancia, el más señor de todos los de la mesa grande y el más licito en sus negocios de productos agrarios, le sobra estampa y soltura para sujetarse a la oferta de las chicas del Negro Maldonado. Es de los que siempre tienen programa propio y mantiene sana independencia del resto. Cada noche, al retirarse dice: "&lt;em&gt;Bueno, gente, me voy que mañana hay que ganar lo que se gastó hoy&lt;/em&gt;". Junto con Julito Cazenari es el que toma por propia la parte de El Sapo y es un hecho que si se sale de ronda el muchacho va con ellos. A Bologna le intriga que el chico lea tanto, lo admira por eso y más de una vez lo llevará a librerías para que elija libros que él le pagará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Osvaldo Araos ha convertido la pensión de la calle Granaderos en un lugar peligroso. Muchos de los viejos habitantes se han ido, los que quedan ya no se reúnen en la cocina. Los que llegan y se van sufren el maltrato violento de este hombrecito corpulento con andar de cascarudo encorvado. Se ha encargado en crear disputas entre los pensionados, ha escondido cosas de uno acusando a otro de robarlas. A alguien que se ha atrasado dos días en el pago le confiscó toda la ropa, a otros los ha maltratado de palabra o amenazado con el cuchillo que cada vez es más visible. La gente de Borsalino le ha hecho un vacío y el Colorado Claus dijo un día sin mover los labios "&lt;em&gt;va a terminar mal&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el partido llegan y se van compañeros. Se habla de los que emigran, se habla de los que no están más, se habla de la "escuelita*" y de las torturas. Se habla de la "fiambrera*". Alguien que llega muestra el ano quemado por la "cucharita*". Se habla de lucha de clases, socialismo, imperialismo. Se habla de muertos, de acciones, de resistencia. El universo es un gran tablero de ajedrez donde una lógica de combate alguna vez dará su fruto mientras se mastica a Derrida, el Che, Marcuse, Mao y Gramsci. Se habla mucho y con cuidado, lentamente. Se sigue asegurando que la revolución fracasó en Rusia porque fracasó en Alemania, se habla de la "poliéster*" y de los Falcon. Se habla de una guerra ya hace mucho perdida. El Sapo es muy chico para tener miedo, pero escucha, escucha y ve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A El Sapo, como a Julito Cazenari las finanzas, la vida se le escapa de cauce. Muchas noches y días continuos dando vueltas despierto, pocas ganas y concentración para tocar timbres, asco de vivir engañando gente, varias mujeres a distintas horas del día y la noche, preguntas que no puede responderse. Una mañana está tomando café y Rolo le dice con una voz que El Sapo cree que se escucha hasta en Alaska "&lt;em&gt;Pibe, te estas poniendo boludo, te crees que todo es farra y te vas a dar una torta, mas te vale poner el lomo y dejarte de joder&lt;/em&gt;". Eso es todo lo que dice el faber* y a El Sapo la vergüenza le sube a la cara, le duele la vergüenza. Será paradójico que precisamente el faber sea quién lo levanta en peso, pero le toca esa parte de la conciencia que nunca puede dominar del todo y a veces se le mezcla con la timidez y con la confusión de esa adolescencia dura que no entiende ni entenderá jamás. Sabe que se contradice cuando va a las reuniones del partido y vive la vida que vive, sabe que se contradice cuando convive con cosas que lo asquean, sabe que se contradice con los libros que lee y sabe que se contradice con quien querría ser y con quien es en verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Borsalino sigue yendo y viniendo gente, pero la mesa grande ya no hace planes como antes. A mucha gente, muchas diferencias. Julito Cazenari se ha llenado de sablistas que los otros no soportan y no están dispuestos a salir de co-deudores. Para algunos el vértigo de las chicas ya está resultando cansador y no falta el que de verdad empieza alguna relación seria con las señoritas empleadas de boutique. Pablo Ramírez está en pleno negocio con los farmacéuticos y el éxito lo va a cegar  hasta llegar a la cárcel. Los más viejos no dicen ni mu, pero no les hacen gracia los farmacéuticos, menos que a nadie al Colorado Claus que va dejando poco a poco su lugar en la mesa del fondo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claudio Hantush es un poco mayor de El Sapo, se conocen de la calle y hace tiempo que no se cruzan. El Sapo le tiene afecto pero no le soporta las pretensiones y la mitomanía. Una tarde Claudio llega a Borsalino con sus aires de triunfador y al poco rato cuenta la clave de su éxito. Ha encontrado una mujer que lo mantiene a "todo lujo", su "minita de plata" -según expresa-. Lo que cuenta es el sueño de mil muchachones callejeros y poco aptos para nada que nunca van a lograrlo y terminarán de empleados donde mejor les de la capacidad y la suerte, si tienen suerte y no terminan como sablistas de un cuarto de pelo o en la cárcel. Pero Claudio parece haberlo logrado y está pletórico con su "minita de plata", tanto que invita a El Sapo a conocer al hada de sus días de bonanza. Llegan a un lugar en permanente construcción que no cuesta ver que es una pensión de mala muerte y pésima vida. Por pasillos estrechos y torcidos van hasta una habitación con cocina sin pintar y Claudio feliz se anuncia con un "&lt;em&gt;mi amor, soy yo, vine con un amigo&lt;/em&gt;". Se sienta El Sapo y Claudio va al baño que está fuera. Corriendo la cortina que separa la pieza de la cocina aparece un travesti de dos metros con la cara tallada a hachazos y el pelo mal teñido de amarillo paja de escoba. Con voz de tenor, que por mucho que se esfuerce sigue siendo voz de tenor, saluda a un El Sapo azorado que descubre hasta qué punto una persona es capaz de creerse sus fantasías al precio que sea. Cuando sale de ahí, se siente asqueado consigo mismo y tiene ganas de llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sapo deja la noche y Borsalino. Trabaja por más que mala paga de pintor en una obra y a veces, cuando la plata no alcanza, y nunca alcanza, va a las tres de la mañana al mercado de frutas a descargar camiones. Alejarse es difícil cuando no hay donde ir. Las noches son tristes en la pensión de la calle Granaderos donde ya nadie es amigo de nadie ni se arman rondas de mate caliente en la cocina. Alguna vez prueba timbriar sin timo y descubre que todo lo que le enseñaron tiene una razón muy cierta, nadie compra bolsas de residuos si no es bajo la idea de lástima o miedo. Es duro estar solo y no tener plata para ir a tomar un café al &lt;strong&gt;Evaristo Carriego&lt;/strong&gt; y presumir que se es quien no se es y ganarse alguna de las chicas que trabajan en las boutiques. Es duro el domingo cuando no hay obra y solo queda caminar por Pueblo Chico con el cuerpo molesto de haber descargado bolsas de 70 kilos de papa. Es duro pretender a Dios y haber conocido al Diablo. A los diecisiete años, muy cerca de los dieciocho, El Sapo se deprime y se queda una semana tirado en la cama sin ganas de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tangos siempre dicen que cuando estás en la mala, te quedás sin amigos. Eso lo comprueba Julito Cazenari cuando sobre un montón de deudas que se le han ido juntando, Aldo le pide mucho más de lo razonable por renovarle el contrato del local y fondo de comercio. Ocurre que Aldo ha recibido quejas de los vecinos, que Julito no siempre ha cumplido en forma y tiempo los pagos y que Julito ya tiene impresa en la cara su fama de punto. Alguna gente como Rolo y Jorge Bologna podrían ayudarlo, pero Julito ya no es confiable para nadie. No supo cuidarse solo. La gente de la mesa grande se dispersa, se encuentran aquí y allá en algunos de los lugares de siempre, pero tardarán mucho en encontrar una nueva casa, y cuando la encuentren, habrá muy pocos de aquellos que fueron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mala economía de El Sapo, se suma su depresión y que alguien le roba su dinero en la pensión. El sapo está seguro que fue Araos, pero se calla. La falta de dinero y los días en cama son lo que Araos necesita para hacerlo víctima de sus humores repentinos y los insultos, amenazas y prepotencias  que van a ir creciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Mónica, nom du guerre Mimí, vuelve del Sur tarda buen tiempo en encontrar alguien que le de un mensaje a El Sapo, cuando el mensaje llega es simple, Mónica quiere verlo. A El sapo le lleva dos o tres noches encontrarla y cuando lo hace se da cuenta de que por algún motivo él ya no es el mismo. Durante varios días se encuentran, salen a comer, charlan y a la madrugada, cuando Mimí termina de trabajar van juntos al departamento de ella. El Sapo esta confundido y se lo cuenta, no sabe quién es, ni qué hacer con su vida. Mónica no es una persona dada a la filosofía o a las crisis existenciales, no se puede serlo y trabajar de puta, que es algo que obliga a una gran practicidad. Lo contiene como puede y finalmente le ofrece lo que hace rato piensa ofrecerle, que se junte con ella y la cuide, que sea su hombre. El sapo conoce el rol que le proponen, lo ha visto en otros y siente un vértigo que parece rotarle las tripas dentro del cuerpo, siente que algo se quema dentro de él y la besa y al abraza pero se queda en silencio y en silencio, un rato después, se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Araos ha confiscado los pocos efectos de El Sapo a modo de prevención punitiva por el pago de mensualidad. Cuando El Sapo llega encuentra un bolso vacío y otro ausente. Reclama y Araos se burla, El Sapo se enoja y Araos lo amenaza con golpearlo al tiempo que lo insulta. Araos saca el cuchillo y se lo agita por delante de la cara, El Sapo se asusta y retrocede. Araos goza de la situación, nada cuesta ver que se siente poderoso. Las puertas de las piezas se cierran y un silencio espeso llena todo. Araos se gasta en un discurso absurdo e insultante, denigratorio, que descarga contra El Sapo que del miedo pasa a una furia que le pone todo rojo en la mirada. Araos le dice que se vaya de la pensión y que solo vuelva cuando tenga la plata para pagar, que recién ahí le devolverá sus cosas, si es que se las devuelve, y se corre a un costado de la puerta para que El Sapo pase. Cuando El Sapo está saliendo se apoya en el respaldo de una silla, se aferra a él y sin pensarlo, la levanta y la descarga contra un Araos que no esperaba nada de ese muchacho larguirucho. Con el primer golpe Araos cae sentado y El Sapo vuelve a pegar con la silla que se rompe. Después, sin ver donde, El Sapo tira un golpe de puño tras otro, tras otro, tras otro, hasta que Araos está en el piso en posición fetal con las manos y los brazos cubriéndose la cara y la cabeza pidiendo que no le pegue más, y es ese pedido, esa suplica, lo que termina de enloquecer al muchacho que ahora patea como si lo hiciera contra una pelota de fútbol buscando un gol de penal. Araos se ha orinado encima y se ha desmayado y aun después de eso El Sapo le dio varias patadas más. Cuando se detiene ve que Doña Victoria lo mira tras la rendija de la puerta entornada, de un salto empuja la puerta, tira a la mujer al piso y viendo donde están sus cosas las toma y sale. Esa noche, en un tren, El Sapo deja Pueblo Chico para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;THE END&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*Escuelita: Centro ilegal de detención y tortura ubicado en los terrenos del # cuerpo de ejercito, con asiento en Pueblo Chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fiambrera: Vehículo FIAT utilizado por un reconocido grupo para-policial. La denominación proviene de los muertos que eran transportados en el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Cucharita: Forma de tortura que consiste en poner una cucharita de café dentro del ano del torturado y descargar sobre la misma corriente eléctrica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Poliéster: Nombre que se daba a las capuchas con que se cubría, cegaba y aislaba a los detenidos al momento del secuestro y aun durante la retención en centros ilegales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Faber o lápiz o lapicito: Nombre que se da a los levantadores/corredores de apuesta ilegal, haciendo referencia a la herramienta de trabajo, el lápiz (Faber, marca de lápices).&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108562575063503822?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108562575063503822'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108562575063503822'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_archive.html#108562575063503822' title='Dominó ( IV )'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108537148804556479</id><published>2004-05-24T00:49:00.000-03:00</published><updated>2004-05-24T01:14:52.820-03:00</updated><title type='text'>Dominó ( III )</title><content type='html'>[ver (&lt;a href="http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_sinesperanza_archive.html#108494847435822193"&gt; I &lt;/a&gt;) o (&lt;a href="http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_sinesperanza_archive.html#108512549849124199"&gt; II &lt;/a&gt;) ]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegan a la pensión de la calle Granaderos dos clientes nuevos que piden que una habitación de cuatro sea solo para ellos dos pagando la diferencia. Son gente de otro gallinero. Están por terminar un trabajo sobre el catastro de la ciudad. Le toman cariño al El Sapo, uno le presta libros, "La Condición Humana" de Malraux y "La Vía Real" del mismo autor. El otro, después de muchas charlas y vueltas lo invita a una reunión del partido. Época de dictadura, se va a esas reuniones y lo primero que se explica es como salir por los techos en caso de emergencia. El Sapo no lo sabe, pero lo están reclutando como nuevo cuadro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando El Sapo ya era un avanzado "timbrero" llegan a la pensión dos "equipos" de venta de una "rifa" -&lt;strong&gt;papel&lt;/strong&gt; en el argot de los timadores- del sindicato de correos y telegrafistas. Uno se queda en una pieza de 5 camas y el otro debe buscar otro albergue. La rifa no era una rifa, sino un "&lt;strong&gt;bono de contribución voluntaria&lt;/strong&gt;" pero el arte de esos hombres de la calle, semianalfabetos, pero de una capacidad de picardía increíble, convierte un pedazo de papel impreso en una fuente impúdica de ingresos. Lo primero es, tarea bien simple, vestirse muy semejante a un cartero; lo segundo tener un carné de cualquier cosa, del club, de la biblioteca; tercero buen humor y rapidez para valuar a la víctima; cuarto llevar una planilla donde se simula anotar la dirección de la casa -el miedo a que el cartero "pierda" las cartas de los poco dispuestos a colaborar suele ser muy útil-. Se toca timbre, si es un portero eléctrico se dice "&lt;em&gt;servicio urgente de telegramas&lt;/em&gt;" -no hay nadie que no corra a la puerta pensando la peor noticia, generalmente que se ha muerto algún pariente- El resto es decir que esos papeles son &lt;strong&gt;entradas a un festival-artístico-multitudinario&lt;/strong&gt;, organizado por el gremio, que se realizará en meses venideros, lo cual es absolutamente mentira por todos lados, pero si se dice rápido y convencido nadie lee el papel que se les pone en las manos, que por supuesto no dice en ninguna parte "&lt;strong&gt;entrada&lt;/strong&gt;" ni "&lt;strong&gt;festival&lt;/strong&gt;". En caso de una víctima dura, se saca el carné y se lo pasa por la nariz -muy rápido- para ratificar la honorabilidad del presunto cartero. Todo lo demás que se diga dependerá de la velocidad oral y la intuición para captar a la víctima. Alguna vez, El Sapo, se llegó a entusiasmar de tal modo, que contó los detalles del festival y nombró entre los artistas participantes a Frank Sinatra, Gene Kelly y Mickey Rooney. El arte del timo es una cuestión psicológica que enseña mucho del ser humano. La mejor gente para ser estafada es la gente buena y, particularmente, los idiotas con ambición de malos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mejor regalo que Mimí le hará a El Sapo, entre los muchos que le compra, es el de esa madrugada en que por fastidiar al chico, los hombres de la mesa grande de Borsalino juegan a seducir a Mimí y del juego al deseo dan el salto y se frustran, entonces apelan al poder final, el dinero. No se trata de que mal quieran a El Sapo, se trata de actuar por impulso, de seguir manteniendo créditos que son más imaginarios que ciertos, se trata de elementales formas de virilidad. Buscan enojar al muchacho y están a punto de lograrlo, el juego se va haciendo espeso y largo, hasta Pablo Ramírez ha puesto todas sus fichas. La luz del nuevo día ya está firme y los hombres inquietos y fastidiados, Mimí se para, camina hasta la puerta y, dándose vuelta antes de pisar la vereda, dice en voz clara: "¿&lt;em&gt;Sapo, querés venir a hacer el amor conmigo&lt;/em&gt;?" Esa noche El Sapo sube un escalón más en la extraña escala de valores nocturnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un sábado, los reunidos en la cocina de la Pensión de la calle Granaderos empiezan bromeando y terminan acordando traer una chica que les haga el servicio a todos. Hay cola en la puerta del baño y olor a perfume barato y dulzón en los pasillos. Lo que traen es una mujer puro hueso de pelo negro y dientes ausentes. Los que tienen que esperar su turno pasan a espiar por el ojo de la cerradura, estimulándose para cuando les llegue el momento. A nueve hombres atiende la mujer sin salir nunca de la habitación. El Sapo fue invitado pero rechaza el convite. Alberto, uno de los moradores, se ha quedado con la mujer en su cama. Tres días permanecen encerrados la mujer y él, que es el único que da la cara para conseguir alimentos, cigarrillos y agua caliente para el mate. Al tercer día ella se sale de la pensión y él anuncia muy feliz, en la cocina, que van a juntarse. Todos creen que es una broma pero por prudencia nada dicen. A la tardecita ella regresa con sus bolsos, dos días después se van juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última noche de Ernesto fue como todas las noches, pasó por Borsalino y siguió la ronda por la ruta de siempre. Se contaban muchas cosas de Ernesto, muchas anécdotas de guapeza, y una vez en una de esas charlas que van y vienen el Colorado Claus dijo desde su mesa, "&lt;em&gt;Lástima que los guapos se terminaron cuando se inventó el bufoso*&lt;/em&gt;". Cuando Ernesto llegó a su casa no estaba más borracho que de costumbre pero más despierto estaba el que lo esperaba. Lo encontraron tres días después muerto en la cama. Tenía dos puñaladas en la espalda, a la altura del riñón, y cuatro en el pecho. Nunca se sabrá quién fue, sobran sospechosos y gente con un motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Manquito tenía una novia hermosa, realmente hermosa. En los códigos de la noche, nadie abusa de un manco, o al menos no debiera abusar. Pero la chica es demasiado bonita. Julito Cazenari no quiere, no quiere pero la chica lo busca y lo encuentra. Si hay algo de lo que el Manquito se va a arrepentir durante mucho tiempo, es el haber ido a Borsalino a hacer farol con la novia. A Julito se la va a sacar El Sapo sin esfuerzo ni guerra, sin enojos entre ambos. Y El Sapo sube un escalón más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto fue muy arreglado, parece que el Gordo Belloni y Monroe -ambos sargentos de la policía de provincia- tuvieron algo que ver. A la empresa poco le importa porque van a cobrar el seguro y el paquete fue preparado desde adentro. Un camión con acoplado cargado de artículos de limpieza fue robado en plena ruta. Jorge Martín va a mover la mercadería en las ciudades vecinas pero tiene ganas de hacer alguna diferencia mejor con una parte. Habla con El Sapo y este da una idea. "Armar paquetes, de productos de limpieza y venderlos timbriando". Los paquetes contienen detergente, lavandina, trapo de piso, jabón el polvo, esponja metálica, guantes de goma y una docena de broches, todo de buena marca. El Sapo pone a tres amigos a armar paquetes ocho horas al día, consigue un Fairlane destrozado pero que aun se arrastra y tres vendedores. Si vender un timo es fácil, vender un producto real muy por debajo de precio, es pan comido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Monica, nom du guerre Mimí, se va a trabajar al Sur. Le pagan muy bien por hacer un show que poco tiene de show y mucho de algo aberrante con bufonada. Sobre lo que le pagan por eso, los campesinos con el dinero cobrado por la esquila pagan más que bien por sus servicios. A veces la llevan a algún campo y atiende a todo el personal que no mira lo que paga. Mimí tiene planes y le dice a El Sapo que cuando regrese quiere que hablen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Osvaldo Araos ha pasado de ser un hombre jovial y entrador a comportarse como una bomba de tiempo. Cuenta que ha sido boxeador, que ha hecho esto, aquello, se ríe, bromea y de pronto, sin razón, ante un gesto de otro, se pone furioso, insulta, amenaza. Ya se comporta como dueño de la pensión de la calle Granaderos, se toma este derecho de que se ha mudado a la cama de Doña Victoria. Uno de los inquilinos tiene problemas para pagar y Araos hace una disputa en la que termina saliendo a relucir un cuchillo. La gente deja de ir a la cocina compartida. Como Doña Victoria siente que tiene un hombre que la proteja, Araos deja de vender chucherías, contrabandeadas de Brasil y Paraguay, en la calle; para cuidar, tiempo completo, los intereses de su hembra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julito Cazenari, que por sobre todas las cosas es un hombre con un corazón de pan, se le están yendo las cosas de las manos. Está cometiendo un error que muchos le anuncian pero que él no quiere reconocer, está pasando de banca a punto. La caja de Borsalino sigue trabajando más que la cafetera, pero en los grupos que se arman para las salidas cada vez hay más menesterosos y sablistas que se cuelgan al bolsillo de Julito. Si París era una fiesta, la noche de Pueblo Chico es para Julito lo mismo o más. La ley dice que la primera copa se le paga a una mujer porque hay que pagar, la segunda por delicadeza, la tercera nunca porque uno se queda punto para siempre. Julito le paga a todo el mundo la tercera copa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;* Bufoso: -Lunfardo-Revolver, arma de fuego&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[&lt;em&gt;Continúa y &lt;strong&gt;Finaliza&lt;/strong&gt; en la próxima entrega&lt;/em&gt;]&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108537148804556479?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108537148804556479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108537148804556479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_archive.html#108537148804556479' title='Dominó ( III )'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108512549849124199</id><published>2004-05-21T04:26:00.000-03:00</published><updated>2004-05-22T01:02:09.620-03:00</updated><title type='text'>Dominó ( II )</title><content type='html'>[ &lt;em&gt;ver&lt;/em&gt; &lt;a href="http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_sinesperanza_archive.html#108494847435822193"&gt;( I ) &lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Ruso Berges es un tipo inquieto y efectivo que sabe mucho de gastronomía y cafetería, parece ser que viene de una familia que tuvo campos y hacienda. Una madrugada en el viejo Palacio de los Villares, lugar que tuvo su prestigio  y que ahora es un antro oscuro al que solo acceden iniciados, El Ruso sucumbe a su mal crónico, una enfermedad que se llama póquer. A la mañana siguiente ya no es co-propietario de Borsalino sino mozo, trabajo que por piedad le ofrece Julito Cazenari no sin disgusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio es uno de los seis soldadores de alta presión en la pensión de Doña Victoria. Hombre de humor brutal y cuerpo de peso pesado se encarniza con El Sapo. Al principio los otros cinco lo secundan, pero a medida que las bromas se van haciendo mas duras lo dejan hacer sin más participación que reírse del resultado. Le esconde cosas a El Sapo, lo despierta con amenazas de incendio, le pone jabón en polvo en la taza de té, lo encierra en el baño luego de cerrar la llave de agua caliente mientras se está bañando; a cada día se le ocurre algo nuevo. El Sapo tiene miedo, por muy alto que sea no es más que un chico flaco. Tiene miedo y junta furia. Una tarde, en la cocina compartida, cansado y hambriento El Sapo pone agua a calentar, al volver a buscarla la pava está en el fuego y el agua sigue fría, vuelve un rato después y lo mismo. no quiere quedarse en la cocina para no ser blanco de esos seis tipos que ya no puede ver sin apretar los dientes. Vuelve al rato y el agua sigue fría, Julio hace un comentario y se ríe a carcajadas. El Sapo da un salto y toma el cenicero de grueso vidrio que está en centro de la mesa, todo es muy rápido, en un solo gesto continuo, se lo parte en la cabeza a Julio y con el trozo que le queda en la mano lo golpea dos veces en la cara, los otros cinco se le tiran encima para pararlo y lo logran sufriendo patadas, escupidas y mordeduras. Nadie vuelve a molestar a El Sapo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ronda empieza, cada uno de los días de la semana, en Borsalino. Después de las siete de la tarde van llegando sin plan previo y se juntan en la mesa grande. Primero los fijos: Rolo, Jorge Bologna, Manuel Herrero, Julito Cazenari, Osvaldo Santos y El Sapo. Después, y según el día algún otro como Walter Landau, Oscar Rubiales, Fernando Santomayor, Pablo Ramírez. Entre esos hombre no parece haber nada en común, ni edades, ni oficios, ni posición social, pero comparten la noche. Como la caja registradora de Borsalino trabaja más que la maquina de café, Julito Cazenari ha perdido la poca organización administrativa que alguna vez tuvo; llegado el momento en que se arme algún plan meterá la mano en la caja y sacará un montón de dinero, si entre los reunidos hay un indigente, como suele serlo El Sapo, nadie preguntará nada y su parte será pagada entre todos. Generalmente se sale a comer algo, después a tomar café y whiskey a algún lugar que no sea Borsalino, porque Borsalino es como estar en casa. Durante ese aparte se sumará alguien nuevo y algunos de los estables se irán; luego de esos reacomodos se arman las partidas. Casi siempre, los más optarán por ir a alguno o todos los prostíbulos del Negro Maldonado. Alguien terminará la noche con alguna de las chicas en la cama, como cliente o como amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Ponciello andaba por la mitad de los cincuenta. A pesar de la espalda inmensa, su cabeza de pelo entrecano y su cara larga de animal triste sobresalía de tal modo del conjunto que se pensaba que cabeza y cuerpo no tenían pertenencia uno con el otro. De largos silencios y gestos delicados que se exageraban en el acto de fumar con una larga boquilla negra. En las tardes tomaba mate en la cocina de la Pensión y asesoraba a Doña Victoria en cuestiones domésticas. Habitante del otro cuarto de ocho camas, se movía por el día con exactitud rigurosa. Un duro paso, muy duro, por un alcoholismo extremo lo había afirmado en este sistema exacto de vivir en un riguroso plan diario. Ponciello Le ofreció a El Sapo de ganarse unos pesos trabajando con él y así fue como le enseño las artes del vendedor puerta por puerta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Osvaldo Araos  pertenece a una categoría peligrosa de enfermo mental, es un psicópata. Cuando cae en la pensión de la calle Granaderos se encarga de mostrar a cada quién el perfil más adecuado, intenta pasar por un hombre simple y ameno que ha recorrido mundo y vida, incluso Francia. El Sapo le cree, como todos, hasta que un día Osvaldo lo llama aparte y le dice siempre ampuloso y seguro de si mismo que el tiene un libro para prestarle, un libro muy bueno, un libro -y recalca ésta condición como superior- que es un Best Séller. Ha fracasado en su intención de asombrar al muchacho que es muy tímido pero no idiota. Araos es un pobre tipo enfermo que pronto mostrará la hilacha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el Gordo Gundy abrió el "&lt;strong&gt;Evaristo Carriego&lt;/strong&gt;", Bar-Cafetería con pretensiones culturosas y de gente fina, la barra de Borsalino decidió darle apoyo llevando gente todas las noches. Por efecto de la novedad y de esa cosa chic que tiene todo lo nuevo en un pueblo con pretensiones de ciudad, las empleaditas de comercio -todas buenas chicas de buena familia- ocuparon las mesas y las sillas del "Evaristo Carriego" para hacerse ver también pretenciosas de fineza. No les costó a los hombres de la noche, tan desenvueltos y entrenados en los lances del coqueteo, hacer crecer la mesa con estas señoritas que de a dos, tres o cinco se prestaban en pudorosa inocencia a un juego donde cazador y presa son la misma cosa a dos puntas. Multiplicadas las oportunidades, ahora la noche terminaba según la suerte, las ganas o el bolsillo, con las empleadas de boutique o las chicas del Negro Maldonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mónica ha decidido que su nom du guerre sea Mimí. A los 24 años no es particularmente atractiva, pero tiene algo desafiante en el rostro, algo que cualquier hombre puede entender de muchos modos pero que solo causará un efecto: el hombre se va a sentir excitado. A Mimí le va bien con el Negro Maldonado, pero a pesar de todo, de su ignorancia matizada de desparpajo, le duele en alguna parte ser una puta. No será jamás otra cosa ya que no sabría que ser; aunque sí sabe muy bien lo que no quiere ser: una empleadita mal paga. El Sapo, que sigue tímido, la trata con distancia, el muchacho le tiene cierto miedo a las mujeres, o quizás a sus propias debilidades. Cuando Mimí se de cuenta que El Sapo la trata como a una mujer, sin considerar siquiera que es una puta, el cariño entre los dos será fuerte y grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ponciello vendía en esa época bolsas de residuos y el esquema de trabajo, aunque simple en apariencia, estaba muy estudiado. Lo primero era decirle a la gente que uno era recolector de residuos, pero no de cualquier modo, no. Sino recreando el recolector de residuos -&lt;strong&gt;basurero&lt;/strong&gt;- que la gente tiene en la mente, un acto de interpretación teatral: "&lt;em&gt;que tal, señora, somo nosotro, los muchacho del camión que estamo festejando el día de nosotro, y estamo acercándole los 50 "paquetitos" de bolsita pa' la basura &lt;/em&gt;-Aquí se agitaba un montón de paquetes de bolsas en la mano- &lt;em&gt;a tantos pesos&lt;/em&gt;" y según la cara de la víctima  "&lt;em&gt;dele señora, que nosotro estamo todo el año con uste, pasando todas las noches&lt;/em&gt;" La razón de la mentira es bastante simple, poner al comprador en una situación de aprieto: hay dos pensamientos basicos que tendrán frente al basurero que se le ha presentado, el uno es piedad por ese tipo que cada noche corriendo tras un camión se lleva la basura, el otro es el temor que se expresa, más o menos, así: "&lt;strong&gt;Negro de mierda, si no le compro no me levanta la basura y capaz que me raya el auto&lt;/strong&gt;". Si uno de los dos está con un eventual comprador, el otro pasa por detrás y se dice con desgano: "&lt;em&gt;la señora de la otra puerta quiere 2 paquetitos más, llevale vo que a mi no me quedan&lt;/em&gt;" y como la víctima no quiere ser menos que su vecino... si la gente pregunta si son bolsas grandes, aunque uno sepa que son las más chicas de mercado, dice: "&lt;em&gt;sí, señora, son de medio metro por sesenta&lt;/em&gt;" y no se ha mentido, las de boca más chica tiene cincuenta centímetros y lo gente lo sabe, pero la seguridad ampulosa con que uno pronuncia "&lt;strong&gt;&lt;em&gt;medio metro&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;" es suficiente. Es importante ponerle el producto en la mano del comprador, si es en un descuido de éste mejor, eso dará pie a que uno con solo negarse sistemáticamente a volver a tomarlos, decida a la víctima a terminar el asunto por la vía rápida: comprando. Muchos productos vendió El Sapo con Carlos Ponciello y llegó a ser bueno en ese arte de la mentira estúpida, pero necesaria, que en otros ámbitos se llamará glamorosamente: &lt;strong&gt;Marketing&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Doña Victoria se le han escapado en forma casualmente continua tres inquilinos con larga deuda. La mujer se deshace en frustración y rabia. Se da aire con un diario doblado mientras se pone roja  al narrar lo triste que es dar la mano y que a una se la muerdan, de tener que vivir con cuatro ojos y que abusen de una porque es mujer, porque si ella tuviera un hombre al lado la respetarían de otro modo. La casualidad y la crisis ponen todo servido para que Osvaldo Araos le tire la red. Todos lo ven y nadie se preocupa, hasta que Araos empieza a descontrolarse en ataques de furia enferma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuenta el Colorado Claus que conoció de cerca al Francia, que según parece no era francés sino Belga y que era un hombre educado y elegante. El Francia había matado por primera vez durante la guerra, en el medio de una iglesia llena de gente, cuando era un mocoso, a un oficial alemán. Se decía que después había sido militar, coronel,  y que había estado en Argelia. El Francia era un profesional, no un loquito, por eso nunca lo agarraron. No se divertía, para él todo era trabajo. Usaba revolver porque no quedan vainas servidas, y mataba de cerca para no cometer errores. Le hicieron una cama cuando lo del banco, pero el Francia no era estúpido, se los cargó a todos y hasta es casi seguro que el caño que le metieron tres años después al juez fue obra suya, aunque no fuera su estilo. Cuenta el Colorado que está seguro que debe estar en Paraguay o Brasil, si aun vive, que el Francia era todo un señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Continuará...]&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108512549849124199?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108512549849124199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108512549849124199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_archive.html#108512549849124199' title='Dominó ( II )'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108494847435822193</id><published>2004-05-19T03:23:00.000-03:00</published><updated>2004-05-19T03:53:13.290-03:00</updated><title type='text'>Dominó ( I )</title><content type='html'>Victoria es una mujer alta, hace tiempo entrada en años, de busto grade y una panza que la deforma convirtiéndola en una caricatura. El rostro marcado por el tiempo y por lo que ella cree una injusticia. De joven fue hermosa y estuvo casada con un hombre de buena posición económica y social, pero su curiosidad por las braguetas que no eran las del pantalón de su marido, la brutalidad de sus escasos pensamientos y esa gloria efímera y embriagante de ser bella la hicieron rodar hacia abajo. Ahora tiene una pensión en una casa de altos en la calle Granaderos y allí manda, regentea, grita y sufre a gusto. No es una mala mujer ya que para ser malo se requiere cierta inteligencia y astucia, ella carece de ambas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rolo es la elegancia en persona, hombre que siempre parece recién salido de la tintorería tiene buen gusto para la ropa y los colores. De voz áspera y firme de cantor de tangos, se lo suele encontrar en Borsalino, los puestos del mercadito y la peluquería de Enrique -tan vieja y decrepita como Enrique que parece congelado en una postal de los años 60, incluyendo el fino bigotito de cantor de boleros- Se sabe que el oficio de Rolo era el de diagramar la distribución de carga en las bodegas de los barcos, trabajo delicado y matemático. Ahora oficia de &lt;strong&gt;faber&lt;/strong&gt; y no es secreto que la banca es el Negrito, famoso por la anécdota de que una vez cada dos meses lo llaman de la comisaría para que se presente a cumplir un día de arresto. Día de fiesta en la seccional porque la Negrita lleva comida para presos y policías que comparten sin distinciones el menú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sapo se ganó el apodo por los inmensos ojos en su cara chupada y porque al caminar flexiona demasiado las rodillas, parece que fuera a los saltos con sus largas piernas. Está por cumplir 16 años y por vueltas de una compleja historia familiar había quedado en la casa de un tío que, no estando saludablemente encerrado en un nosocomio de alienados, dedicaba buen tiempo a torturarlo psicológicamente. Muchacho tímido y largo soportó lo que pudo hasta que un día le dio hermosa golpiza al tío y fue a parara a la pensión de la calle Granaderos a la vuelta de Borsalino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julito Cazenari tiene 26 años y el sueño del pibe hecho realidad. Frente al Hospital Español entre Granaderos y 20 de Marzo, en sociedad con el Ruso Berges, alquiló a Aldo el local y fondo de comercio donde funciona Borsalino, cafetín no muy grande y cálido con madera y espejos criteriosamente distribuidos. Julito y el Ruso son gente conocida y querida en la noche. En pocos meses harán de ese boliche abierto las 24 hs. el espacio donde se cruzarán prostitutas que regresan del trabajo con gente que cuida enfermos en el hospital de enfrente, médicos, levantadores de apuestas, ladrones, fracasados cantores de tango, estudiantes, cafishios y aspirantes a cafishios, peluqueros, empleados de comercio y cualquier otra clase de ser humano que se pueda suponer o inventar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cuenta que el Colorado Claus tuvo su fama en Santa Fé y que estuvo tres veces guardado en las mejores cárceles del país. Pero se cuenta en voz baja y solamente si se está seguro de que el Colorado Claus no anda cerca. Es ahora un hombre corpulentísimo y pausado que habla poco y, aunque parezca indiferente, registra todo con los brillos verdes que le asoman de los parpados gruesos y las bolsas arrugadas de piel dura que le rodean los ojos. Todas las tardes se apersona en Borsalino y sentado en la mesa del fondo, que cualquiera desocupa apenas verlo entrar, deja correr las horas tomando whiskey sin hielo. Todo el mundo lo saluda, pero nadie se sienta en su mesa si él no lo indica. Conocer al Colorado Claus es poder ver donde el miedo y el respeto hacen sustancia sin superficie de separación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sapo fue a dar en una pieza grande con 8 camas. Seis camas están ocupadas por unos obreros golondrinas que están trabajando en la construcción de la Planta Petroquímica. Hombres de piel oscura y acentos con tonada, originarios de las provincias del norte. Hombres duros especializados en soldadura de alta presión, trabajo muy bien pago y también completamente insalubre por mucho que la empresa esté obligada a darles cada día un litro de leche y ellos a tomarla. Manejan un código que El Sapo no comprenderá nunca, se dan los lujos de los que naciendo pobres un día tienen dinero: ropa cara y estridente, vino y comida. Primero tomarán a El Sapo como mascota, y un tiempo después como víctima propicia de todas las bromas pesadas que se les cruce por la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Negro Maldonado tuvo su primera puta a los diecisiete años, su nombre es conocido en todo Pueblo Chico aunque no es hombre de hacerse ver mucho. Dueño de cuatro prostíbulos, calido y jovial, siempre en su autazo de vidrios oscuros y tapizado de algo que imita la piel de leopardo, suele llegar a Borsalino, entre las cinco y treinta y las seis de la mañana con cinco o seis mujeres de diversas edades y apariencias. Ninguna es particularmente bella, todas delatan el oficio en la ropa y el maquillaje que en el curso de la noche se fue gastando. Desayunan hambrientas, incomodas donde hay tanta luz. Atraen miradas. A veces se van con un cliente ocasional, otras con algún amigo al que no le cobran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Ramírez pasó los treinta años sin dejar atrás la adolescencia, la lleva puesta como identidad propia. De buen porte, pelo enrulado, barba escrupulosa y una Honda Custom que encandila con sus cromados, vive de sus artes de Juan Tenorio y de su pretensión de bont vivant de tierra adentro. Algunas veces tuvo cafeterías y Pups, otras fue empleado y así va rotando según los vientos. Amigo de Julio Cazenari suele parar en Borsalino y cuando esté pasando muy mala racha hasta será cajero temporario. Es de los que se va cada mañana con alguna de las chicas, y generalmente no solo que no le cobran sino que suelen hacerle esos préstamos perdidos para siempre que bien pensado tienen mucho de lástima. Amigo de los farmacéuticos y farmacéutico él mismo, la ambición de vivir como un millonario sin serlo lo llevará a la cárcel en una anunciada y previsible causa por drogas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ernesto es un tipo pequeño y duro, silencioso. Trabaja en la construcción por cuenta propia. Todas las noches, con su campera de cuero, sale de ronda por los lugares de costumbre. No sería nadie notorio si no fuera por la particularidad de que Ernesto es un "peleador" un púgil. Su fama va delante de él apartando a los débiles y llamando a gritos a los adversarios, tipo bravo si se lo busca o si se enoja. Una noche Ernesto está borracho, es decir, está borracho afectado, porque borracho está cada noche, pero sin efectos visibles. Llegan a Borsalino unos desconocidos ruidosos y prepotentes. Son tres, grandotes los tres, muy grandotes. Ernesto los mira mal y les pregunta qué les pasa. Se acerca, tambaleante, a la mesa y hablan en voz baja. Sale y desde la puerta que lo sostiene les grita que los espera a los tres afuera, al poco rato los tres grandotes salen con malas intenciones y riéndose. Afuera, en la calle, se escuchan puteadas, golpes y otros ruidos violentos, en Borsalino se hace silencio, todos se hacen los desentendidos. Después de un rato sin ruidos salen todos afuera, dos de los grandotes están en el piso, el tercero sobre el capó de un auto, la ropa rota, las caras destrozadas. Ernesto se fue a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde las diez de la noche del sábado hasta las once de la mañana del domingo Borsalino se convierte en un corredor que debiera haber descrito el Dante. Gente que se apresta a salir, gente que hace un descanso en el medio de su circuito nocturno, gente que desea cambiar de planes, gente que regresa de la tanguería, el prostíbulo, el cine, de otro café o pub, gente que pasa a preguntar si no pasó mengano, fulano o sultana y se queda un rato, se va, vuelve, gente que se encontró con otra gente en otro lugar y acuerdan ir todos juntos a Borsalino... y a las 5 de la mañana del domingo Borsalino a reventar de tanta gente, tanta que no entran en el salón y se van a la vereda, que se sientan en los autos estacionados a diez o veinte metros de la puerta y consumen allí, gente que saluda a todo el mundo y charlan, se apretujan, hacen bromas, invitan, convidan, pagan. Una noche de esas, una noche loca de vértigo El Sapo estará sentado tímido y silencioso y viendo que Julito Cazenari, Manuel Herrero y el Ruso Berges no dan abasto, se ofrece a lavar la vajilla que se acumula caóticamente en todas partes. Esa noche El Sapo, con sus 16 años, pasará a ser miembro de la barra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Continuará]&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108494847435822193?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108494847435822193'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108494847435822193'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_archive.html#108494847435822193' title='Dominó ( I )'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108436177867088180</id><published>2004-05-12T08:31:00.000-03:00</published><updated>2004-05-12T09:10:14.726-03:00</updated><title type='text'>Monólogo de Pablo Sábato.</title><content type='html'>Mi nombre es Pablo Sábato, soy escritor. Claro que quizás esto a usted no le debe decir mucho, incluso es posible que sea falso, que sea falso que soy escritor, digo. Y también falso, si lo piensa un poco, que sea Pablo Sábato, podría ser Juan Pérez y podría ser nadie, la ficción de un escritor que me escribe o la sombra proyectada por los dioses en una caverna. Como fuera, importa poco. A mi no me importa al menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguramente que usted no recuerda que en el 84 gané el premio municipal de novela corta, eso seguro que ni lo recuerda ni lo sabe, pero quizás recuerde que soy el asesino de Lorenzo Dos Santos, el que le dio las cuatro puñaladas, dos en el pecho y dos en el vientre. Seguramente que eso le interesa más qué mi arte, y es comprensible. Tuve la desdicha de no haber tenido un ahorcamiento público, lo que seguramente me hubiese dado raiting. Como me sobra tiempo para pensar me imagino un reality show donde los concursantes deben responder una serie de preguntas, si aciertan pasan a una instancia superior, al que pierde en la primera ronda, le quiebran tres dedos en una morsa frente a cámaras, al que pierde en segunda ronda le clavan la oreja a una puerta y así uno a uno, eso sería el programa más visto de la Tv., el más discutido por semiólogos, curas, librepensadores y vedettes, y el más visto ¿no le parece? Lo bueno de la basura con tanto público es que todos la detestan, sufren asco, dicen no verla, pero allí están millones de ojos viendo cuanto se pueden degradar a si mismos en la degradación del prójimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás usted quiere que le diga que me siento arrepentido de haber matado y yo voy a defraudarlo. No me siento orgulloso, no es algo que me permita pavonearme, pero no me arrepiento. Lo que sí sé es que el que mata una sola vez, mata por voluntad, digo, cruza una frontera de la que no hay retorno. La vida es muy frágil, fragilísima, y basta el deseo de terminarla para acabar con ella. La gente que no mata no es que sea buena, ni que tenga una conciencia superior; la gente que no mata tiene miedo de la muerte y tienen miedo de si mismos, después tienen miedo del castigo. Poca gente acepta la verdad de que los asesinos y los suicidas son gente valiente, pero los valientes no siempre sobreviven, eso es el secreto mejor guardado de la sociedad, el que todos guardan bajo la almohada, el deseo de sobrevivir. Algunos hasta confunden eso con el deseo de vivir, y así andan, engañados hasta que se mueren igual, de viejos, de inútiles, de prescindibles, de olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya le digo, soy escritor, invento cosas, les doy voz a los que no saben o no pueden hablar, retraduzco el mundo en mis palabras para regocijo del alma y la mente de las personas. No he tenido mucho éxito, claro. No supe  sacar partido del incidente ese del asesinato, me falto marketing y un buen agente de prensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para navidad la señora Isabel me mandó comida en conserva y cigarrillos. La señora Isabel cree en dios y cree que dios dispone milagros y penas. Yo no creo en dios, yo creo en la señora Isabel que me mandó comida y tabaco. Ella es un milagro, pero como es modesta le pasa los créditos a dios. La gente supone que el arte es como el pensamiento y no es lo mismo, no. El pensamiento puede ser como el de toda esa gente que se preocupa por la situación aberrante de las cárceles,  que habla de eso, que afirman doctrina y se compadecen de los presos, puede ser como esos que sin matar ni robar nunca, porque no saben lo frágil del valor de la vida, condenan o pretenden la redención de los que matan o roban. El arte es como lo de la señora Isabel, es un hecho, es algo que tiene vida propia, es un acto que viene de alguna parte pero que tiene identidad propia. Una lata de comida en navidad es arte. ¿Sabe por qué? Porque cambia algo en el que asiste a él, algo se modifica, transforma. El arte es, si usted quiere, un milagro. Pero claro, de eso hay poco en televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le cuento: Cuando Mambrú volvió de la guerra nadie lo estaba esperando. Las noticias de la ocupación, del nuevo orden de las cosas, los análisis sobre las monstruosidades de la violencia, los cómputos de dedos, brazos, antebrazos, brazos, ojos y piernas amputadas, habían llegado mucho antes que él y la gente, luego de comentarlas, las había olvidado como había olvidado la guerra misma. Ese espectáculo de varité que es la sociedad, había aplicado la máxima ineludible de la vida: el show debe seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mambrú llegó al país un día como cualquier otro, con su bolsa de marino en la espalda y un sentimiento de extranjería irremediable en la billetera, junto con la figura del santo protector y la foto de una familia que había sido la de Mambrú antes de que Mambrú fuera a la guerra. El día que llegó al país, un glorioso jugador de fútbol, al que no dejaban suicidarse tranquilo, hacia revuelo junto con un centenar de bien intencionados fanáticos porque no había una sola clínica dispuesta a aceptarlo a él y a sus fanáticos. Cada día caían doscientas familias bajo la línea de indigencia según lo estipulado por las estadísticas optimistas del gobierno y la mayor y más estúpida crisis de energía se ensañaba contra las familias ya indigentes y las que estaban a medio digito de serlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traspasó lentamente la puerta de la casa familiar y con paso silencioso llegó hasta la cocina. Su madre le daba la espalda e inclinada en la pileta pelaba papas. Pensó Mambrú en esa madre que recordaba con un rostro de trazos tenaces, recordó la certeza de que esos trazos se habían intensificado en la medida que su madre había borrado los rostros de todos lo que alguna vez estuvieron cerca de ella y no pudo encontrar el viejo rencor fatigoso que era el sentimiento que lo unía a esa mujer.  La vio pequeña y abultada de espalda, sin sentir ternura, experimentó piedad. Su madre giró y lo vio allí parado, de pronto algo pasó en la cara de esa mujer lejana y mal secándose las manos en el delantal dio unos pasos rápidos hasta ese hombre que alguna vez fue su hijo. Le tomó la cara con las manos, le apretó las mejillas con ellas y luego le sacó el pelo de la frente, con algo de espanto en la voz dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi hijo, que te han hecho mi hijo!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo que Mambrú contestó lentamente con una voz que no era la voz de Mambrú antes de ir a la guerra, mirándola a los ojos como si quisiera llorar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se trata de lo que me hicieron, sino de lo que yo he hice.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se da cuenta? La sociedad organizada está llena de personas "a las que le han hecho", de personas que nunca hicieron nada, lo que suponen que es hacer algo bueno. El mundo está lleno de buenos que lo son por no haber hecho nada malo y no es así, no. Se es bueno por hacer algo bueno, como la señora Isabel; se es malo por matar, como yo, y se es una nada del montón por vivir en rebaño de sobrevivientes. Pero toda esa gente está ocupada viendo como se agranda las tetas la chica del momento, o buscando un amor que les de muchos orgasmos, o sintiendo esa solidaria pena por un futbolista al que no dejan morir en paz. A lo que yo voy, no sé si usted me va siguiendo, es que el arte es necesario para tomar distancia de todas esas paradojas de mierda y verse uno mismo, dentro de si. El arte, una buena novela, por ejemplo, no es algo que se lee, nos exalta y se olvida. Se lee, nos exalta y nos lleva a pensar en notros mismos, pero no como sobrevivientes, porque los sobrevivientes son cómo vacas, comen pasto y viven, eso es todo. A lo que voy, es que el arte sirve si usted no lo enfrenta como una vaca que solo espera comer y retardar cuanto pueda el paso al matadero, si es así lo que falla es su cerebro de vacuno y no el arte ¿me entiende?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé si soy un buen o mal artista, eso no corre por mi cuenta; lo malo en mí fue siempre la conciencia de serlo y la incapacidad de ser otra cosa. Pero no crea que lo que a uno le revienta la vida es el ejercicio de un arte, no, no se trata de eso. Se trata de las convicciones personales que se tienen al momento de crear algo. Porque hay que tener conciencia, ¿me entiende? una lata de comida no es arte si detrás no tiene un pensamiento que la oriente a una función. Será, en el mejor de los casos, un arte liviano y olvidable si solo busca dar de comer, entretener, divertir, vender o darle famosa fama a su autor. Es arte cuando ya tiene la intención de cambiar al otro, de darle ago más que la comida en sí. Porque si el arte es alimentar la vaca para que siga siendo vaca? usted tiene que entender. Un joyeux puede muy bien amenizar una fiesta y hasta vender muy bien sus servicios de payaso, pero en la historia, salvo hermosas excepciones, los payasos no le han aportado mucho a la humanidad. Chaplin no era un payaso y Roma era pan y circo. ¿Me sigue? El arte, tiene esa cosa triste de la condición humana, también valiente de verse triste, el arte no es el ingenio de hacer llorar, que eso es fácil, sino de llevar al tipo a su propia tristeza para que se vea humano en toda la dimensión de su humanidad; y por ahí, ¿quién le dice? El tipo se anima a ser bueno o malo pero no una masa mediocre entre mil millones de mediocres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que pensar, le digo, que si uno no tiene un trasfondo, una convicción, cualquier idiota que terminó la primaria y tiene una lapicera es escritor, que cualquier romántico de segunda mano que rima alma con calma es poeta. No, no es así. No solo hay que ver el mundo, hay que verlo de un modo personal y plantarse en él para decir algo mejor en forma o contenido, y sino, mejor cerrar el pico y seguir comiendo pasto, o hacer buen negocio y escribir el guión de una telenovela de la tarde, todas se basan en la Cenicienta, la Bella durmiente, Blancanieves, de ahí salen todos los argumentos de telenovela que usted vaya a ver hasta el día de su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tuve mala suerte como escritor, la vida es así, no la escribe uno, apenas la interpreta. Me hubiese gustado hacer algo importante, algo bueno, algo que se pudiera recordar. Cuando lo maté a Dos Santos sabía bien lo que estaba haciendo, ya le dije, no me arrepiento. Fui tonto en no usarlo en beneficio propio, pero yo nunca fui bueno para los negocios, yo apenas escribo y me creí que solo escribiendo era suficiente. Pero no, ya se ve, hacen falta más cosas, otros talentos y picardías. Ahora lo voy dejando. Acuérdese, mi nombre es Pablo Sábato, soy escritor. No asesino.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108436177867088180?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108436177867088180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108436177867088180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_archive.html#108436177867088180' title='Monólogo de Pablo Sábato.'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108383285314268359</id><published>2004-05-06T05:40:00.000-03:00</published><updated>2004-05-06T05:45:19.140-03:00</updated><title type='text'>Las Palomas</title><content type='html'>Muchas veces Margarita se ha quedado fumando en el balcón, mirando el cielo. Esperaba ver desde qué ángulo del horizonte, dentro de cuál nube, llegan las palomas. Nunca las ha visto llegar. Aparecen en el momento justo en que se escucha ese ruido a cañería tapada, propio de todas las palomas, y luego el golpe del pico contra el vidrio de la ventana, eso es todo; nunca hay un antes, ni un después. Pasan días entre la llegada de una y otra,  pero hubo alguna oportunidad en que llegaron once y hasta quince bajo la misma luz de un día. Las palomas llegan sin mecánica ni simetría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traen en el dorado anillito de la pata los mensajes en papel Biblia que el Maestro escribe con escrupulosa y microscópica letra de presidiario. Se llevan las respuestas construidas con oraciones cortas que Margarita redacta avergonzada e impotente ante las palabras escritas. Llevan, también, suspiros, el azul del mar, la silueta de un volcán, la imagen de una anciana que una vez al año enciende velas a sus muertos para que no los acongoje la oscuridad del olvido, el sonido de una calle donde los estudiantes hacen desordenes los sábados a la noche, el olor de camellos, el interrogante de un jilguero, las casa dispersas de un pueblo retenido en el pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palomas traen ideas, ideas desaforadas sobre la vida y la muerte, sobre el dolor y la piel desgarrada, sobre el conjunto de huesos que sostiene a los hombres y quizás encierra un alma. Las palomas traen palabras con consistencia de ladrillo, con olor a pan en la puerta del horno, con humedad de cuartos nunca abiertos. El maestro se escribe hombre para contar el universo, de eso se ocupa, de eso y de sus maquinas, de las estrellas muertas, del error de las costumbres, del incendio que sigue consumiendo sus escritos y, juntos con ellos, las dos habitaciones del sótano, situado en una de las bocacalles que llevan a Arbat, que había alquilado a un constructor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces las palomas traen el invierno: “…&lt;em&gt;Estimada Margarita: no quiero preocuparla, pero mis tobillos se resienten con la humedad de esta estación cuyo sabor amargo se obstina en mi lengua. Hay en la tarde recuerdos que otra vez caen a la tierra mojado para podrirse y alimentarla, si no recibe con más frecuencia noticias mías sepa comprender, sin temores, las causas&lt;/em&gt;…” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces las palomas llevan la brisa: “…&lt;em&gt;Mi Buen Maestro: le envío algún dinero y unos caramelos de menta. Mi vida, usted lo sabe, es muy simple y sin cambios bruscos. Poco puedo decirle. Me han hecho llorar su pequeña obra de teatro. El personaje que es una alegoría de un padre y a la vez Dios me resulta fascinante. No sé a quien acercarle su obra, no sé a quién dirigirme. Siempre será una terrible injusticia que su talento no encuentre su lugar en este mundo. Yo soy muy poca cosa para ayudarlo&lt;/em&gt;…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces las palomas traen el calor: “… &lt;em&gt;le aseguro que con un poco de suerte esta vez lograremos ser atendidos, desde ya que agradezco que enviara esas 927 cartas a las direcciones que le indiqué, y con doble sentimiento y tanta vergüenza le agradezco que pagara el franqueo de todas ellas. Crea, Margarita, que la ecuación es tan simple que es imposible que en esta oportunidad no logremos realizarlo, será el espectáculo coral más grande de la historia, dos millones de personas conectadas a un pulsor inalámbrico distribuidas por todo el mundo y cantando bajo la dirección del Maestro Voland…&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces las palomas llevan la tormenta: “… &lt;em&gt;Si usted no sale de esa clínica. Si no busca un espacio donde pueda hacer valer sus dones, va a morir. Es hora que deje de perder el tiempo, Maestro. Escape de ahí. Es ese entorno el que acabará por matarlo. El Dr. Stravinski hace por usted todo lo que puede, pero eso no es suficiente. Tampoco lo que yo pueda hacer por usted&lt;/em&gt;…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces las palomas traen el día: “… &lt;em&gt;A veces, estimada Margarita, querría salir de aquí; son impulsos fugases. Luego me pregunto ¿Dónde irías? Y sé que a ninguna parte. Como si fuera poco no tener dinero he olvidado mis facultades sociales, también cargo con un terrible miedo instintivo. Los animales golpeados tienen solo dos reflejos, morder antes o cubrirse del golpe, yo tengo ambos y ninguno me sirve para nada&lt;/em&gt;…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces las palomas llevan la lluvia: “… &lt;em&gt;Mi Buen Maestro: Aquí van las correcciones que me pidió. He marcado algunas sugerencias que espero que usted considere. El conjunto del trabajo es absolutamente digno y original. No tiene que envidiarle nada a nadie. No creo, como usted expresa, que sea un ejercicio menor. Le ruego que no reitere esa costumbre suya de quemar o perder su trabajo. Sé que algún día alguien descubrirá todo lo que usted es capaz de crear&lt;/em&gt;…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palomas llegan y van sin mecánica ni simetría. Nunca se las ha visto en el cielo, simplemente aparecen en el momento justo en que se escucha ese ruido a cañería tapada, propio de todas las palomas, y luego el golpe del pico contra el vidrio de la ventana. La ventana de Margarita tiene las cortinas plegadas y ella fuma envuelta en tristeza. La ventana del Maestro tiene gruesas rejas y él está completamente quieto en su silla blanca. Las palomas vienen y van.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108383285314268359?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108383285314268359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108383285314268359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_archive.html#108383285314268359' title='Las Palomas'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108353363759698831</id><published>2004-05-02T18:33:00.000-03:00</published><updated>2004-05-02T18:38:18.950-03:00</updated><title type='text'>(*) El Maestro y Margarita (*)</title><content type='html'>Hace tres años que el Maestro fue internado en la Clínica Psiquiatrita del Dr. Stravinski. Su compañero de cuarto es el poeta Iván Nicoláyevich Ponirev. La clínica es un lugar limpio y amable que salvo por las gruesas rejas de todas las ventanas podría pensarse el Hotel Metropol o cualquier otro semejante. Tres años, luego de aquella noche en que el Maestro incendiara sus escritos y,  juntos con ellos, las dos habitaciones del sótano, situado en una de las bocacalles que llevan a Arbat, que había alquilado a un constructor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Maestro es un hombre silencioso que se ha detenido en un tiempo que solo él comprende, o que si no comprende le importa una magnolia. Tanto el Dr. Stravinski, con quien suele jugar al ajedrez, como las enfermeras lo tratan con especial respeto y cariño, muestra de esto es que le autorizaran dar asilo en la habitación 119, que comparte con el poeta  Poniriev, al gordísimo gato absolutamente negro que fue bautizado, en pagana ceremonia, como Popota. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tres años que la vida del maestro se desliza dentro del tiempo sin alteraciones ni sorpresas. Descontando la higiene personal cada mañana, las comidas a horario siempre regular, las ocasionales partidas de ajedrez y los ocasionales paseos por el parque rodeado de altos muros, la otra ocupación del Maestro es un rito que suele iniciarse a las seis de la tarde, un poco antes de la caída del sol. El maestro toma la blanca silla con asiento de hojalata también blanco, la acerca a la ventana enrejada, se sienta encorvándose hasta que los codos se apoyan en las rodillas, luego sostiene su cara en los nudillos de las manos y se pone a contemplar el patio con Popota hecho una bola a su lado. Son horas y horas de absoluta y perfecta quietud y absoluto y perfecto silencio. Nada vibra en ese cuerpo, nada se mueve, ni el más leve tic en el rostro. El mismo aire parece hacer un hueco de vacío allí donde el Maestro parece desnaturalizarse de este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al año de su estadía en la clínica, en ese rito del que nunca fue plenamente conciente, el Maestro descubrió un modo extraordinario de ambular. No sabe como, pero un cuerpo sutil se separa del cuerpo grosero que deja en la silla y con él el maestro sale a dar largas caminatas por varios países y mundos. La práctica le ha enseñado que donde vaya es siempre mejor que sea de noche. A la luz y el calor del día, entre colores intensos y la propia corriente que escapa de los cuerpos humanos, mantener unido y constante su cuerpo sutil le requiere una concentración exigente y agotadora. En la noche, entre el aire en sombra, ni siquiera debe prestar atención a ello. En este cuerpo sutil el Maestro se ha convertido en un caminante paciente y contemplativo, desinteresado en apariencia, pero capaz de absorber todo lo que a su alrededor ocurre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por donde vaya, durante la noche, se encuentra con poca gente. En ocasiones se cruza con algunos muertos haciendo trámites en el mundo que dejaron; casi nunca con caminantes como él, y si ocurre  los evita como ellos lo evitan. Ha comprobado que de estos caminantes pocos son concientes de que desprendidos del cuerpo grosero están en otro espacio; prefieren creer que están dormidos y que el paseo que realizan es el producto de la mente liberada por el sueño. Decirles otra cosa solo les causaría pánico y quizás la verdadera muerte física. El Maestro se cuida de meterse en los sueños de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al año de vagabundear y a los dos años de estar internado en la Clínica del Dr. Stravinki, el Maestro conoce, en la calle Tverskaya, de Moscú, a Margarita. Los ojos de esa mujer de cuerpo largo y magro lo buscaron como nunca había ocurrido antes con otro errante. El Maestro comprendió que esa mirada, la mirada de la mujer que caminaba con un ramo de flores amarillas apretadas contra el pecho y que resaltaban contra el tapado negro, le concedía una existencia. Ser, quizás se reduzca a ser visto por otro, se existe como un texto literario, cuando en los ojos de otros cobramos vida. Desde entonces el Maestro suele visitar a Margarita en sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Margarita comenzó a soñar con el maestro el alma se le agitó en inquietudes y falta de razonamientos. Muchas noches después llegó la primera paloma a su ventana con un mensaje en el anillo dorado de la pata y no le importó más comprender o razonar. El Maestro le enviaba unos escritos para que los corrigiera; luego, planos de ingeniosos sistemas y artefactos cortados transversalmente, después, anécdotas de muchos hombres que quizás nunca existieron o que fueron el Maestro en todos los hombres que éste fue antes de quemar sus escritos y, juntos con ellos, las dos habitaciones del sótano, situado en una de las bocacalles que llevan a Arbat, que había alquilado a un constructor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las largas horas de perfecta inmovilidad y absoluto y perfecto silencio que el Maestro pasa frente a la ventana enrejada, con los codos en la rodilla y la cara sostenida por los nudillos, nadie puede comprender lo que hay y existe. Solo el Maestro sabe que hay vida allí donde Margarita sueña una existencia que sin su mirada, solo sería perfecta quietud y silencio.  &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108353363759698831?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108353363759698831'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108353363759698831'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_archive.html#108353363759698831' title='(*) El Maestro y Margarita (*)'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108339590502466601</id><published>2004-05-01T04:18:00.000-03:00</published><updated>2004-05-01T04:22:44.450-03:00</updated><title type='text'>Margarita y el Maestro</title><content type='html'>Margarita tiene el cuerpo flaco y la resignación trasformada en depresión crónica. Entre millones de personas que se preguntan lo mismo, Margarita sufre el no saber el sentido de su vida y oscila entre la culpa y la impotencia con voluntad de mártir moderno. Suele pensar en un mundo que está más allá de su vida  donde ocurren cosas importantes y todo parece responder a una lógica que puestos a entenderla, se entiende, aun en sus contradicciones. Pero ese mundo está lejos y allá arriba, muy lejos de dónde Margarita vive cada día insegura de un mañana que sospecha insatisfactorio, más insatisfactorio en cuanto los días se convierten en semanas y las semanas en meses y estos en años que se fijan a la identidad de una mujer que prefiere evitar decir su edad tanto por coquetería como por vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una sensibilidad frecuente en las personas de poca salud o con disminuciones físicas, Margarita ama la belleza, la belleza de las ideas, de las palabras, del asombro, de la imaginación que ella misma tiene pero no sabe cómo sacar fuera de su cuerpo largo y magro. Ama la belleza hasta la alegría de llorar por un poema, hasta el éxtasis místico frente a una obra que conjuga forma con contenido. Siempre sentirá que el mundo que la rodea, su mundo, es grosero y canalla en comparación a ese otro mundo  personal y solitario donde encuentra paz y belleza; ese otro mundo de libros y silencios que le permiten escuchar su alma en la voz de otros. Ante esos otros, de los que solo sabe los mejores chispazos creativos, ella se siente gris, opaca y sin gracia; como un pato feo condenado a no hacer otra cosa que vivir cada día sin coraje y sin gloria. Sabiendo que nunca será una artista querría ser un santo, tal vez un médico sin fronteras, una carmelita descalza, algo, cualquier cosa que pusiera de otro modo una gota de belleza en este mundo tan mediocre donde ella contribuye con su propia mediocridad y egoísmo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margarita es humana, la más humana de los humanos. Enfrentada a una imagen que le devuelve toda su humanidad y contradicciones, todos los sueños y todos los miedos, se culpa de ser lo que son todos y cada uno de los seres humanos: sobrevivientes. Y esa culpa la irá aislando en un espacio personal y solitario que la enferma más porque se vuelve una cárcel fría y sin sentido de la que no puede salir y no sabe cómo salir. Así se crea otro conflicto, porque los humanos como ella no le causan gracia, y los otros, esos capaces de crear belleza no los conoce dentro de su realidad concreta, solo los encuentra en los libros y la música que junto a los cigarrillos la acompañan noche a noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un Moscú mítico, construido por lecturas diversas donde 60 años de comunismo jamás borrarán el encanto romántico de la sociedad zarista y los grandes edificios con cúpulas orientales; cerca de la plaza Manézhnaya, mirando los muros del Kremlin, estaba una noche el Maestro con Popota en brazos. Entre los distintos tonos de oscuridades que inventaban los árboles y la luna llena, Margarita lo descubrió por la braza roja del cigarrillo y el perfume del tabaco. Acostumbrada e evitar el trato con extraños y con bastantes conocidos se apartó para no pasar muy cerca del Maestro que seguía concentrado en acariciar la cabeza del gato completamente negro. Sin embargo, Margarita, sintió curiosidad por ese hombre de chaqueta gastada  e indisimulable indiferencia. Eso ocurrió hace mucho, una noche muy vieja, en un Moscú que ninguno de los dos, ni Margarita ni el Maestro, pisarán nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra noche, en la calle Tverskaya, Margarita llevaba un ramo de flores amarillas contra el pecho, un ramo que resaltaba contra su abrigo negro. En sentido contrario caminaba el Maestro con Popota siguiéndoles los pasos. A medida que se aproximaban los ojos de uno buscaban los del otro. El Maestro estaba visiblemente turbado y Margarita se sonreía internamente viéndolo. A unos pasos de tropezarse Margarita dijo “le gustan mis flores?” y el maestro se detuvo y levantando los hombros y la cabeza, con voz gruesa y raspada se lanzó a hablar de unos ojos que debían mirarlo para concederle existencia, unos ojos que debían ver lo que él veía para que el recuerdo no muriera con su muerte. El Maestro hablaba de un modo extraño y con acento extranjero, y a Margarita le pareció que voz y palabra eran como una música que sin entenderla del todo le atravesaba piel y huesos. Desde ese encuentro pasaron muchas noches, muchas, y Margarita, como quien quita lenta y laboriosamente las pieles de una cebolla fue conociendo al Maestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inevitablemente la vida de Margarita cambió con ese encuentro. El Maestro estaba loco, completamente loco, pero era absolutamente coherente con su locura. Creía, como un suicida, todos sus postulados y los exponía en cuidadosos y largos discursos que a veces, por la pasión, se desarticulaban en una sintaxis que era tan parte de él mismo como Popota y la chaqueta gastada y raída. El maestro tenía muchos sueños y tantas o más pesadillas, pero se negaba a ser un sobreviviente, condición para la que no tenía, aunque hubiese querido serlo, ninguna capacidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzaron infinidad de palomas mensajeras con historias plegadas y sostenidas por anillitos dorados. El Maestro desgranó uno a uno sus pesares y fracasos. Margarita descreía al principio que ese hombre capaz de crear belleza fuera tan simplemente humano y tan incapacitado de sobrevivir en un mundo donde personas como ella, sin gracia y grises, lo lograban sin mayor esfuerzo. Al mismo tiempo se maravillaba de todo lo que ese hombre imaginaba y deseaba construir. Venciendo sus miedos y sus dudas, Margarita se ocupó de ayudarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo de Margarita se desdobló. Su vida y su mundo, los de siempre, siguieron funcionando con el mismo orden mecánico. Otra vida y otro mundo nuevo comenzaron a nacer en el viaje de ida y vuelta de las palomas mensajeras. Margarita y el Maestro inventaron juntos la forma, apariencia y sabor de muchos sueños que dejaron de serlos para existir en otros planos. Peleaban mucho en el proceso, se enojaban honestamente uno con el otro y a veces hasta dejaban los anillos de las palomas sin mensaje, pero antes o después uno o el otro volvían a buscar al compañero tan necesario para enfrentar el destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante meses y meses Margarita le envío dinero al Maestro y fue por ese dinero que el Maestro comió y tuvo techo. Además del dinero Margarita sostuvo al maestro cuando cada tanto recaía en su tristeza espesamente oscura, y mas frecuentemente cuando coexistir con otros hombres se le tornaba una injusticia tan dolorosa y repetida que los ojos ya eran incapaces del llanto y las manos estaban deformes de golpear paredes para sacarse la furia que le envenenaba la carne. Margarita siempre estuvo con sus palomas, siempre y cada vez que el Maestro la necesitó para pedirle consejo o solo compañía. Juntos era una sociedad imprescindible para estar vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margarita había pensado en un principio que ese hombre capaz de crear belleza lograría escapar a su destino, que alcanzaría los medios para que la fascinante cosmogonía de la que era dueño encontrara un lugar en este planeta, incluso creía con convencimiento que con ello habría una gota de belleza entre tanta mediocridad; y sentirse parte de ese gota, ayudar a que una parte, tan solo una pequeña parte de la humedad de esa gota tuviera algo que ver con ella, la hacia feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mucho que Margarita minimizó su mundo y su vida real, la de cada día; por mucho que sostuvo la mano del Maestro y lo alimentó y cuidó, las cosas no cambiaban y todo lo bello que hacían juntos, todo lo que inventaban y pacientemente modelaban para que tuviera una existencia más allá de la idea se perdía en una nada sin resultados ni efectos, a veces ni el más simple reconocimiento obtenían, y Margarita desesperaba sintiéndose inútil, impotente, cobarde. Pensaba en lo absurdo de tantos fracasos y crisis y se culpaba a si misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto al Maestro, Margarita vio al mundo y a las personas de un modo que no conocía. Vio la miseria de las almas y la pequeñez de los pensamientos, vio el egoísmo y la indiferencia ingrata, la falta de esfuerzo y la liviandad de los compromiso, y por sobre todas las cosas vio una injusticia  que siempre le había parecido más distante y grotesca pero que ahora sabía bien estaba cerca, muy cerca suyo, incluso en su vida cotidiana. A veces se resignaba y otras deseaba un poder sobrehumano para enfrentar la vida tal cual la iba viendo, deseaba crear un espejo donde tanta estupidez e ignorancia se reflejara hasta morir de vergüenza y en ese mismo pensamiento y espejo se miraba a ella misma y se moría de vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importaba cuanto le agradeciera el Maestro la vida y el tiempo que le regalaba, no bastaban las explicaciones ni el cariño que cargaban en sus patas las palomas; Margarita se frustraba y se enfurecía con ella misma. Tanto se hería que algunas veces dejó al maestro pensando en abandonarlo, como si siendo completamente ruin y cruel pudiera terminar con ese tormento de incertidumbres y medianías tan humanas que la ahogaban en asco. Pero Margarita no puede abandonar a ese loco, no puede dejarlo librado a esa mala suerte que es su deriva, una y otra vez vuelve y en las patas de las palomas coloca ofrendas para que le lleguen a ese hombre que lejos, en un Moscú que jamás pisará ninguno de los dos, fabrica una belleza triste y viril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas cosas hizo el Maestro ayudado por Margarita, mucha música y mucho perfume, mucho fuego y mucha ceniza, muchas palabras y muchos cuchillos, muchos peces y mucho vinagre. Al mundo, el mundo de Margarita y el mundo del Maestro, le importa un cuerno todo lo que ambos hicieron, pocas personas están interesadas en enterarse. El Maestro sabe, con el corazón sangrante, que no habría nada sin Margarita y sin las palomas, sabe que una parte de todo es de ella y que ella ha puesto una inmensa cuota de belleza en la vida, en su vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margarita tiene el cuerpo flaco y la resignación trasformada en depresión crónica. Es humana, la más humana de los humanos y nadie podrá quitarle nunca sus contradicciones y culpas, sus angustias y la sensación gris que a veces le roba el aire y la sonrisa. Nadie la convencerá nunca de la belleza de su corazón y de su alma. Lejos, en Moscú, el Maestro prende un cigarro de hoja y sopla el humo en el anillo que encierra la pata de una paloma, hace una mueca llena de ternura y suelta el ave a un cielo de estaño. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108339590502466601?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108339590502466601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108339590502466601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_05_01_archive.html#108339590502466601' title='Margarita y el Maestro'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108327297469602840</id><published>2004-04-29T18:09:00.000-03:00</published><updated>2004-04-29T18:13:52.216-03:00</updated><title type='text'>Enrique Villafañe</title><content type='html'>A las seis de la mañana empezó el invierno. Con la pelambre hirsuta y una mano apoyada en la cadera Villafañe escuchaba el ruido de su orín contra la pared del inodoro. Al girar da con el espejo, cierra y abre los ojos, y el otoño de su cara le concede esa nostalgia que cada día se identifica más y más con un tango. Apoyado en el lavamanos vuelve a mirarse y otra vez se interroga sin sonidos tratando de saber cuando se había convertido en eso y dónde había quedado el que antes fue. Una cosa era segura, o así lo sentía, ese otro ya no iba a volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sur se acerca un poco más a las nueve. Con un tazón de café sin gusto, Villafañe se encierra en su box de la agencia. Del otro lado del vidrio esmerilado Carrizo relincha y bufa contra el país, su esposa, y los clientes. En ese orden. Cada dos palabras suena un redondo “boludo” cada cinco un melodioso “conchudo de mierda”. En el box de Carrizo siempre hay alguien, en la agencia siempre hay alguien. Villafañe ha intentado imponer varios nombres a ese grupo dinámico de visitantes y amigos: “Club de los culo rotos” “confederación de exitosos en vías de desarrollo” “Circulo de fracasados no asumidos” pero nunca ha logrado una aceptación plena de las nomenclaturas propuestas. En la agencia lo que no suele haber desde hace meses son clientes dispuestos a pagar nada, y Villafañe está seguro que los “amigos”, tan muertos de hambre como él y Carrizo, husmean cada día como perros a ver si ocurre algún milagro del que les toque una pernada. El único que de verdad cree en milagros es Carrizo, que por algo es el dueño. Villafañe sabe que todos están fingiendo “utilidad laboral”, un modo de creer que están haciendo algo más que perder el tiempo hablando y hablando de lo mismo, o conjeturando tesis obscenas en contraste de la realidad que les toca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la derecha las diez y doce de la mañana. Luego de pasar por la inmobiliaria a pagar el alquiler, Villafañe hace cola en la caja del banco para pagar el suministro de corriente eléctrica; la semana que viene verá si paga o no la factura de gas. Hace mucho que Villafañe dijera en rueda de comensales, cuando narraba humorísticamente una teoría absurda, que él, como buen equino tenía un Box en la agencia, y como buena carne social, era una Res de matadero en cada cola de pagos rindiendo tributo al gran sistema de supervivencia. Desde que dijo eso sin pensarlo demasiado no puede evitar sentir una cosa ácida en cada uno de esos morosos trámites que le impone la vida cotidiana. En todas las colas de pago siempre hay unas viejitas pequeñitas. A veces agrupadas y cotorreando, a veces separadas a lo argo de la hilera humana. Suelen dar ternura, tan serias, apretando la carterita contra el pecho y el rostro decidido. Villafañe está seguro que son las únicas personas del universo que sienten “importante” el acto que ejecutan, y las envidia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sol blanco y frío atravesando las once y veintisiete. Carrizo pregunta entre eufórico y asustado qué pasa y Villafañe hace un mecánico trabajo interior para fingir lo mismo que finge desde hace dos años: Que no pasa nada. “dale boludo, cambia la cara que si Dios quiere se nos da vuelta la tortilla” es el relincho de un Carrizo que debe dos mil euros a su cuñado, tres mil dólares a Alberto y mil dólares a su hermana, la que tiene la farmacia quebrada y desde hace cuatro meses busca un comprador que le saque el fardo de encima. De capital llama Basura5, así lo nombra Villafañe, y Carrizo aumenta los “boludos de mierda” y los “hijo de puta” en su discurso telefónico. Cuando corta la comunicación da un salto verbal hacia Villafañe que lo mira apoyado en el marco de la puerta. “Conchudo, parece que la gente de Caramelos Rompemuelas quieren hacer algo, ponete a laburar que para la tarde hay que mandarles alguna idea”. Villafañe siente otra vez el odio con formato de vapor que le sale del pecho, atravesándole la piel, y le pone la mirada, está seguro, como la de un perro idiota. Así son los negocios, siempre es para la tarde, siempre esa urgencia desaforada y la esperanza ávida de Carrizo de vender algo, lo que fuera, riñones, sangre, esperma, cutículas de uñas, y en el pasa manos de dinero rapiñar algo para seguir un mes, un año más, hasta que Dios lo quiera y se de vuelta la tortilla. Así son los negocios: alguien aburrido y con un cuarto de idea en la cabeza levanta el teléfono y le dice un disparate alentador a Carrizo y Carrizo se llena de adrenalina y pretende trasmitírsela a un Villafañe  que está cansado de ser un creativo que solo cobra por redactar folletos olvidables y de ver como sus mejores propuestas creativas se pierden en un agujero de intermediarios, presupuestos, gerentes, subgerentes, comodoros, brigadieres, sirvientas, amantes del gerente, secretarias del cónsul. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las doce menos cuarto emigran a mayo. Carrizo, que cuida a su genio de cabecera; un genio que no le producido ni un solo buen ingreso económico pero que le permite empezar por ofrecer creatividad para terminar vendiendo servicios varios; prepara café nuevo mientras habla y relincha como si las palabras fueran pelotas de ping-pong. Sentados a cada lado del escritorio de Carrizo empieza el juego. Basura5 se especializa en pedir propuestas y en quedarse con los brief de los clientes, Villafañe sabe que entre ayer y mañana hay otros cinco creativos de distintas agencias chicas impuestos a su mismo desafío. Basura5 juntará todas las propuestas, según su gusto o capricho presentará una o dos, las mal defenderá como siempre y finalmente Caramelos Rompemuelas no hará nada o hará cualquier cosa con alguna agencia Top o peor aun, con la gran agencia donde Basura5 es un ejecutable cuyo única función es mantenerse en su puesto y su sueldo. Por ejercicio del oficio se empieza por definir Caramelos Rompemuelas, se especula con la percepción de marca, y la ubicación en mercado; todo sin datos reales, pero con bastante aproximación. Luego se pasa a pensar como el consumidor, a definir las características del target, después, en un acto esotérico completo, se adivina qué mensaje hay que comunicar y luego, si la gracia hace su presencia Villafañe tendrá una idea que deberá  adecuarse a los costos de implementación. Cuando Villafañe tiene esa idea y la convierte en presentación, Carrizo sabe que nadie, ni Basura5, podrá afirmar que todo el trabajo se hizo a tientas y por especulación gratuita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La humedad de las catorce cincuenta es neblina. La única parte de su oficio que Villafañe disfruta es la de “cazar” una idea. A eso se ha dedicado sin regresar a su casa y ya la tiene, la está puliendo lentamente, proyectándola en su mente, contándosela a sí mismo para tenerla tan incorporada que armar una presentación sea un acto natural y reflejo. A las tres va a llegar Marcelo y preparará las vistas en la computadora. La afinidad entre ambos les permite captarse con escasas palabras, sobre lo que vaya apareciendo en el monitor Villafañe hará los aportes mínimos y las preguntas previas de Marcelo serán igual de acotadas. Villafañe sabe que para las siete estará el proyecto listo para que Basura5 lo vea a las diez de la mañana del día siguiente y llame por teléfono para seguir alimentando la esperanza de un Carrizo  que por una semana, un mes o dos, se aferrara con los dientes a negociaciones llenas de “pelotudo” “boludo” “la concha de tu madre”. Cuando termina de redactar la fundamentación y la síntesis, cinco carillas en total, se sienta con Carrizo para desarrollar un presupuesto estimativo. Como siempre se encontrarán en esa eterna disputa donde Villafañe pide más dinero y Carrizo trata de dibujar el numero más chico, las más de las veces Villafañe debe demostrar, calculadora en mano, que lo que Carrizo propone deja pérdidas y recién ahí llegan a un inestable acuerdo que a Villafañe le importa menos que nada porque está seguro que Caramelos Rompemuelas no figurará jamás en la torta de la agencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las veinte la noche. La calle paralela a la avenida es oscura y con las veredas rotas en una prolija calamidad sin explicación. Villafañe la prefiere a la avenida iluminada que muestra negocios desganados y sin gracia donde la pretensión de los empleados de comercios se reduce a masticar chicle con los codos sobre el mostrador. En las esquinas de esa calle oscura persisten los almacenes de barrio y los kiosquitos de cuenta-propistas menesterosos. La huemedad raspa la cara y cada tanto la rama de algún árbol intenta lo mismo, pero Villafañe tiene la cintura automatizada y no se da cuenta de las ramas que esquiva ni de la humedad sobre su cara, esa cara que cada vez le parece más la de un extraño. Donde siempre compra pan y se felicita porque el portero del edificio no está en la puerta esperándolo para poner a prueba su don de gentes y  urbanidad. Cuando entra en el ascensor se siente como un juguete en una caja de zapatos y le da la espalda a ese espejo que algún genio determinó que fractura la sensación claustrofóbica de todos los ascensores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abajo al fondo las veintiuna y treinta y ocho. La televisión se alimenta de si misma y deja escuchar un ruido que no es compañía ni nada salvo un eco que se mezcla con el Cd de Gary Moore mientras Villafañe pica una cebolla y un morrón. Al ritmo de la cuchilla sobre la tabla algunos recuerdos peregrinos juegan a la escondida en la cabeza de Villafañe: Daniel Oviedo se aparece con su campera gastada y su carrito con termos de café; era una tarde también de invierno. Oviedo había sido oficial montonero y detenido desaparecido por tres años, Villafañe le preguntó que sentía ahora, en ese momento cuando todo lo que había pasado y vivido, todas sus ambiciones y locuras llena de coraje se terminaban en vender café en vasitos de plástico; le preguntó si en los buenos días en La Plata hubiese aceptado que le anunciara que iba a terminar así… Oviedo lo miró con esa inmensa tristeza que siempre tenía en los ojos y se sonrío: No, no era eso, lo que entre tantos sueños había soñado. Villafañe responde con el pensamiento, muchos años después, a un Daniel Oviedo en Suecia, que lo entiende, que él tampoco se ha soñado jamás esta vida tan mezquina y reiterada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres cigarrillos después las veinte y  tres. Villafañe se cansa de esa novela que ni aventuras ni asombro le proporciona. Pirotecnia verbal y el diccionario al servicio de un famoso autor que ya no conoce el mundo de los millones de Villafañes que ni vuelan en avión a Moscú, ni consiguen mujeres de veintidós años con largas piernas de piel bronceada y  billetera llena. Levanta la vista del libro y mira en la pared las reproducciones de Berni que un día de amor infinito enmarcó con tanta torpeza como entusiasmo. Querría escribir un cuento sobre un hombre que cumple todos sus sueños y  al final de cada uno de ellos termina vendiendo café en la calle, un hombre que de no ser por alguna extraña variable sería exitoso pero que siempre es un fracasado brillante. Un hombre que quizás sea semejante a la idea que Villafañe tiene de si mismo cada vez que enfrenta un espejo. Villafañe ya no escribe, de tantas cosas que ha quitado de su vida, la ilusión de ser escritor es una de las primeras que abolió ante la contundencia de la realidad. Prende el último cigarrillo y da las vueltas en círculo por el departamento que son el ritual de cada noche antes de acostarse. Mañana seguirá invierno. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108327297469602840?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108327297469602840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108327297469602840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_04_01_archive.html#108327297469602840' title='Enrique Villafañe'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108212130120316001</id><published>2004-04-16T10:15:00.000-03:00</published><updated>2004-04-16T10:26:17.856-03:00</updated><title type='text'>Leonardo Martels</title><content type='html'>Decía mi vieja que al final del tercer mes le empezaron unas hemorragias y que en la primera semana del cuarto mes mi madrina la llevó al hospital con tres cuartos de sábana enroscadas y metida más adentro de las piernas. Los médicos le dijeron que era mejor abortar, que si ya no estaba muerto iba a nacer deforme o idiota. Mi vieja que colecciona defectos tiene una inmensa virtud que por ser tan inmensa es otro de sus defectos. Mi vieja es una mujer de fe, de una fe obstinada, imponente y prepotente, y cómo dice que en esa primera noche de internación se le apareció el Mahatma Gandhi y le dijo que yo tenía que hacer no sé que cosa en este mundo, se le plantó a los médicos con que yo iba a nacer y punto. Es cierto que en eso se jugó la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo internada hasta que nací, al final del séptimo mes por cesárea y con fórceps. Decía mi vieja que los médicos estaban seguros de que yo estaba muerto, ahogado en su sangre o algo por el estilo. Pero que ella me sentía moverme y que cuando me sentía llamaba a los médicos para que vieran que estaba vivo. Cuando los médicos llegaban yo me quedaba quieto. Cuando mi vieja decía eso me miraba y le brillaban los ojos y se reía. Decía mi vieja que estaba doblado al revés dentro de ella, que en vez de doblarme sobre mí vientre estaba arqueado para el lado de la espalda y que por eso tuvieron que usar los fórceps para sacarme. Lo primero que asomó, en vez de la cabeza, fue la cara. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el médico la fue a buscar dos días después del parto, para que mi vieja me viera por primera vez, le dijo: “Señora usted no se asuste que el chico está sano y perfecto”. Mi vieja decía que le temblaban las piernas pensando con qué se iba a encontrar. Se encontró conmigo que era de pie a cabeza un hematoma negro y violeta con la cara deformada. Pero fue cierto lo que le dijo el médico, todo eso pasó, y fui normal o algo que podía tomarse por normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primer padre tenía hijos con otra mujer. El más chiquito tenía poca diferencia de edad conmigo y su primer nombre era el segundo mío. Ese segundo nombre que yo nunca usé. Nunca conocí a ese hermano que se llamaba como yo. A los seis años corrió detrás de una pelota y lo mató un camión frente a su casa. Yo no sé si alguien me lo dijo, o lo escuché en alguna conversación de grandes, o se me metió en la cabeza quien sabe cómo, pero viví mucho tiempo con la certeza que ese camión era para mí. Quizás mi primer padre pensó lo mismo y después de muchas batallas y de una especial en la que, según lo que me contaron, mi vieja lo corrió toda una cuadra con una cuchilla en la mano, se fue para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los once años trabajaba con Don Avelino Vázquez que tenía un camión atmosférico, o como decía Don Avelino: “un camión de mierda”. A eso nos dedicábamos, a sacar el agua de los pozos ciegos de las casas. Don Avelino me quería mucho y fue uno de mis padres, pero por poco tiempo. Nunca se supo que pasó esa mañana, lo único seguro es que yo me desmayé por culpa del calentador de querosén que teníamos en la cabina. Decía Don Avelino que cuando terminó de hacer la maniobra marcha atrás me vio delante de la trompa del Bedfor despatarrado en el piso. O pase por debajo y el medio del camión o muy por alguno de los costados. Lo que yo sí sé y no puede contarse es que sentí que la rueda del camión me pasaba por arriba, sentí cómo me aplastaba y sentí como me estallaban los huesos, sé que ahí, mientras sentía eso y me moría de miedo, fue cuando me cagué encima. Nunca sabremos que pasó, pero las dos costillas y la muñeca rota con algo se rompieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la muerte me andaba buscando se cansó de no poder llevarme con ella. O cambió de estrategia, vaya uno a saber. Pero si algún romano se ponía a buscar augurios en mi nacimiento, seguro, seguro que no le costaba nada acertar. Nací fuerte contra todo, pero todo iba a ser una guerra de vida y muerte en cada mes, cada año, de mi existencia. Me acuerdo de una película que fui a ver a la Alianza francesa, Jean de Floret. El tipo es jorobado, un hermoso tipo, inteligente, obstinado, valiente, pero con terrible giba en el lomo. Hay otro tipo dispuesto a estropearle la vida para que le venda las tierras, pero el jorobado es macho y lucha, lucha. Está esperando la lluvia con desesperación y una noche siente los truenos y corre al patio de la casa mirando el cielo, esperando la lluvia. Ve como las nubes se van tras una montañita, ve los relámpagos perforando las nubes, y sabe que detrás de la montaña llueve, detrás de la montaña pero no sobre él, y corre tras las nubes que se van a llover en otra parte, hasta que cae al piso y de rodillas le grita a Dios mirando el cielo: “No te alcanza que sea jorobado!!!”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo hace mucho que no espero nada de Dios y como no espero tampoco le pido nada, llegué a comprender que Dios hace a su modo y a sus ganas y que no vale pedirle, con suerte uno logra vivir siendo digno de si mismo y si Dios lo quiere o se le ocurre de Él. Si Dios va a hacer algo, seguro que nunca será lo que nosotros queremos, escribe torcido y no vale el tiempo que ocupa querer descifrar qué dice en lo que escribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Chancha Juárez me decía riéndose que la muerte dejó de buscarme cuando yo empecé a buscarla a ella, y es verdad que hay algo de gracioso en el asunto. Yo estoy vivo por muchos milagros, milagros de izquierda y de derecha. Ni la muerte me pudo agarrar cando me buscaba, ni me quiso agarrar cuando yo le pisé con toda voluntad el borde de la sombra. Decía mi vieja que eso era prueba de la misión que yo tengo, pero por mucha prueba que sea ni mi vieja supo decirme cual era esa misión para la que yo me sé, sea lo que fuera, incompetente. La Chancha me dijo un día, muy serio de trompa, que yo me iba a morir de humano, y hasta el día de hoy a mi me parece que en esas palabras hay algo que a veces estoy por entender pero que siempre se me escapa. Por ahí se trata de que me voy a morir queriendo o tratando ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora esta enfermedad que yo creo del alma y no del cuerpo me está gastando las carnes y poniéndome la piel como papel viejo y amarillo. Me miro al espejo y me veo los ojos grandes y secos. Como siempre pasa recién ahora tomo conciencia del cuerpo que antes era el mío. Ese cuerpo que ya no me va a volver a pertenecer y del que no me daba cuenta que lo llevaba puesto. A veces creo que debí ser más valiente con ese cuerpo, que debí usar más esa fuerza de los brazos, de las piernas. Pero esas cosas las pienso ahora, al final de tantos años duros y más duros. No estoy seguro de si pienso o si recuerdo, me parece que ahora recuerdo más que pensar, que recuerdo a mi vieja contándome del parto, al hermano que no conocí, a Don Avelino. La verdad que no sé, no sé si pienso o recuerdo, si pienso en ese cuerpo que fue mío o lo recuerdo… Estas confusiones me vienen ahora, ahora que estoy tan cansado y cuando finalmente la muerte y yo no nos perseguimos más. Hace rato que estamos cara a cara.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108212130120316001?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108212130120316001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108212130120316001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_04_01_archive.html#108212130120316001' title='Leonardo Martels'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108124072280473084</id><published>2004-04-06T05:38:00.000-03:00</published><updated>2004-04-06T05:42:27.623-03:00</updated><title type='text'>Último Día de un Hombre Feliz</title><content type='html'>Arribó ayer a nuestra ciudad el Astronauta conmovido y alegre por todo lo acontecido en la fiesta Nacional de la Tununa Hidráulica, en la III Republica de Belfast. Fue recibido por las autoridades navales de aquella región y se le entregó el password simbólico de acceso a la ciudad. Martínez Oreyana fue a recibirlos al hipódromo y luego del ajetreo natural que producen los medios mediáticos, lo depositó en la celda que les corresponde en el segundo nivel de panel sin que hubiera indicios entonces de los hechos que a continuación se narran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ingresado en su domicilio el Mayor Enrique Hudson Quintanilla Junqueira encontró una nota de su mujer que le informaba que había salido de urgencia llevando al perro familiar al podólogo, situación ésta que lo contrarió por completo ya que entusiasta quería hacerle entrega de las ofrendas florales que había traído para ella; no obstante, pensó que siendo posible que pronto ocurriera una precipitación pluvial, era mejor esperarla mientras daba una mano de pintura poxilica a las puertas. En tal labor se encontraba cuando recibió un mensaje de Abel Santa Cruz convocándolo amablemente a la reunión del grupo teosófico “&lt;em&gt;Jesús Vibra en Alfa&lt;/em&gt;” del que ambos formaban parte; invitación que rechazó con las corteses disculpas correspondientes tal como consta en la memoria del aparato fónico. A poco de pintar la mitad de la puerta y ya dispuesta la Personal Computer para que bordara dos gobelinos de colores contrastantes con la pintura que estaba utilizando, colocó en el magnetón una cinta de boleros que fue creando un clima propicio para el juego erótico-sexual, según asegura su vecina de la celda contigua, que seguramente, y dada la profunda sensibilidad del Mayor Hudson, aprovechó para pensar detenidamente en la compleja cuadratura del circulo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presencia impensada de Rolando L’ Fointane Brizuela informándole que el gobierno aumentaba el sueldo de todos los ciudadanos en un &lt;em&gt;176.8 con 9/5 &lt;/em&gt;por ciento lo sumió en cavilaciones complejas que se reflejaron en su rostro tal lo atestigua posteriormente a los hechos el supra mencionado L’Fontaine Brizuela. Se conjetura en círculos confiables que la variación de signo positivo en los emolumentos del Mayor Hudson le permitirían concretar un viaje a Paris Estelar Show y un cambio de vejiga más esfínteres de silicato de cromo para la señora madre de su esposa. Todo esto se suma a predicciones emitidas por L.K.K 97 que en días anteriores a los hechos, dejó entrever que la presencia de Marte en la casilla orbital neutra de Saturno generaría energías algebraicas de alta felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se puede precisar en que momento, ya que la puerta quedó incompleta de pintura, el Mayor Hudson dejó su domicilio y marchando con paso seráfico se hizo presente en la Clínica “&lt;em&gt;Panza Llena, Corazón Contento&lt;/em&gt;”, solicitando se le suministrara algún depresivo de amplio espectro. Este tipo de sustancia es de uso frecuente en tratamientos psicosociológicos desde que el Concejo de Organización Cerebral impusiera la ley 34.764/b32 por medió de la cual &lt;em&gt;los viejos conflictos de a naturaleza humana&lt;/em&gt; fueron sancionados con la aplicación de duchas de &lt;strong&gt;CyclónZ&lt;/strong&gt;. Luego de esto, y ante notoria felicidad de los habitantes de los submundos, el terapeuta Jaques Tasaquí dio difusión a su teoría de la necesidad orgánica de estados depresivos como elemento indispensable de la gestión emotiva del ciudadano y su entorno, haciendo popular el consumo de los tóxicos relacionados a tal terapia. Documentos encontrados en los Folders de la Clínica, indican que el Mayor Hudson  recibía este tipo de tratamiento desde meses atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habiendo consumido los tóxicos el Mayor abrió su mensajero Billy y solicito a varios de sus contactos que lo acompañaran al Proyectón Paradisse donde se mostraba la tercera obra del director José Castañuela Iribarne. No encontrando eco a  sus invitaciones, se apersonó en forma solitaria e individual en el mencionado Proyectón y se consustanció con la pieza interpretada por Mel Gibson. El celuloide narra las peripecias de un pianista manco que luego de luchar contra la adversidad pierde la vista y ayudado por su esposa y su amante aprende a tocar la flauta traversa con el ojete. Un testigo presencial que se encontraba en el hall de salida de la sala asegura haber visto al Mayor Hudson con el pantalón mojado de orina presumiblemente por el efecto emocional del celuloide.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por los senderos bioenergéticos de tulipanes y nenúfares fue el comandante Hudson chupando una pastillita de anís y dio de cara con la Murga “&lt;em&gt;Los Santos Vienen Marchando&lt;/em&gt;”, que bajo el lema “&lt;em&gt;el mundo es un lugar guanderful&lt;/em&gt;” lo involucró en una danza vital y renovadora de las células faciales en la que permaneció durante intensos minutos. Al retirarse dejó su óbolo para la obra “&lt;em&gt;los niños se educan con amor en Bosnia&lt;/em&gt;”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la intersección de la avenida “&lt;em&gt;Charles Bukowky&lt;/em&gt;” con la senda “&lt;em&gt;Los Derechos Son Humanos&lt;/em&gt;”, llamo la atención del Mayor Hudson la inclinación de una rampa para discapacitados superior a los 50 grados, al tiempo que noto acercarse hasta ella a una anciana que se desplazaba en monopatín bicilíndrico a butano. Se interpuso entre la abuela y la peligrosísima rampa y esto dio motivo a la reunión espontánea de vecinos y paseantes de la zona que inmediatamente aplaudieron su arrojo y manifestaron su malestar ante las autoridades viales por el peligro eminente que los afectaba. A poco rato llegó un equipo de gobierno que luego de repartir emparedados de atún y jugo de naranjas entre los manifestantes reparó con premura y precisión el problema urbano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el domicilio del Mayor Hudson se encontraba ya su espigada señora esposa, rubia ella, de senos oportunos y trasero generoso tal hemisferios gemelos de un planeta codiciado. Envuelta la señora Hudson Quintanilla Junqueira en un negligé transparente, preparaba una deliciosa comida aromatizada con hierbas que sería consumida con un vino transgenético de afamada bodega. Al retorno de nuestro personaje a su domicilio, encontrándose con el cuadro que ya esbozáramos siente un arrobamiento intenso de ternura y compone para su mujer un soneto alejandrino donde se mencionan &lt;em&gt;las marmóreas columnas del amor filial como sustento del sentimiento homérico del hombre feliz que educado en la confraternidad humana abre sus ansias al prójimo cargado de un optimismo exultante que le hace brillar los dientes cual delicadas conchas pulidas por el interminable mar que sustenta el sueño de los navegantes arrojados a la aventura de una vida fugaz, pero dichosa.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, luego de la cena e intercambio de confidencias sugestivas, al ritmo de una melodía tecnogregoriana el Mayor Hudson llevó de la mano a su señora esposa al cubilo que ambos compartían. Dueño de una poderosa erección como desde la post adolescencia no recordaba, penetró a la misma para mecerse dentro de su calido cuerpo a ritmo sincrónico al tiempo que,  tal lo como lo conseja la serie de fascículos coleccionables “&lt;em&gt;aprenda a follar en 23 clases&lt;/em&gt;”, apretaba rítmicamente los senos de su amada. En esto estaba absorto por completo cuando el corazón le estalló de tal alegría que su alma llenó de luz el cuarto y elevándose como una pluma sostenida por el aire calido subió y subió hasta entrar en ese cielo cinco estrellas que a todos los ciudadanos nos espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamentablemente con la pérdida del Mayor Enrique Hudson Quintanilla Junqueira la astronáutica pierde de su más profundo centro uno de los hombres más felices de los diversos planetas que habitamos, recogemos entonces su ejemplo y con la misma sonrisa que el nos enseño a portar, nos acercamos a su señora esposa pidiendo que nos deje terminar lo que este ejemplo de la humanidad dejó inconcluso. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108124072280473084?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108124072280473084'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108124072280473084'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_04_01_archive.html#108124072280473084' title='Último Día de un Hombre Feliz'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108116234196323366</id><published>2004-04-05T07:52:00.000-03:00</published><updated>2004-04-05T23:04:25.746-03:00</updated><title type='text'>Salvador Moreno</title><content type='html'>Los días de Salvador Moreno están contados, son catorce mil cuatrocientos cuarenta y cinco, en promedio. Salvador los lleva en el cuerpo y no sabe si lamentarse o no porque no están todos en su memoria, pero están contados, hasta pasadas la doce de la noche de este día son esos, exactitud más o menos relativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado en una silla dura, con los codos sobre la tabla de la mesa y el mentón sostenido en el reverso de sus dedos entrelazados se pregunta dónde se han ido esos catorce mil cuatrocientos cuarenta y cinco día, en qué pozo han caído sin gloria, sin más merecimiento que un casi total olvido. La cuestión se le ha venido a la mente luego de una serie de recuerdos,  de cuando otras ilusiones y otras pruebas a las que se sometió en busca de su propia identidad e integridad lo ocupaban lo suficiente como para no preocuparse por cuentas y estimaciones de tiempo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero pensó en una palabra a la que nunca le había prestado mucha atención. La palabra Honor nunca le había importado lo suficiente y la había mal asociado con una serie de referencias que le eran poco gratas. Las palabras, cuando alguien se las apropia, pasan a tener un significado complejo que se relaciona a la estructura de pensamientos de aquél que las hace suyas. Salvador no utilizaba la palabra honor, y esto era porque dado el sentido de su vida se había apropiado de la palabra Dignidad y con ésta expresaba casi todas las cosas que sus sistema de ideas necesitaban expresar. En muchos, si no todos y cada uno de esos catorce mil  cuatrocientos cuarenta y cinco días, Salvador debió entender primero cuál era su dignidad personal y luego defenderla como le vino en suerte y como le fue enseñando la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puesto a pensar en la palabra Honor se le ocurrió, limpiándola de una serie de asociaciones nefastas, que era bastante semejante a la palabra Dignidad pero que lo que realmente variaba de una a otra era el lugar de la vida donde uno tuviera que pasar sus días. Honor, pensaba Salvador, pueden tener los que tienen fortuna o son afortunados, el Honor corresponde a los que tienen poder, a los que mandan, a los que superadas ciertas obligaciones consigo mismos deben ser responsables hacia otros, el Honor es una virtud de los fuertes, de los que ocupan lugares de mando, de los que tienen su espacio más o menos asegurado, mientras que Dignidad es el Honor de los que mal parados que deciden ser sin que los arrolle el prejuicio y la injusticia. La Dignidad es el Honor de los pobres, de los mandados, de los que no tienen poder salvo la voluntad de ser y esperan respeto por serlo. En ambas palabras hay una obligación del que se las apropia hacia fuera de si mismo, por si mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cayó en la idea de que durante catorce mil cuatrocientos cuarenta y cinco de su vida, de un modo u otro estuvo luchando por su dignidad y que esa lucha fue tan encarnizada porque muchos otros hombres carecían del más elemental Honor. Los hombres sin Honor tienden a vapulear la Dignidad de los otros. Podía contar con los dedos de una mano los hombres con alguna forma de poder que había conocido en catorce mil cuatrocientos cuarenta y cinco días y de los que hoy pudiera pensar que poseían Honor y quizás menos aun que verdaderamente tuvieran Dignidad. Y a los catorce mil cuatrocientos cuarenta y cinco días contados  de su vida, sentado en una silla dura, se repetía a si mismo lo que había escuchado de un modo u otro de bocas sin Honor y sin Dignidad, porque en eso acordaban ambos sin distinciones ni frontera: vivir la realidad requería olvidar esas ideas anacrónicas, la realidad no es un espacio épico con héroes y villanos, la realidad se ríe de los métodos y se sustenta en los resultados, la realidad es de pragmáticos que alcanzan metas y en esa realidad no hay espacio para el Honor ni para la Dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Salvador Moreno contó todos los días de su vida y buscó en ellos sus logros, sus orgullos, los actos en los que se había empeñado hasta despellejarse y no pudo menos que aceptar que no eran gran cosa, que no le habían dado fama, ni dinero, ni le habían otorgado la canonización de grupos cultos ni de moda, que posiblemente nadie los recordaría, y afrontó como la poca valentía que le quedaba el hecho de que para los hombres sin Honor era un perdedor nato y para los sin Dignidad un estúpido recurrente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora de que canten los hechos a nadie le importa el alma de quien ejecuta sus actos, los hechos tampoco importan, si debemos ser objetivos, sino los resultados: Si los hechos no cantan resultados no sirven, y si los cantan cualquier alma encontrará su réquiem laudatorio. Salvador piensa en las palabras que construyen ciertos elogios y las va poniendo en fila en su mente, Calculador, Cauto, Imperturbable, Astuto, Especulador, Oportuno (por oportunista), Maestro de Alianza, Práctico, Maquiavélico, Sagaz, y algunas más que según se pensaran bien explican a un tramposo, a un fraude, a  miserable sin Honor ni Dignidad, pero que visto bajo la luz de los resultados son las virtudes de los héroes de la realidad.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Pensó Salvador Moreno, con una sonrisa, que ninguna de esas palabras serviría para la loa a un Santo, ni siquiera de esos Héroes perdedores que las sociedades mantienen por puro afecto a las ilusiones. Ningún ganador de la realidad podría ser directo, pasional, honesto, inocente, piadoso, ético, justo, integro, leal; todas esas palabras estaban reservadas para los perdedores o en el mejor de los casos para los habitantes de un tiempo pretérito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contó todos sus días de vida y pensó dónde se habían ido, en qué pozo negro del olvido se habían quedado junto a los pedazos de su pellejo. Se sentó en una silla dura y con los codos sobre la tabla de la mesa y el mentón sostenido en el reverso de sus dedos entrelazados y se quedó quieto pensando y repensando en la sensación que le dejaban en el cuerpo la respuesta de ciertos adolescentes, de algunos más jóvenes que él tan alegres y despreocupados, en las opiniones que desde el vidrio del televisor le impactaban los ojos y los oídos, en el atinado y efectivo juicio lleno de perogrulladas que lanzaban sus contemporáneos como verdades filosófales, y volvió a las ideas torpes que había desarrollado sobre el Honor y la Dignidad. Supo, por la regularidad de las costumbres , que de nada le serviría comunicárselas a nadie, que como siempre pasaba cuando él había pasado horas enteras rumiando esas pequeñas ideas, al querer compartirlas el interlocutor se cansaba al segundo párrafo y en cuatro oraciones hacía saber que &lt;em&gt;por supuesto que era así, y no solo eso, sino que además… &lt;/em&gt;Y Salvador se callaba casi todas las veces sin estar seguro de ser un estúpido que siempre llegaba tarde al tren de las conclusiones o de si su interlocutor era un necio pedante al que nada, salvo una broca de diamante, podía penetrarle el cráneo. Por supuesto qué ¿quién era Salvador Moreno para enseñarle nada a nadie?, ni siquiera su punto de vista de las cosas. No era nadie, apenas era un tipo que tenía los días contados con exactitud más o menos relativa, y todos ellos caídos en un pozo semejante al olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvador Moreno pensó en los viejos, esos que nadie escucha ya, y estuvo cerca de comprenderlos. Ellos ya no son parte de la realidad, tienen los días contados y los hechos no cantan resultados salvo la suma de días que han vivido, lo demás se ha ido al olvido, junto con la Dignidad, el Honor y otras formas de respeto. Los viejos no suelen ser exitoso, y si lo son, se les demora el maltrato que con que se suele pagar la vejez. Entonces la memoria le retorna a su padre y a los cinco hombres de Honor que ha conocido en su vida y por un instante se siente como el niño que alguna vez fue y tiene ganas de ponerse a prueba, de encontrar en si mismo los bordes de su Dignidad para que si alguna vez le toca otro rango en la vida ser un hombre de Honor. Sonríe y pronto se le pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambia de posición en la silla y siente el deseo de tomar café, pero no le alcanza el deseo para pararse y calentarlo, así que enciende un cigarrillo y larga al aire el humo de la pitada larga con que lo enciende. Piensa en un hipotético interlocutor muy seguro de si mismo que sin haber pensado nunca con cierto detenimiento personal en la palabra Honor a la cuarta parte de su relato le dijera con esa imposición de voluntad tan propia de los que tienen una bonita autoestima: &lt;em&gt;no estoy de acuerdo con tal punto&lt;/em&gt;. Entonces se pregunta cómo es posible que un tipo que nunca ha meditado sobre una palabra como él lo hace y tampoco ha terminado de escuchar el total de su idea pueda ser tan rápido como para escucharlo, captarlo, anteponerse al resultado y elaborar los puntos discrepantes. Se sonríe para si mismo y  se afirma en que ese interlocutor seguramente no quiere perder el tiempo con cosas que no cantan ningún resultado y que por tanto y a velocidad luz se desprende de lo accesorio del pensamiento abstracto sosteniéndose en esa realidad que a él le parece tan enferma como monstruosa. Entonces cae en la cuenta que para tener Honor y Dignidad no se puede ni ir muy a las apuradas ni con tanta confianza en las propias ideas sin correr el riesgo de ser un mamarracho absurdo e irrespetuoso que habla como una caja de resonancia de ideas que alguien publicó en formato de doscientas palabras, o que fue dado como verdad terminante en un comentario de cuatro minutos antes del corte publicitario. Presupone, como resultado, que Honor y Dignidad necesitan práctica probada en el ejercicio de las mismas, pero ¿a quién puede importarle que los hechos canten como resultado Honor o Dignidad si no son esos los resultados que tienen valor en la realidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días de Salvador Moreno están contados, son catorce mil cuatrocientos cuarenta y cinco, en promedio. Lo sabe perfectamente y siente que su vida se va con esos días a un pozo sin memoria. Se dice a si mismo que pensando las cosas que piensa es lógico que así sea, apenas le queda un poco de dignidad a fuerza de despellejarse para hacerla propia, como hace propia las palabras y  luego los actos. Sus días están contados, ni ellos ni el estarán nunca a tono de con la realidad, lo cual sólo confirma algo que ya sospechaba, está viejo, eso es todo, exactitud más o menos relativa.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108116234196323366?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108116234196323366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108116234196323366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_04_01_archive.html#108116234196323366' title='Salvador Moreno'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108085118651572328</id><published>2004-04-01T17:26:00.000-03:00</published><updated>2004-04-01T17:30:05.280-03:00</updated><title type='text'>Confidencial Informe Secreto (Fragmento)</title><content type='html'>Cuando la tercera muerte a la derecha fue clausurada nadie sospechó nada extraordinario. Las moscas ya estaban sobre los párpados  cerrados de los últimos en caer y sobre las gradas de piedra se acomodaban las  multitudes esperando que llegara la hora en que, por septuagésima vez, la figura de Diego Armando pisara el campo de juego para iniciar el eterno Mach de despedida, donde las lágrimas y la emoción convertirían el juego en una pasión furiosamente nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Licántropo López me golpeó con el codo al mismo tiempo que con  la  cabeza me indicaba el otro extremo del  pasillo donde los eunucos festejaban alguna broma. Caminamos lentamente pasando junto al grupo que no se molesto en mirarnos y llegamos hasta donde la galería se cierra en un ángulo recto. Tomamos el único camino posible hasta el jardín de las figuras; Licántropo me guío hasta la Diana Cazadora y después de comprobar con la mirada que nadie nos seguía tomó el pequeño grabador y el sobre ocultos en la base de la escultura. La misión que se nos encomendaba no distaba mucho de otras anteriores. La cinta se autodestruyó en cinco segundos y nosotros nos dirigimos hasta la nave que había emergido en la fuente donde las Nereidas exhibían su sensualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitán James T. Kirk nos dió la bienvenida y nos informo que en cuarenta y cinco minutos estaríamos en nuestro destino. Una vez solo en mi camarote me quité los ojos color café oscuro y el hiper pabellón acústico, me habían salvado la vida y ya no los necesitaba. De mi chaqueta extraje un nuevo juego de mandíbulas de colágeno y una nariz de gel color piel. Cuando terminé de conformar mi nueva identidad verifiqué el filo de mi cuchillo de sílex y me serví una copa de té verde frío. Mi reloj de arena me otorgó dieciocho minutos de sueño antes del desembarco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sr. Zulú me guío hasta la cubierta donde Licántropo me esperaba enfundado en su mono de piel de foca. Una vez en la playa desmontamos el camuflaje del urricane en veintisiete segundos ocho centésimas. Pilotee la máquina hasta el hotel “El Sibarita”,  emplazado exactamente al frente de la estación ferroviaria. Debíamos esperar que Jim West y Artemio Gordon se contactaran con nosotros. Después de doce tensos partidos al ta-te-ti dejé a Licántropo a cargo de la lectura de la borra del café y me encerré en el baño para emitir mi informe al Sr. 5 valiéndome de mi microtam-tam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faltaban varias horas hasta que West y Gordon llegaran, por lo que me dispuse a descansar apenas el amargo se lavara un  poco. El sueño debió luchar contra la angustia desesperante que me producía la caída de la bolsa y la devaluación de la moneda. A fin de mes se vencía el último plazo que el almacenero me había otorgado para saldar los números de la libreta del fiado, sumado al alquiler, la luz y el gas, el monto escapaba a mis recursos. Confiaba en que un golpe de suerte hiciera que me llamaran del programa de televisión donde había enviado las marquillas que participaban del sorteo por importantes premios y un cero kilómetro....Pero esto era una  de las pocas posibilidades que yo no podía inducir a pesar de mis años de entrenamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante mi paso por la Universidad había trabado relación con un grupo de  pintores, músicos y escritores que me habían seducido casi por completo. Con ellos agoté los fondos de mi libreta de ahorro postal donde guardaba el dinero que penosamente escatimaba a la compra de los paquetitos de Manon y a las D.R.F. de naranja. Tardé muchos meses en descubrir que la actividad artística era la cobertura que utilizaban para disfrazar sus verdaderas ocupaciones, taxistas, pintores de obra, mozos, administrativos, corredores de golosinas, técnicos en refrigeración... una ralea de sujetos peligrosos que en sinuoso silencio actuaban con el solo fin de mantener, contra toda lógica, una  ideología burguesa de clase media  amparada en un estado desmesurado. Intransigentes a los cambios que conmocionaban al mundo, aferrados a conceptos anacrónicos, pretendían una sociedad donde todos fueran felices Campanellis. La tecnología no toleraba esta reticencia a la evolución del sistema social por medio de la libre competencia, pero millones de individuos de esta clase retardaban la globalización del planeta, que seguía exhibiendo su grosero achatamiento en  los polos, y trababan el fin último de la  evolución humana, es decir, que unos fueran mercaderes y otros mercadería. Esta experiencia marcó mi inclinación por la lectura de estadísticas y preparó mi espíritu para lo que luego sería mi profesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude descansar bien, por lo que me levanté antes de que Licántropo preparara el café y los frijoles con tocino. Mientras ponía blancura a mis dientes Licántropo sorbía la tercera ginebra de la mañana en su deseo permanente de tener smowing. Mientras desayunábamos me comentó sobre cierta información que circulaba sobre el capitán Sánchez Monasterio. No me sorprendió que se dijera que estaba en Bolivia con identidad supuesta. Tiempo atrás había asesorado al general Camps y realizado negocios con Klaus Barbie. Su vida era un itinerario lógico desde que Diego de la Vega, en una operación de perfecta cobertura y con el apoyo de Disney, lo había derrocado del gobierno de los Ángeles. Por  mi parte le dije que me extrañaba no tener noticias de Napoleón Solo, viejo amigo  con quien habíamos compartido varias operaciones contra la gente de Kaos. Después del desayuno sobrevino el silencio y la tensión de la espera. Licántropo se ocupó de consultar el i-ching, mientras yo encendía mi narguile y me predisponía a pensar sobre los pasos a dar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El perfume que llenó el ambiente me retrotrajo a mis años de estudiante en Londres. Fue su hermano Mycroff quien me presento al Sr. Holmes, de quien fui discípulo sin llegar a la amistad por la profunda aversión que me producía los largos periodos en que se hundía en la morfina. Juntos realizamos una monografía sobre los tipos de bosta del ganado bovino y lanar de la provincia del Chubut,  clasificando en el mismo setenta y dos tipos distintos  en consideración a su textura, densidad, color, olor, sabor  y a sus cambios durante periodos de veinticuatro, setenta y dos y noventa y seis horas, además  de su descripción por periodos semanales hasta los nueve meses. Al fin de este estudio nos separamos para siempre sabiéndome incapaz de seguir tolerando la manera pegajosa y firuleteada con que arrancaba música de su violín. Las asociaciones libres de la mente me llevaron a aquella mujer de Liverpool que me leyó a Kipling y Stevenson y a la que amé sin saberlo. Por aquel tiempo yo no había entablado trato con el padre Brown , que hubiese podido ayudarme con su perspicaz conocimiento del alma humana a darme cuenta de lo que ocurría en mi corazón;  aquellos años eran de fervor y minifaldas y ella y yo nos separamos arrastrados por la música de los Beatles y las consignas que anunciaban el advenimiento del fin del sistema decadente e injusto. Aun la recuerdo y quizás, como al cadáver de un sueño, ella también me recuerda. Cuando la memoria llego a Dany el rojo hice un esfuerzo acostumbrado y volví a la misión que tenía por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpearon la puerta y la voz de Jim  West dio el santo y seña: “&lt;strong&gt;Dios es justo&lt;/strong&gt;”. Cuando ambos entraron en la habitación sonreí al ver que Artemio Gordon estaba caracterizado como Vela Lugosi. Licántropo se dispuso a preparar el mate mientras nuestros contactos me entregaban la documentación que esperábamos. A partir de ese momento actuaríamos bajo el protocolo del Mossad utilizando los procedimientos del Circo de Moscú. Nuestro único contacto con el gobierno seria a través de Patricio Kelly, quien en caso de que fuéramos descubiertos negaría toda relación con nosotros. Podíamos utilizar las fuentes de la Logia Lautaro y recurrir a los cuadros de los Caballeros Templarios. Ni azules ni colorados estaban al tanto de nuestra misión y se nos recomendaba particular atención a posibles interferencias con los miembros de la Logia P 2. Solamente bajo el código de feliz Navidad podíamos comunicarnos con nuestro hombre en el Opus Dei; y tanto la gente de Langley como la del M.I.5 debían permanecer fuera de la operación. Nuestro supervisor en el campus era Elliot Ness, los requerimientos de logística debían elevarse al general Mario Benjamin Menéndez o su segundo inmediato, Alexander Mundi. Los códigos de intercomunicación estaban controlados por Pipo Mancera y Simón Templar y la ruta de escape dependía del capitán de fragata Astiz y Henrry Houdini. El primer punto de la telaraña estaba dado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya distendidos, mientras el mate circulaba de mano en mano, Gordon entonó aquel tango que dice “&lt;strong&gt;uno busca lleno de esperanza el camino que los sueños prometieron a sus ansias&lt;/strong&gt;” y sin darnos cuenta terminamos cantando los cuatro juntos. Recordamos  peripecias y nos recontamos las veces en que milagrosamente salvamos el pellejo. Los nombres de camaradas caídos pasaron como fantasmas empecinados en arrancarnos brillos de sal de la mirada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escapando a lo irremediable evocamos a Firpo, Pascualito Pérez, Al Ringo Bonavena, Nicolino, El Negro Galindez y los Carlos geniales: Gardel, Chaplin y Marx. Por un instante olvidamos el delicado equilibrio por el cual se desarrollaba nuestro trabajo y dejamos que la emoción que con tanto entrenamiento manteníamos bajo control se desbordara. Entre carcajadas escuchamos el relato de Licántropo sobre su primera compra de preservativos. Evocamos las culposas ratas, las vacas para comprar el atado de cigarrillos importado, las interminables vueltas de perro, los sábados por la noche, acechando una aventura que  nunca ocurrió, los pantalones prelavados y las zapatillas Pony. Roque Narvaja quería ser mayor, Juan Boliche seguía sin poder invitar y la gente del futuro permanecía en el pasado. Coincidimos en que nada era más fastidioso que el cuadrado del binomio a excepción del blaizer y la corbata azul. El plano inclinado nos había encontrado absortos en la Srta. Cora de Cortazar y todos conocimos una chica tan linda que nos daba vergüenza amarla con el corazón y las manos. El &lt;em&gt;pico del pato es un coso chiquito &lt;/em&gt;mientras las esquinas eran el vértice donde la tarde se nos hacía la noche mientras éramos inconscientemente felices o felizmente inconscientes. Nos burlamos con ternura de los dolores amorosos de la adolescencia y de aquella mitología popular sobre los granitos y los cabellos palmares. Recité por enésima vez aquellos versos “&lt;strong&gt;Llovía torrencialmente en la estancia del Mojón...&lt;/strong&gt;.” y Jim saltó a los nueve de julio con chocolate y guardapolvos almidonados: empanaditas calientes para los chicos valientes... formen, con una baldosa de distancia, de mayor a menor.... La tradición del honor... y si así no fuese que Dios y la patria os lo demanden... Y llegados a ese punto guardamos silencio. Dios se negaba a poner su página de demandas en Internet y los abogados de la patria fueron comprados por los carteles del narcotráfico. Una mañana habíamos despertado y tras su manto de neblina, las islas eran un cementerio de soldaditos y mentiras, en el Río de la Plata estaba hundido un cardumen de cadáveres y tantísimas cosas que nos habían inculcado eran, en el mejor de los casos, una burla diabólica. Ahora el orden mundial era otro y nosotros hacíamos lo que podíamos. Desganadamente jugamos unos partidos al truco hasta que nuestros colegas partieron. El General Ulises Grant  en persona les había encomendado una operación que los llevaría al Missisipi de Mark Twain.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(&lt;strong&gt;NdA: &lt;/strong&gt;Este texto está plagado de referencias argentinas tanto en el idioma, personajes, avisos publicitarios, marcas y productos, giros lingüísticos y argot, usos, costumbres, modismos de lugar y tiempo. Crear un glosario de estas referencias implica un trabajo más intenso que desarrollar la historia y no estoy dispuesto a hacerlo. Ruego a los lectores de otros países que sepan disculparme y que lean sin preocuparse mucho por ellas, en todo caso me permito suponer que solo potenciarán el aire de grotesca ficción que es todo el texto completo y del que aquí solo hay una parte).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108085118651572328?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108085118651572328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108085118651572328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_04_01_archive.html#108085118651572328' title='Confidencial Informe Secreto (Fragmento)'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-108069576281634703</id><published>2004-03-30T22:16:00.000-03:00</published><updated>2004-03-30T22:19:39.233-03:00</updated><title type='text'>Alma Rota</title><content type='html'>Con el alma rota como una nuez impactada con un martillo el cuerpo disimula hasta donde la singularidad de una mirada sin brillo, una mirada que no busca nada más allá de donde ve, parece pedir silencio. Con el alma rota se puede simular sin demasiado esfuerzo que se lleva una vida sana en los bolsillos de un saco que, si uno encoge con habilidad los brazos dentro de las mangas, nadie se da cuenta que queda corto y es de segundamano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el alma rota se puede contar una historia sobre una princesa de Estambul y entre medio asegurar que el asesino era más alto que la víctima porque la puñalada lleva un curso de abajo hacia arriba y  la postura del cadáver demuestra que el golpe empujó en el mismo acto de penetrar. Se puede decir que lo que mata es el calor, que el gobierno está lleno de mafiosos, que hay una canción con dos versos que siempre se enganchan en los dientes y que lo que importa es la salud porque si el cuerpo responde mañana será otro día, si Dios quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el alma rota se puede dormir en un revuelto de pesadillas, sostener la cuerda de un violín en una garganta, comprar un kilo de arroz y hervirlo, dorar dos cebollas medianas en manteca, agregar una taza de caldo, un diente de ajo picado y tres tomates sin piel. Se puede, también, dejar el cuerpo desganado en una silla y recordar con la memoria gastada a una profesora de busto enorme y labios anchos que alguna vez se pareció tanto al deseo que confundía las razones como la mezcla de hipoclorito de sodio y  los ríos de una Europa dibujada en mapas físicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el alma rota se puede ladrar cuatro verdades inexpugnables, blindadas a toda tolerancia ecuménica; dar un portazo definitivo, lastimarse las manos contra una pared indiferente, arrugar una carta, una intimidación de pago, dos mandatos de desalojo; salir a la calle y patear perros, fumar parado en una esquina mientras el mundo va a alguna parte y uno se hunde en sus zapatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el alma rota se puede prender el televisor y calentar café, se puede darle hora a  un reloj y vomitar en la pileta del baño, se puede dar un abrazo y hasta escuchar un saludable consejo sin mandar a consejero a la argolla de su madre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el alma sigue rota como una nuez a la que un martillazo le ha hecho perder la forma, sus partes, la textura, el misterio de lo que encierra, el sabor de lo que prometía. Y aunque disimular ni siquiera requiera maquillaje, aunque respirar y sístole y diástole se sigan ejecutando sin relación con esos ojos que no buscan nada. El alma está rota, rota, mil veces rota y no hay a quien creerle, por muchos que lo digan o por tanto que uno mismo quiera que así sea, que va a dejar de estarlo mañana, pasado, luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el alma rota se puede engañar que en los bolsillos del saco uno lleva una vida sana, pero no es ni será cierto, el alma está rota, eso es lo único que no se puede fingir, que el alma va a curarse de sus roturas.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-108069576281634703?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108069576281634703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/108069576281634703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#108069576281634703' title='Alma Rota'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107996081877985958</id><published>2004-03-22T10:06:00.000-03:00</published><updated>2004-03-24T00:18:14.200-03:00</updated><title type='text'>The End</title><content type='html'>Hay de este lado de las palabras, de este lado y no dentro, entienda bien; algo de animal inquieto como en presentimiento de una tormenta. Digo, por si sigue sin entender, que las palabras no pueden decir este movimiento de aire y electricidad y es por eso que no dicen nada y se hacen simplemente palabras; entonces yo vengo como un paralítico arrastrándome y clavo las uñas en una soledad sin atenuantes y escribo para no decirle nada pero con la intención conciente de empañar un espejo donde otro dedo dibuje un corazón y un nombre dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, si es que hay un después antes de que se abran unas venas correctamente recubiertas de piel y defendidas por el espanto al dolor, esa mujer que tiene un nombre que yo no sé se pintará los labios y se arreglará la falda antes de darle dos vueltas de llave a esa puerta que la preserva de si misma y del tipo que en un café mugriento esta escribiendo su nombre en el vidrio que yo empañé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entre medio de eso y de esto y de las cuentas impagas y la leche que se le hierve a una mujer que está separando a sus hijos de un moño de piernas, brazos, escupidas y arañazos; un pajarito que aun no domina la técnica del vuelo se encuentra con la boca de un gato de pelaje rayado y eterna sensación famélica y pierde las plumas y la vida en la presión de unos dientes finitos y punzantes que antes de matarlo se encargar de jugar con su miedo en ese eterno ciclo de la vida que pasa y se renueva sin que sepamos bien para qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y usted está ahí, quien sabe por que misterio y mira la pantalla y se pregunta a dónde voy a llegar y yo mismo no lo sé y me río un poco de usted y siento algo de pena por mi y cuando junto ambas cosas me viene la idea que antes del último tren de asientos rotos y mugre tercermundista me gustaría tomar café con leche muy espumosa encima y tres medialunas salada mientras trato de imaginar por qué usted y yo estamos unidos en este pacto sin sentido y a la vez necesario de algún modo. Siempre desequilibrado en que es más necesario para mi que para usted que bien puede comprarse el matutino que mejor le plazca e incluso un buen libro de segunda mano antes que lastimarse las retinas frente a un monitor y como no tengo respuestas y nunca las he tenido vuelvo a esa inquietud de presentimientos indefinibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces las palabras son algo bello y otras veces no son otra cosa que esto que se usa tan frecuentemente para inventar, aunque la mayoría de la humanidad ha concluido por uso frecuente que la mentira es invento y no es así, la mentira es otra cosa deformante y estúpida en su pretensión de engaño: pero yo nunca quise engañar a nadie y si así resultó es más por culpa de ese alguien que se le dio por interpretar las palabras como quiso y no como yo las escribí. Porque ahora Ud. mismo esta pensando cosas que yo ni siquiera sospecho y no es posible que me culpe a mi de que estas palabras le dispararan ciertas ideas que yo jamás tuve y con toda honestidad le digo que no quiero tener porque sus ideas son bien suyas y las mías son mías y eso es todo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero preste atención porque no es cuestión de dar vuelta la pagina y hacer como Poncio. No es cosa de que mi nada sea tan nada que se vaya ahí donde esta todo el olvido del que se alimentan los relojes y yo pase como un aire eléctrico por su vida sin consecuencia de ningún tipo y usted siga muy tranquilo sin sentir siquiera algo de remordimiento y justificándose con no sé que patrañas por el hecho de leerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenga un poco de respeto y dese cuenta que yo he pasado un rato golpeando teclas y usted otro tanto leyendo como para que ahora esto sea como beber y orinar. Yo estoy aquí perdido en un silencio que me mira desde la ventana con la cara sucia y los dientes careados y escribo palabras que no pueden ni deben ser amables y delicadas porque para eso hay siete millones de personas normales que no sienten esta cosa de sospechar tormentas y que efectivamente se tomarán ese café con leche espumosa mientras miran las piernas que salen de esa faldita negra de la chica que no tiene mayor gracia pero que en ese momento se hace apetecible como lo es todo capricho que va a nacer y morir en si mismo. Como éstas palabras si quiere verlo así; y si ese tipo siente que esta vivo en ese instante que le cosquillean las piernas de la camarera en los ojos, sepa usted que yo voy dejando esta vida que no comprendo en estas palabras que no dicen nada y que no sé bien por que usted viene a leer gratarola y sin consecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una palabra viene a resultar que usted me succiona la vida escrita como un ternero a la vaca y a veces ni gracias sabe decir con esa pedantería tan disimulada de los que no se sienten obligados a nada con nadie y menos conmigo. Y también viene a ser, y da vergüenza, que si yo no escribo solo me queda sentir premoniciones oscuras en el cuerpo y al paso de las horas me viene el asco, el miedo y la carencia de razones... y si no escribo, no me arrastro hundiendo las uñas en esta soledad sin atenuantes, me doy cuenta que estoy vivo por el mismo azar por el cual ese pájaro perdió su vida en los dientes de un gato y entonces prefiero escribir palabras que son solo palabras a ver si con ellas pesco un ojo y con eso me justifico de cada hora que se llena de olvido y me olvida como la madre olvida que sus hijos hace apenas unas horas eran un nudo de violencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque todo pasa y el tipo que escribía el nombre de una mujer en un vidrio empañado ahora está en su trabajo saludando amablemente al cliente diez y siete y pensando que le duelen los pies y que hoy sería un día perfecto para mirar películas desde la cama porque al fin de cuentas ella dio dos vueltas de llave a la puerta y se fue enojada y decidida luego de acomodarse la falda y morderse los labios de rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entre eso y esto usted sigue ahí viendo si voy a llegar a algún lado y yo me río un poco de usted y siento algo de pena por mi porque no voy a ninguna parte y la vida es otra cosa que este momento en que yo estoy de este lado de la palabras, de este lado y no dentro, y en el mundo hay un montón de gente que escribe y sueña con ser escritor y cuando yo los leo me aburro porque no siento que digan nada con pasión y eso me da culpa porque yo no tengo nada para decir pero esta sospecha de augurios y tormentas me convierte en un drogón de adrenalina, que es el resultado físico de la pasión, y lo disimulo escribiendo palabras que son solo palabras pero que no son mentiras porque a mi no me importa mentirle a Ud. ni a nadie. Aunque invento con ellas cosas que no tienen mucha utilidad pero que usted lee en vez de comprar un buen diario o mejor aun un buen libro de segunda mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora quiero saber cómo va a hacer Ud. para salir de esto sin la menor conciencia de que una parte es responsabilidad suya, cómo se va a lavar las manos, cómo me va a sacar a mi y a mis palabras de su vida con un manotón fastidiado y a olvidarse que yo estaba inquieto como un animal con presentimiento de tormenta y que si en algo sirven las palabras ahora mismo, si lo piensa apenas un segundo, usted está un poco como ese animal y se me parece aunque usted siga siendo usted y yo siga siendo yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este lado de las palabras estoy yo, del otro usted y dentro de ellas trate de averiguar que hay, hágalo como ese capricho que va a nacer y morir en si mismo, pero que mientras ocurre hace que el tipo que le mira las piernas a la chica de la pollerita negra se sienta vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que le vaya bien.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107996081877985958?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107996081877985958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107996081877985958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#107996081877985958' title='The End'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107953895996985952</id><published>2004-03-17T12:55:00.000-03:00</published><updated>2004-03-17T14:30:54.623-03:00</updated><title type='text'>Perfiles</title><content type='html'>Peralta está llegando a los cuarenta y siente que la vida se le ha ido sin gloria y le ha dejado bastante pena. Nunca estuvo en el lugar adecuado en el momento adecuado. No sabe artes marciales ni conoce de armas automáticas, desconoce la diferencia que existe entre el calibre de una munición y la velocidad del arma que dispara esa munición. No ha sido nunca paracaidista, no ha sido torturado, tampoco ha estado preso siquiera. Peralta entró a trabajar en la constructora antes de terminar sus estudios en administración y de allí en más con enojos y sin sobresaltos ha pasado su vida. Piensa que podría haber hecho muchas cosas y cree que morirá sin saber si no pudo o no tuvo el valor. Ahora mira Misión Imposible II en un canal por cable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ángela Periccioni no se deja poner el pie encima, a los 57 años lleva el carácter como esos kilos que le sobran en cada parte del cuerpo. Hay en ella, también, un viejo rencor de clases, una voluntad de imponerse que se ha concentrado con el tiempo. Donde sea Ángela se hace respetar a los gritos que son su mejor argumento, gritos y una cara agria que los años han tallado con absoluto desgano. Las verdades de la Sra. Periccioni parecen sacada de los consejos al pie de pagina de la Revista Selecciones, pero ella no los ha leído, su caudal de experiencia viene de la “&lt;strong&gt;vida&lt;/strong&gt;”  y eso no se lo podrá negar ni menguar nadie. Es la presidenta del consorcio del edificio, es la autoridad de la cuadra y es el temor recurrente y aburrido de su nuera, sus hijos y su yerno. Si ella fuera presidenta del país, suele decir, las cosas marcharían como deben marchar. No sabe exactamente qué significa, y porque no lo sabe puede considerársela reinventora del fascismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Cardiello tiene fama de ser un tipo difícil. Se lo reconoce también como un hombre brillante en su especialidad y poco inteligente para ser sociable. Cardiello no expone puntos de vista, afirma. Poco importa que cada verdad que enuncie la defienda con su pellejo, que la ejercite en cada acto de su vida. Es un hombre derecho y todo el mundo lo sabe, pero antes que ser derecho se interpone esa consideración que también todos saben: &lt;strong&gt;es un tipo difícil&lt;/strong&gt;. Cuando llegó la época de las vacas flacas Cardiello fue el mismo que era cuando las vacas gordas. El mismo obstinado, el mismo derecho. Pero ahora que son épocas de vacas flacas ya nadie recuerda eso, Cardiello ha pasado a ser simplemente un tipo difícil, uno que jode con su conciencia a los que están ocupados en sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie lo recuerda ahora, pero Kiko Portales Sierra era un famoso crítico de arte general, moral y buenas costumbres estéticas. Su sardónico estilo le valió importante audiencia. Hombre culto se encargaba de defenestrar a los advenedizos que con pretensiones grotescas intentaban vaya a saber qué cosa, que en todo caso siempre era un &lt;strong&gt;mamarracho&lt;/strong&gt;. Kiko aseguraba, como fe inamovible, que después de Joyce nadie podía escribir una palabra, y lo decía con tanta sangre en la comisura de la boca que postergó más de una vez a algún principiante. Kiko jamás escribió nada salvo críticas llenas de citas que mostraban cuán ingenioso e inteligente era y algunos de esos advenedizos que él se encargo de mostrar a su audiencia con el culo al aire crearon una obra personal y única. A unos pocos se los reconoció luego de mucho esfuerzo y frustraciones y la gran mayoría, aun cuando obtuvieron el permiso de la sociedad para ser quienes eran: &lt;strong&gt;artistas&lt;/strong&gt;, tuvieron menos raiting que Kiko Portales Sierra en su peor momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel país del Sur se dictó una Ley llamada de Obediencia Debida. Dicha ley libraba a subalternos de las fuerzas militares por haber cometido atrocidades variadas y espantosas. La responsabilidad era del superior que impartía las ordenes. La sociedad sintió como un ultraje la sanción de dicha ley, como un amparo aborrecible a la bajeza de actos inmorales. Natalia Larravouse tiene 26 años y trabaja para Telefónica, ahora está enfrentada a un cliente al que no tiene ningunas ganas de atender. El cliente le está argumentando una serie de quejas que no cuesta mucho pensar que son más que lógicas. Natalia no piensa; de cualquier modo este tipo de reclamos no es para lo que ella está, ella solo cumple ordenes de sus jefes. Ella, aunque ni idea tenga, trabaja amparada en la Obediencia Debida y jamás de nunca se hará un cuestionamiento moral por ello, podría perder su sueldo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Leimman es un lector inteligente. Sabe mucho de historia, literatura. Hace juicios atinados y sabe pensar en abstracto. Es joven y llegó tarde a la historia, casi todo ha pasado ya. Lo que sabe es lo que lee y piensa, lo que vive entre el trabajo y la facultad. Está harto de un sistema de incompetentes y concluye que él, desde su lugar mínimo en la sociedad, paga el precio en forma personal. Se relaciona con algunos grupos, muchachos como él, progresistas y voluntariosos. Un día lo detiene la policía y Leimman intenta un reclamo cívico ante tamaño atropello absurdo y ajeno a toda norma legal. A la segunda oración descubre el dolor que causan los bastones de goma, lo siente en las piernas y cae, luego en la espalda en la zona de los riñones. Durante la semana que orina sangre descubre que los ideales y la realidad no son la misma cosa, como no lo son los ideales y la valentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las modas y los criterios sociales cambian, gracias a Dios. Eso piensa Raquel Barrios al compararse con su abuela sumisa y dominada. Una señora muy querida por todo el barrio que se murió sin decir una mala palabra. Raquel es una mujer moderna, sin tabúes, le gusta reconocer que compite sin piedad por todo, que le gusta ganar; hace bromas sobre sexo, tiene un diccionario personal de insultos y está segura de ser una &lt;strong&gt;librepensante Cool&lt;/strong&gt;. Roberto Peyru es un hombre agradable e inteligente al que no le gustan las estridencia, Raquel siente cierta atracción por él sin llegar al enamoramiento, pero la relación es distante y ocasional. Un día Raquel lo confronta y el hombre dice que lo lamenta, pero que el estilo de ella a él le resulta francamente grosero. Raquel dice luego que el tal Roberto es un pelotudo con todas las letras. También es un pelotudo el hombre que Raquel aprenderá a odiar día tras día, un hombre moderno como ella, desprejuiciado y divertido que al año de casados hace sentir con toda la fuerza de la evidencia que es un grosero de mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Marcelo Capazzo recibió las nuevas normativas de la dependencia en la que trabajaba supo que eran una porquería inaplicable y que solo serviría para aumentar gastos del presupuesto, pero no se lo dijo a nadie, al menos en voz muy alta. Cuando la pareja de vecinos con chicos fue desalojada del edificio por mora en los pagos, él salía del ascensor en el justo momento en que la mujer abrazaba a dos chicos pequeños mientras gemía y lloraba. Entró rápidamente a su departamento y sólo pudo decirle a su esposa que era una barbaridad lo que estaba pasando. Leopoldo Díaz le pidió ayuda para un proyecto cooperativo y Capazzo explicó con paciencia que no disponía de tiempo y sumó a ello una larga lista de motivos mercantiles por los cuales el proyecto iba a fracasar. Anoche Marcelo Capazzo era uno de los que integraba la multitudinaria marcha de repudio al gobierno. Gritaba como Un Loco Enfurecido “&lt;strong&gt;incompetentes, Insensibles&lt;/strong&gt;!!”. Capazzo descree por completo de esa frase que dice que cada uno tiene el gobierno que se merece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernando Coudane cuenta las monedas para tomar el colectivo. Tiene que pagar la cuenta del gas y la electricidad y en eso se irá todo su efectivo. Hace tres meses que está sin trabajo y se ha presentado a una serie de entrevistas pensadas por un sádico. Al llegar a la oficina de pagos hace quince minutos de cola tras otro señor que espera. Ellos dos son los únicos clientes esperando para pagar. El encargado de los cobros, un muchacho divertido que habla por teléfono en voz muy alta, le está contando a una mujer la salida de anoche. Luego de cortar la conversación le cobra al señor que está delante de Coudane y cuando éste queda frente a él dice con asombro: “&lt;strong&gt;ohhhhh , se cayó el sistema, no puedo cobrarle&lt;/strong&gt;”. Coudane le dice que selle la boleta y realice el cobro, que cuando el sistema funcione cargue la operación. El muchacho dice con una risa llena de dientes que mejor se vaya a tomar un café y vuelva en media hora, ya que no puede cobrarle de otro modo. Coudane pide hablar con un supervisor o encargado. El muchacho le dice que él es el encargado. Coudane lo toma por la corbata y lo acuesta en el mostrador con la cara roja por efecto del estrangulamiento. Nadie piensa que Fernando Coudane tenga dentro de si un sentimiento llamado dignidad, mejor es pensar que es un loquito violento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Sergio Arregui explica alguna idea por escrito, la gente sospecha que el tipo no es idiota, pero está más segura aun que es un pedante de  los mil demonios. Arregui se especializa en arruinarle la fiesta a otros, allí donde la gente acuerda más o menos algo, él viene con sus pensamientos colaterales a cuestionarlo todo y la pregunta más frecuente es aquella que nace de una indignación visceral: ¿Quién ese Sergio Arregui para meter la cuchara en todo?. Cuando Arregui es contratado por un canal de televisión como panelista permanente adquiere la canonización necesaria para que la gente no se cuestione su autoridad intelectual. Arregui aparece en Tv., por algo será.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le preguntan a Mariana Castillo si alguna vez a sido recurrentemente golpeada, contesta que no. Le preguntan si ha dormido alguna vez en la calle, contesta que no. Le preguntan cuanta gente se le ha muerto en brazos en circunstancias violentas, contesta que ninguna. Le preguntan cuantas veces intentó acciones legales o administrativas por razones que no fueran de beneficio personal sino por causas de ética o carácter ideológico, contesta que nunca. Le preguntan si tiene hijos, contesta que no. Le preguntan si ha pasado hambre por más de tres días, responde que no. Le preguntan cuantas veces en su vida abandonó un beneficio personal por razones de ideología o ética, contesta que nunca. Le preguntan si conoce los derechos humanos que se mencionan en la carta internacional de los derechos humanos, vacila y responde que no todos. Le preguntan si sabe cual es la diferencia de tiempo de mandato entre un diputado y un senador y en qué forma se renuevan las cámaras y por qué, responde que no lo recuerda. Le preguntan si conoce las leyes laborales que la rigen, responde que no. Le preguntan si cree que el empleador cumple con esas leyes, responde que cree que no con todas. Le preguntan que idea tiene de si misma como ciudadana, responde que ella es muy patriota y una persona preocupada por la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cambio en la comisión reguladora, votada por los mismos integrantes del grupo de trabajadores de la vía pública, determina que 11 personas deberán ser desplazadas. Manera elegante de decir que ellos y su familia se quedarán sin la seguridad elemental de poder trabajar cada día en la calle sin que los corra la policía. Los que determinan estos cambios en los reglamentos fueron hasta hace una semana “compañeros” llanos y en igualdad de condiciones de aquellos a los que van a dejar sin el permiso de trabajo. Jueces y parte, dice Pucho Moreno, es una cosa que no podemos admitir. Y junta a los 11 damnificados y les explica 23 razones por las cuales la medida no solo es arbitraria sino también ilegal. Pucho Moreno no sé ve afectado por la medida, pero a pedido de los once que alegan no saber expresarse como él, encabeza el grupo opositor en la asamblea convocada a las apuradas. Los argumento de Pucho no tardan en escucharse y cuesta mucho rebatirlos. La comisión reguladora ejecuta un paso de baile muy efectivo: a fin de evitarse ciertas acusaciones revé la medida contra los once analizando caso por caso. Moreno insiste en lo que acordó con sus representados, que dado lo corrupto del acto dejen sus funciones. Cuando los once respiran en paz sabiendo que no perderán sus permisos ya no sienten ni tanta indignación ni ansias de justicia. Ninguno de ellos vota a favor de las mociones de Pucho Moreno para limpiar una comisión inmoral. Pucho tira su permiso a la cara del presidente de la asamblea y ese día es el único que queda sin trabajo. Lo hace por decisión propia sustentada en algo que se llama ética. Sus once ex-compañeros dicen: es un buen tipo, pero muy idealista.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107953895996985952?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107953895996985952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107953895996985952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#107953895996985952' title='Perfiles'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107946648464889068</id><published>2004-03-16T16:48:00.000-03:00</published><updated>2004-03-16T16:51:21.123-03:00</updated><title type='text'>Marcus Welby</title><content type='html'>Más tarde de haber escrito unas 100 paginas llenas de miseria humana, fracaso y desesperanza; de haber pintado palabra a palabra esa parte de la condición humana que es mejor no ver o sortear con pensamientos animosos y cargado de buenas vibraciones alfa; Marcus Welby  se sentó dos días bajo la ducha fría y allí estuvo olvidándose de si mismo, de los demás y de su obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que siendo un cerebro entrenado en hablar consigo mismo no lo logró del todo. Tuvo una pequeña charla muy educada con su conciencia, la cual le dijo sin admoniciones y hasta con cierta ternura maternal que dentro de sus huesos algo a odio descompuesto (putrefacto) comenzaba a oler mal. Se estuvo quieto bajo el agua fría y pensó otras cosas que no podía ver bien con los ojos mojados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estando así unas trece horas se preguntó como una alarma ronca, qué sentido tenía su vida y la de sus textos y luego de catorce minutos de apelaciones místicas, filosóficas, culturales y sociológicas, se respondió lo de siempre: ninguna. Cerro los ojos y abrió la boca para que el agua golpeara en sus dientes y su lengua. Se pensó a si mismo como la figura de una fuente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcus Welby Pensaba en la Nausea de Sartre y en la impresión que le había hecho el personaje al narrar esa esperanza tan nimia y desesperada que ponía en practica cuando caminaba hasta un punto de referencia arbitrario (aquella esquina, aquel farol) esperando que algo le ocurriera. Pensó en los complejos pensamientos que el cerebro es capaz de tejer asociando ideas dispersas, pensó en las imágenes que su cabeza retenía, y pensó también en las extrañas emociones o sensaciones que de algún modo se empeñaba en recordar aunque el recuerdo las convertía indefectiblemente en otra cosa de lo que fueron cuando las sintió la primera vez. Con los dedos de las manos y de los pies graciosamente arrugados por el largo tiempo de contacto con el agua, Marcus pensó en lo que Julio Cortázar le hiciera decir a Jhonny Parker: ¿Cómo puede ser que yo haya estado pensando un cuarto de hora, eh Bruno? ¿ Cómo se puede pensar un cuarto de hora en un minuto y medio? ... y allí se vio puesto en la crisis de todo narrador que se enfrenta a un lector al que debe contarle en dos minutos lo que ha estado pensando en 48 horas de estar bajo una ducha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Welby siente el frío de los cerámicos en su espalda y le da culpa por el gasto de agua potable que está ejecutando. Las piernas le duelen lo mismo que las nalgas pero ese ejercicio de olvidarse de si mismo es una necesidad espiritual que merece la incomodidad de ese cuerpo que hace meses le resulta impropio. Piensa entonces en la vejez, en ese tiempo donde solo queda el pasado pues presupone que el futuro se sabe harto incierto e inalcanzable. Piensa en cómo se sentirá cuando cada gesto, cada movimiento, requieran la lentitud forzada y frágil que los años le han impuesto. Piensa en todo lo que quedará inconcluso y se pregunta si al irse de aquí habrá dejado algo mejor de cómo lo encontró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcus recuerda a la mujer pelirroja que le ha dicho que en sus escritos los personajes no evolucionan. Piensa en la impotencia que tuvo para explicarle que hay todo un sistema narrativo que se pervierte en la idea redentora que culmina en su punto más idiota del final feliz. El cine se encarga de eso con una obsesión propia de toda industria. El hombre que trasmuta de la crisis a algo mejor es tan cinematográfico como santoral y la mayoría de la gente se siente muy contenta de decir impunemente que no son Santos ni Mártires, lo cual los confirma en la miseria de ser humanos a secas. Al menos en ese decir son muchos y la cantidad les otorga seguridad y algo de felicidad, desde el punto de vista estadístico hasta razón para serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trabajo de Welby, el que se ha impuesto, es contar el proceso que destruye al hombre en lo mejor de sí, la suma de indiferencias y mezquindades que lo hunden en un fracaso que no logra comprender y ante el que se siente, y es, impotente. La culpa es colectiva, por eso, cree Welby, la mujer pelirroja entiende que sus escritos son pesimistas. Como escritor no redime a nadie, lo cual es una política poco correcta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcus welby inicia un escrito mental, con el agua pegándole en el cráneo, a doscientas palabras por dilatación de pupila, al extremo de un rato se detiene y sabe que ya nuca escribirá esa obra magnifica en papel. Se llena la boca de agua y la sopla por una pequeña apertura de los labios, le da gracia la presión de ese chorro que da contra los cerámicos con una fuerza extraña. La palabra Madagascar siempre le ha resultado sonoramente hermosa y se le ocurre que tiene algo de esa asombrosa belleza de un chorro de agua transparente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Marcus Welby salga de la ducha, seguirán muertos los Muertos de Madrid, los heridos quizás evolucionen, los diarios tendrán otros titulares y los campeonatos locales de fútbol disputaran una nueva fecha. Un tipo escribirá una nota sobre los buenos blogs partiendo de una serie de consejos, el número uno es:#1 un buen Blog es aquel que se concreta como este que realizo yo, que es el único Blog que me gustaría leer si no lo escribiera. Todo lo que el lector desee saber de la actualidad, la vida y la muerte, filosofía, balística, cocina económica... lo encontrará en post como los míos de escasos dos minutos de lectura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Welby sonríe ante la idea de que un individuo, millones de individuos, armados de libretas públicas sustituyan la historia, la filosofía, la literatura, el periodismo. Imagina un mundo autista que reflexionan para si mismos y desde si mismos con verdades absolutas al estilo Perogrullo. Se pregunta irónicamente por qué cuernos no habrá más Leonardos, Frank Sintras, Vallejos, Chaplin, Marcuses, ahora que acceder a un blog es tan simple.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Welby cree que debería concentrarse más en su trabajo y culminar las cosas que lleva pendientes, pero se queda bajo el agua porque aun no puede borrarse el polvo, los metales retorcidos, la sangre, de una explosión que ocurrió muy lejos de él. Esa explosión que antes fue otra en su propio país en una Mutual Israelita. Que fue otra antes y antes y que siempre conlleva ese absurdo que cuando se analiza solo acredita la posibilidad humana de concretarlo. La condición simplemente humana, sin mártires ni santos, solo hombres, pequeños como el mismo, ridículos como el cuerpo reblandecido por el agua. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcus Welby se dice que cuando salga de la ducha tal vez escriba algo sin esperanza y sabe que otra vez juega con la polisemia de la palabra, se trata de múltiples incapacidades de esperanza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107946648464889068?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107946648464889068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107946648464889068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#107946648464889068' title='Marcus Welby'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-10790515892570874</id><published>2004-03-11T21:33:00.000-03:00</published><updated>2004-03-11T21:36:19.483-03:00</updated><title type='text'>NO AL TERRORISMO</title><content type='html'>&lt;a href="http://11demarzo.bitacoras.com/" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://morasso.wwwpuntocom.com/imagenes/11.png"&gt; &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://11demarzo.bitacoras.com/" target="_blank"&gt;11 de marzo &lt;/a&gt;- Blog que enlaza a blog que están tratando el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ESTE CORAZÓN ARGENTINO ESTÁ DE DUELO CON USTEDES&lt;/strong&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-10790515892570874?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/10790515892570874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/10790515892570874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#10790515892570874' title='NO AL TERRORISMO'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107849485336020220</id><published>2004-03-05T10:54:00.000-03:00</published><updated>2004-03-05T10:57:14.356-03:00</updated><title type='text'>DONKAN (Fragmento)</title><content type='html'>... "Cuando la Gran Abuela me dio la orden coloqué mis tambores en uno de los bordes de sombra que dibujaban las cuatro hogueras. La música era lenta y grave. La música decía de la muerte. De como la muerte siempre esta llegando. La música se hizo mas fuerte. La música decía de la muerte que acecha. De la muerte que lanza zarpazos rápidos cuando estamos pensando en días que no llegarán nunca. De la muerte que nos roba a los que queremos y nos hace llorar por nosotros mismos. La música se hizo mas rítmica y constante. La música decía de la muerte que se aparea con el miedo. De la muerte que es injusta y cruel y prefiere a los niños. De la muerte que  gritan los suicidas y los enfermos. De la muerte que le promete gloria a los soldados desconocidos. De la muerte que es todas las muertes y actúa bajo el nombre de El Dios. La música se elevaba corriéndose a si misma. La música decía de la muerte que nos es indiferente. De la muerte que duele en otros corazones y que un día será la nuestra. Ella caminó hasta el centro de las cuatro hogueras. Se paró con las piernas bien abiertas y firmes. El mentón sobre el hombro derecho. La mano derecha cerrada en la cadera. La mano izquierda sobre la cabeza. Era tres triángulos de carne por donde cruzaban todas las rectas del universo. Temblaba largo cintura arriba y temblaba seco cintura abajo. Como si la muerte que decía la música le soplara en la sangre. La música se estiró naciendo y muriendo músicas chiquitas. La música decía de la muerte que termina con el cuerpo. De la muerte que empieza cuando todo nace. De la muerta que es puerta. De la muerte que es abismo. Ella bailaba. Iba de adelante para atrás tanteando paredes de aire duro. Moviendo las piernas de cobre como animales acorralados. La música decía de la muerte que es un túnel que cruzaremos en soledad, desnudos y descalzos. Ella movía sus pies pequeños como golpes de corazón asustado. Sacudiendo la cabeza de hombro a hombro y el pelo negro persiguiéndole la cara. Rodeándola como el túnel de muerte que decía la música. La música se metió en un caracol golpeando y rompiéndose contra el nácar. La música decía de la muerte que es la envidia, el odio, la ignorancia. Ella bailaba lo que decía la música. Danza y música eran una sola voz cruzando dos aires. Los pechos le hacían fuerza para salirle volando. Las manos como garras arañando la luz del fuego. La boca entreabierta y mojada. La música dio brincos buscando el sur y después el norte. Ella bailaba. Empujaba con sus hombros de huesos redondos el este y el oeste. La música decía de la muerte y de la sangre. De caminos que no vemos ni cuando los navegamos. De caminos que tenemos que olvidar para buscar otros caminos. De todos los caminos que tendremos que recorrer para llegar al nacimiento de partida. Ella bailaba rompiéndose como ola. Como si todas las muerte se agitaran dentro de ella. Como si su cuerpo fuera todos los destinos en que se pierde la muerte. En el fondo de la noche. Entre llamas. Todo lo terrible que decía la música y la danza se volvía hermoso en la hermosura de su cuerpo. En los filos de malaquita que lanzaban sus ojos. La música y la danza dejaron de decir. Se abrazaron girando en un silencio de música y danza que traía una memoria que nadie recordaba, pero que era más fuerte que la muerte definitiva. Más fuerte que el olvido. Música de vida y muerte. Danza de muerte y vida. Todo dejó de importar. Todo cayó en la música y la danza y se hizo ahora. Eternidad sin principio y fin. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me detuve cuando no me quedó nada dentro del pellejo. Cuando el cuerpo vomitó hasta el dolor de los brazos y los dedos y se quedó vacío. Ella giró sobre sus pies de agua, se plantó con una rodilla al suelo y se meció cada vez más despacio; hasta que  escondió el rostro en las manos y un llanto de pelo negro le quedó pendiendo delante del cuerpo agitado, como si la música le hubiese quedado dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Gran Abuela lloraba con sus mocos y sus hipos. La Gran Abuela del clan de la montaña temblaba abrazándose con unas manitos de huesos torcidos y piel llena de puntos. Todo el pueblo estaba quieto. Como si no pudieran, o quisieran, salir de la eternidad que les había dado la música y la danza. Algunos lloraban con los ojos. Otros se sacudían por dentro con algo parecido al llanto. No había ni tristeza ni dolor en el aire. Solo los ecos de una belleza que irremediablemente se disolvía y dejaba a los hombres sólo hombres. Tan pocamente hombres como antes de tener el fuego. ..."&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107849485336020220?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107849485336020220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107849485336020220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#107849485336020220' title='DONKAN (Fragmento)'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107840336252242932</id><published>2004-03-04T09:29:00.000-03:00</published><updated>2004-03-04T21:18:36.483-03:00</updated><title type='text'>Secuencia Final</title><content type='html'>El accidente se produjo a las 6:48 AM. En ese momento Ángel Bernier llenó con el primer trago de café la boca y extendió el periódico en la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres cuartos de hora después terminó de ajustarse la corbata roja azul con pintitas rojas. Cuando salió de su casa sacó del bolsillo del pantalón gris las llaves del Polo que estaba estacionado contra la vereda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las diez de la noche del día anterior Mabel Casas terminaba su taza de té. Ya había preparado sus valijas y sobre ellas estaba la campera tejida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Media hora después aprobaba en el espejo los últimos toques de maquillaje y finalmente se envolvió el cuello en una chalina de seda roja. Cuando salió de su casa verificó que en la cartera de mano estuviera su boleto de ómnibus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ángel Bernier Llegó a su Box en el banco y como de costumbre miró la foto de su mujer sobre el escritorio. Tuvo una noción vaga de ese tiempo estéril que llevaba viudo y evitó el pensamiento presionándose los lagrimales con dos dedos por sobre el tabique nasal. Cada mañana escapaba de esa nostalgia recurrente concentrándose en los papeles que lo esperaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mabel Casas viajaba con la cabeza apoyada en la ventanilla mientras pensaba que ella y el vehículo se estaban hundiendo en un túnel negro llamado noche. Dentro de si llevaba los veinte meses que habían pasado desde su separación. Se esforzó por contar los pocos árboles que eran sombras a los costados de la ruta para no ceder a un llanto que permanentemente le buscaba los ojos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día sintió una inquietud más intensa que de costumbre, un animal encerrado dentro de él que se movía golpeando sus costillas como si probara la seguridad de los barrotes. Suspendió el recorrido de planillas y columnas con números y se acercó a la cafetera eléctrica. Allí parado le vino desde el pecho el pensamiento de Darío cuya última visita había sido tres meses atrás. Hacía 15 meses que se había casado con Solange y se veían poco. Caía en la completa certeza de eso ahora por muy lógico y sabido que hubiese sido siempre. Recorrió con la vista el espacio de Box y líneas de escritorios y le pareció estar viendo la fotografía de un lugar que alguna vez había conocido muy bien aunque ahora él era un extraño en ese paisaje. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se forzó en seguir contando manchas de sombras, no pudo. Un temblor en los hombros y los brazos se le presentó con el rostro de Mayte. Tenía en esos brazos temblorosos la urgencia de abrazarla, de sentirla contra el pecho, de besarle el pelo rubio de aroma inconfundible. Las lagrimas le bajaron sin condiciones ni permisos por la cara, amparadas por la oscuridad del ómnibus lleno de pasajeros dormidos que viajaban por dentro de otra oscuridad sin darse cuenta. Mayte se había quedado con su padre y desde entonces, se confirmaba al tiempo que una lagrima le cosquillaba el labio, su vida era ese transito de una noche dentro de otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminó hasta el buffet y se sentó junto a Jorge Berenguer, compañero y amigo por más años que dedos en las manos. Antes de la muerte de ella solían visitarse y salir los cuatro juntos, ahora el trato casi se limitaba al banco. Sin razón y como recuperando una costumbre perdida se trenzaron en recuerdos y anécdotas que les traían toda la vida en un golpe, reían, coincidían, discrepaban. Cuando pidió la tercera botella de tinto le importaba nada la prescripción médica. Algunos silencios que se fueron instalando entre ambos daba lugar a la ausencia tangible y triste, al vacío inevitable y amargo. Los dos lo sintieron y buscaron otras bromas porque eran hombres y había cosas que no sabían hacer, entre ellas, llorar sin vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no tenía más lagrimas un cansancio de hierro oxidado la estaba aplastado contre el asiento y más adentro de su cuerpo aun. No le dio importancia a las luces que se reflejaron en la ventanilla donde apoyaba la cabeza. Lo que siguió después fue una serie de cosa de las que no se enteró del todo, salvo por el dolor. Todo se llenó de un dolor que se metía dentro de otro dolor que era su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se sentó en el escritorio estaba un poco mareado y la puntada en el pecho crecía dificultándole la respiración. Pensó en una tonelada de metal y al mismo tiempo en no darle importancia. Prendió la radio y se puso los auriculares. El dolor del pecho se le convirtió en un frío sudor que no le dejó entender la información sobre la colisión de dos ómnibus de larga distancia donde había perecido una mujer y otras diecisiete personas habían resultadas heridas de gravedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El infarto se produjo a las 14, 23 PM. En ese momento Román Solís... &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107840336252242932?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107840336252242932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107840336252242932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#107840336252242932' title='Secuencia Final'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107831918942071995</id><published>2004-03-03T10:06:00.000-03:00</published><updated>2004-03-03T10:09:28.246-03:00</updated><title type='text'>64Soledades</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Peón 4 Rey&lt;/strong&gt;. Siento tus pasos por el pasillo y luego el crujir de la cerradura. Te sé abriendo la puerta y encendiendo la luz. Seguramente llevarás en la otra mano tu eterna carpeta y una bolsa plástica producto de alguna compra en el camino. Tu cartera blanca (hoy saliste con esa) cuelga de tu hombro como el péndulo sincronizado al compás de tus tacos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crece la voz del televisor. Tu carpeta está sobre el modular y tu cartera cuelga ahora del respaldo de la silla. Tus pasos van hasta la habitación. La puerta del placard cruje y yo sonrío. El grueso abrigo está guardado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Caballo Rey 3 Torre&lt;/strong&gt;. Ruidos metálicos y el extractor que empieza zumbar. Algo me dice que no será carne y ensalada como siempre. Te envidio, yo no tengo paciencia culinaria. Tampoco me engaña el televisor como compañía. En nuestras propias miserias creo que estás más sola que yo. Te esmerás en disimular acto tras acto lo que yo me empeño en demostrarme violentamente. Dentro de estas paredes que queremos nos protejan ocurre otra cosa muy distinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Construyo un pedazo de tu cuarto. Hay unos posters rodeados de tarjetas con frases elocuentes sobre la felicidad de vivir, el valor de la amistad. Presupongo, por reiterada, la imagen de dos niñitos descalzos que caminan por una playa tomados de la mano, impreso debajo, algún lugar común sobre el amor. Tu cuarto no deja de ser una celda, un casillero, como lo es el mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alfil Dama 4 Caballo&lt;/strong&gt;. El silencio del extractor me alerta. Comés mirando el informativo de las nueve. Conozco el gusto de esa comida. Gusto seco. Condimentado con declaraciones de políticos y la atroz descripción del modus operandis del violador de menores. Te volvés pequeña. Dejás de recibir los estímulos. Entre la comida y el televisor, como otro gesto de la costumbre, corrés sin ganas las paginas de una revista que cuenta los éxitos de gente bonita, las salidas a la noche divertida de los consagrados y el nuevo escándalo de X con Y. La comida es un ritual perezoso y querés y no querés terminarlo. Sería peligroso mirarse en los ojos la soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alfil Rey 4 Caballo&lt;/strong&gt;. Lavaste los platos. Sentada en la mesa revisás las hojas de tu carpeta. Cada tanto resaltás algún párrafo de los apuntes. Se me ocurre tocar tu timbre y decir, simplemente, “Hola”. Tal vez eso bastara. Sonrío. La noche se cierra como una vejiga vacía y hay algo de nostalgia y de carencias en el aire. Una borrachera sin alcohol. Envolvés tu alma en la telaraña de una vieja película clase B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dama 3 Alfil del Rey&lt;/strong&gt;. Distraídamente presionás y la imagen se funde a un negro definitivo. La puerta que recién se cerró es la del baño. Se escucha el agua correr y el motor de un auto en la calle. Te convencés que estás cansada. Preparás el despertador para que te avise de un mañana igual al ayer. Ambos con esa misma importancia, que defendemos con uñas y lógica, de cada hoy. Te ilusionás (decís que te entretenés) con un amor impreso en trescientas setenta y dos paginas que en dos noches más terminás de leer. El camión de recolección de residuos se lleva nuestro día en una acelerada ruidosa que vos no escuchás porque ya estás dormida. Te vuelvo a envidiar y me someto a mi silencio cargado cinismo. Prendo otro cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dama 7 Alfil. Jaque Mate&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;&lt;strong&gt;N.d.A &lt;/strong&gt;: a Dios gracias todo esto es vieja ficción superada por Internet y su mejor producto: &lt;strong&gt;los Chats&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107831918942071995?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107831918942071995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107831918942071995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#107831918942071995' title='64Soledades'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107823602905946814</id><published>2004-03-02T11:00:00.000-03:00</published><updated>2004-03-02T11:03:26.653-03:00</updated><title type='text'>La Cena</title><content type='html'>Tu presencia no logra solidificarse en el otro lado de la mesa. Te supongo entre brumas mientras el tenedor deja su carga en mi boca. Te mastico lentamente y te ahogo en vino blanco frío. Desde mi plato al tuyo hay una carretera del diablo, un desierto rojo y caliente. Decís unas palabras viejas, te contesto, y sin masticarme me tragas con desprecio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me recorro en la sangre diluida con vino blanco frío, me demoro en los capilares irritados de los ojos y te miro. El trozo de papa no quiere entrar en mi boca por miedo a la nausea y vos me sonreís. No te contesto, no tengo ganas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carne está dura y me deja un gusto marrón en la garganta que me obliga a un movimiento de labios. Delicadamente te sorbes mi vida. Entre la copa y el vino te veo con otras distorsiones, más desconocida, más deforme. No queremos postre, realmente tampoco queríamos la comida. Cumplimos un rito sin alma ni ingenuidad y lo hicimos de mala gana. Estoy en tu estomago y me revuelvo molesto y adormecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy seguro que creemos que el café solucionará algo. Pasa inadvertido por nuestras papilas dependientes de tabaco. Hemos roto dos o tres veces el silencio, lamentablemente no hemos hablado y yo comprendo que el silencio es la superficie de un liquido estático y quizás negro como el café. Ya no tenemos nada que decirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos personajes se sientan frente a nosotros. Ella, con su rostro de vecina que sabe vida y artes de todo el barrio y administra el buen orden, la moral y la información de su coto; agita frente ante nuestros ojos su cuerpo de luchador de Sumo. Él habla con unos gestos que dicen a las claras que es el dueño del restaurante, de la verdad del planeta, del orden de la Vía Láctea. Parece preocupado, ofendido; todas señales necesarias para ser un hombre importante. Imagino que su preocupación no pasa por Haití, o por el chico mutilado que está en la puerta cuidando autos, u otros detalles tan intrascendentes. Te digo entonces que el señor está diciendo que los del departamento de arriba tienen roto el caño del baño y a él, precisamente a él, en la pared de “su” casa se le está formando una mancha de humedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras habla, una o dos veces, afirma sus palabras con violentos y groseros movimientos de la mano izquierda. Te digo que lo hace para que los demás sepan que posee un enorme anillo de oro con piedra roja. La luchadora de Sumo asiente con expresión astuta y cómplice. Te digo que esa expresión solo puede borrarse con papel higiénico. Entonces no miramos y nos reímos francamente y yo recuerdo tu rostro como era antes, cuando reíamos sin darnos cuenta que lo hacíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ilusiono vanamente. La bromas y el sarcasmo se me agotan y vos te desdibujas de nuevo del otro lado de la ruta del diablo. Pagamos y quién sabe por qué mecánica caminamos hasta la cafetería. Es rojo y denso el aire que hay entre tus pasos y los míos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora la distancia entre los dos cómodos sillones es real, aun así, nos encargamos de marcar que la mesita de patas cortas que está entre ambos es un sumidero que se ha tragado tantas cosas que ni vos ni yo recordamos. Te desvaneces del todo y ya no te veo. Quiero que este sillón carnívoro termine de hacerme desaparecer a mi. Pedimos más café con un desinterés capaz de conmover a los semáforos. La crema sobre el café me hace pensar en un témpano que tarde o temprano va a disolverse como todo se está disolviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa un quinquenio o nueve lustros. Te miro y sigo sin verte. Me empeño en escrutarte pero no hay modo de situarte en mi ni en ningún álbum de fotos. Tu voz llega y me dice que mi café está frío. Tu voz zumba en mis orejas con el agregado metálico que dan los teléfonos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tomo el café frío como si fuera cicuta. Se dispersa el liquido en mi como una soledad de un millón de años, como un terrón de azúcar que quizás solo fue mi imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te escucho decir que vayamos a casa, te busco por donde vino tu voz y una forma borrosa me confirma que no sé quién me habla. No sé desde qué teléfono lo metálico se vuelve imperativo. Me siento como un trozo de manteca sobre el fuego, no debo decírtelo pero lo digo: “ya no te soporto más”... y detrás de mis palabras vuela un pájaro azul con un sapo muerto en el pico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que contestás algo pero no te escucho. Veo una filmación en cámara lenta donde arrancás tu cartera y tu abrigo del otro sillón y luego retumban los golpes de tus tacos hasta la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con mucho retardo, y lo sé, intento pensar algo para que te quedes. Es bastante estúpido de mi parte siendo que hace mucho que no estás. No tengo éxito, en un golpe de vapor que presumo originado por una cafetera veo que varias cabezas rotan para mirarme con gesto reprobador. No me inmuto, ya no me inmuto por nada. Espero dos o tres centurias y salgo de las fauces del sillón. Adecuadamente pago y me voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la calle la sensación dentro mío es la de una tormenta en el mar, la de espuma de yodo llenándome la boca del estomago. Camino hasta casa y trato de verte completa, cercana y presente. En cada intento pierdo algún rasgo de mí y aun con eso no consigo darte forma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni bien traspaso la puerta comprendo lo que nos pasa. Destruyo una silla con los dientes y el gusto de la madera tiene manchas de la carne de la cena. No recuerdo dónde estás y dudo de haberlo sabido, creo recordarte en un antes que ya no me pertenece y finalmente acepto sin remedio ni espanto que sos eso que me da la espalda en la cama que compartimos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107823602905946814?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107823602905946814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107823602905946814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#107823602905946814' title='La Cena'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107814294329433903</id><published>2004-03-01T09:09:00.000-03:00</published><updated>2004-03-01T10:11:21.200-03:00</updated><title type='text'>El Hombre Invisible</title><content type='html'>La gente no debería darle tanto crédito a lo que se dice en los medios. Lo mío fue un error, una desinteligencia. Si lo hubiese pensado un poco más, apenas un poco, seguro que me daba cuenta y otra hubiese sido la historia. Lo hubiese hecho de otra manera. Me llamó mucho la atención que me preguntaran, en su momento, cómo se me había ocurrido... es verdad que tiempo atrás yo hubiese preguntado lo mismo, pero así y todo les contesté. Se me rieron en la cara y yo me quedé calladito, me hice el importante, porque tarde o temprano se van a dar cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no lo supe siempre. Tampoco sé como lo descubrí, pero mantengo ante quién quiera saberlo o dude que es una facultad que todo ser humano tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo entré a trabajar a lo de Grisham a los 22 años y me gustaba hacer lo mío, me gustaban los compañeros de laburo, me gustaba la peña del club... y qué se yo! Era un tipo como todos, vio?. Uno que no se pone a pensar en pavadas y se ocupa de un millón de cosas inmediatas. La política, la verdad, la verdad es que solo me servía para charlas con los compañeros y hacerme un poco de mala sangre, pero más allá de eso yo estaba en lo mío en mis cosas, mi laburo, mi vida y me ocupaba antes que preocuparme de ganarme a pulso lo que quería, y me lo iba ganando, si señor!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me rajaron de lo de Grisham yo tenía unos ahorritos que junto con la indemnización me dejaron tranquilo. Pero me dolió, créame, me dolió en la carne que me despidieran y cerraran después de haber pasado 16 años ahí dale que te dale. Era como mi casa, se da cuenta?. Me puse un poco loco porque no sabía qué hacer. No solo había cerrado Grisham, sino que la competencia estaba echando gente también, así que en lo de uno había pocas  oportunidades, pero yo pensaba qué siempre que llovió paró.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grazziani me dijo que el banco estaba dando unos créditos para pequeñas empresas y me propuso poner algo por nuestra cuenta. Yo me asusté porque los pocos negocios que había intentado no habían salido del todo bien; pero tenía razón Grazziani cuando me repetía que no podíamos pasarnos la vida esperando. Y nos largamos, compramos las maquinas, el cuñado de Orozco, que es contador, nos dio una mano sin cobrarnos, instalamos el boliche y estábamos como chicos con chiche nuevo. Grazziani siempre fue más Bicho que yo fue y vino, fue y vino buscando clientes, presentando presupuestos... y sabe qué pasó? El único cliente que conseguimos nos dejó clavados con la cuenta y el costo de los materiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los ocho meses cerramos, las maquinas que pagamos a diez las vendimos a cuatro y encima quedaba la deuda del banco. Ahí me empecé a pelear con Cris porque yo sentía que ella me reprochaba un montón de cosas, y no era cierto, no. Me las reprochaba yo solo y discutía con ella como si ella fuera yo. Dejé el departamento y nos mudamos a una casita chiquita y alejada. Recortamos gastos de todos lados y me puse a buscar trabajo de cualquier cosa, hasta changas de vigilante hice, con lo que a mi me gusta la policía. Sabé? Me sentía como una basura con ese uniforme y la gorra parado en una puerta haciendo nada, mirando como un tonto entrar y salir gente. Si hay un trabajo humillante yo le aseguro que es ese. Es un trabajo para inútiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después usted sabe lo que pasó, en ninguna parte había trabajo, en los diarios no salían avisos, y si salían había que estar desde las cuatro de la mañana haciendo cola para ver como se amontonaba gente y gente hasta las nueve o diez en que te dan un papel mal fotocopiado para llenar con los datos y seguir esperando hasta que un mocoso con corbata te hace algo que parece una entrevista pero es nada, es como fumarse un cigarrillo y tirar la colilla. Uno tira la colilla sin pensarlo, sin darse cuenta, no le presta atención, y así funcionan esas entrevistas de mil postulantes para un puesto que hasta un mogólico es capaz de ocupar. Yo empecé a quedarme en casa, a no salir a no tener ganas de nada. Llegó un momento en que con Cris no hablábamos porque teníamos miedo de discutir, de empeorarla, de hacer más oscuro todo. Cuando después de siete meses de no pagarle al banco empezaron a llegar las cartas, hablamos con Cris y a mi me dio como un ataque de fuerza, unas ganas locas de salir adelante, de pelear la cosa, vio?. Yo me dije a mi mismo que tenía amigos, que conocía gente y que los había ido abandonando en el trato, que no estaba solo y que era culpa mía que me había ido alejando de ellos con la mala. Bueno, tampoco dan ganas de ser sociable sin un cobre en la bolsa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí empecé a darme cuenta, así lo fui descubriendo. Primero Fue Cris que consiguió trabajo. Le llevaba una hora de viaje ir y otra de volver. Venía cansada, ya hacía meses que no hablábamos, comía, miraba Tv. y se iba a dormir. Yo arreglaba un poco la casa y cocinaba y ella no parecía darse cuenta de eso. A veces hablaba como si hablara sola, hablaba del trabajo, de los precios, de que la plata no alcanzaba, del banco... Pero hablaba para ella misma, se contestaba sola y yo me fui comprendiendo que bastaba estar ahí mirándola para dejar de estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé a ir a lo de Cesar y solía encontrarme con algunos de los que habíamos trabajado en Grisham, a la tercera vez me sorprendí de que también hablaran solos, para ellos. Nadie le contestaba a nadie, cada uno hacia su párrafo aparte y a nadie le importaba, si me quedaba callado un buen rato, dejaban de verme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pedí ayuda a Rufino Hernández  que trabajaba para una empresa de transporte, me atendió muy bien y me dijo que cualquier cosa me avisaba. Lo volví a ver a la semana y él estaba con sus cosas, me dijo que lo esperara y me quedé ahí mientras iba y venía con lo suyo, me di cuenta que dejó de verme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había estado tres o cuatro veces con Perales en la agencia que tenía con el suegro, me le había ofrecido para cualquier cosa de mantenimiento porque siempre me he dado maña. Un día estaba tomando un café y Perales entró y se sentó a cinco mesas de distancia. Esperaba que me mirara para saludarlo y así estuve una hora y veinte hasta que pagó, se levantó y se fue. No me vio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me di cuenta que si me metía muy dentro de mis pensamientos, si me concentraba, la gente dejaba de verme o me olvidaba o lo que fuera. Un día, para probarlo, me puse jugo de cebolla en los ojos y salí a caminar por el centro. Nadie me vio, ni siquiera cuando las lagrimas eran reales, porque me dio mucha pena lo que estaba descubriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cris se fue a vivir a lo de su mamá sin una pelea, sin un grito, sin una sola oración. Llegue una tarde y ya no estaba ni ella ni sus cosas. Creo que ella sintió que yo me había ido antes, que vivía sola en esa casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las tardecitas me hice la costumbre de sentarme en la vereda apoyado en la puerta de entrada y llegó un día que nadie me saludó y que los chicos pasaban con sus bicicletas y sus gritos sin verme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejaron de venir cartas del banco y los abogados para llegar de tribunales, la dueña de la casa dejó de venir con el de la inmobiliaria a reclamar el pago del alquiler. Todo junto me hizo planificar la cosa, darme cuenta de cómo podía usarlo en beneficio propio. Hacía dos meces que me habían cortado la luz y no sé desde cuando que no levantaba las persianas, no me queda más ocupación que pensar. Nada me distraía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo había tenido cuenta en esa sucursal del banco, ahí habíamos pedido el crédito con Grazziani, que según supe, no sé cómo, había emigrado a España. Conocía los movimientos  y hasta la cara de algunos cajeros así que entré y me quedé quieto en un rincón concentrándome en mí mismo; a los quince o veinte minutos me di cuenta que ya nadie me veía y entonces caminé hasta detrás de la línea de mostradores y me puse atrás de un cajero que ponía los fajos de billetes en una mesa a su espalda para que alguien se los llevara no sé donde. Agarré los paquetes con las dos manos y caminando despacio enfilé para la salida. Creo que para ese momento yo tampoco veía a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sorprendió que el policía me tomará de los brazos y me empujara al piso, no lo esperaba en absoluto. Se tiró encima mío mientras me llevaba las manos a la espalda y creo que gritaba algo. Yo levanté como pude la cabeza del piso y comprendí. Lo vi sonriendo del otro lado del vidrio con esa boca de dientes faltantes. El mendigo que siempre está en la puerta también sabía hacerlo, él me había delatado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me trajeron aquí, vinieron los médicos, hasta periodistas como usted y al poco tiempo, muy poco tiempo, volvió a pasar. Me volví tan indiferente a los demás, tan concentrado en mis cosas que otra vez soy completamente invisible.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107814294329433903?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107814294329433903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107814294329433903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#107814294329433903' title='El Hombre Invisible'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107789561920175625</id><published>2004-02-27T12:26:00.000-03:00</published><updated>2004-02-27T13:11:41.796-03:00</updated><title type='text'>Dpto. de Comprensión</title><content type='html'>A las seis de la mañana la intermitencia azul del mensajero penetra las paredes liquidas y negras del túnel donde me Updoleo al olvido y punza en esa parte de mi que se niega a reaccionar. Los párpados se rehúsan a responderme mientras con la mano tanteo sobre la superficie de aluminio a mi costado; los dedos reconocen el trodo y aplican la ventosa que lo rodea en el centro de mi frente en un gesto mecánico. Breve y terminante es el mensaje: Pinkerton quiere verme de inmediato. Eso es todo mientras un párpado se fuerza en cerrarse más para ayudar al otro a levantarse mientras recuerdo las dos máximas fundamentales: Pinkerton es Pinkerton y “de inmediato” quiere decir “de inmediato”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé de que modo ejecuto todos los movimientos siguientes, solo trato de condensar una idea que está evaporada en todo mi yo volviéndome torpe. Llevo 4 años en el departamento de Comprensión de la Agencia y precisamente hoy tengo la certeza de que estoy perdiendo facultades. Deberé enfrentar el resto del día con eso dentro mío y es mejor que lo condense en un solo archivo comprimido que no moleste al resto de mi plataforma operativa mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me instalo en el BodyFax y solicito autorización de traslación en pantalla, en unos segundos alguna de las operadoras deja libre una fibra de banda y abro la puerta en el hall de la Agencia. Omito el link y camino hasta la oficina de Pinkerton en el primer nivel del árbol. Si no lo hubiese sabido los ojos de Pinkerton están ahí para hacérmelo saber con toda claridad: Hay un Problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Llegaron las quejas y parece ser que nosotros somos los últimos en enterarnos – dice mirándome como quién oprime un enter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy tentado de decir algo que pondrá mi carrera en el trasch pero por instinto me autoaplico un &lt;strong&gt;/p&lt;/strong&gt;. Es verdad, no solo que fuimos los últimos en enterarnos sino que tampoco tengo respuestas. El departamento de Compresión fue creado cuando se concluyó que la tecnología y los sistemas no lograban encausarse en una unidad con lo humano tal como se había especulado en el originario proyecto cultural. La evolución conjunta y simbiótica de ambos no había resultado en absoluto. La neutralidad del medio tecnológico había terminado siendo, en cada vez más frecuentes casos, un permiso velado para ampliar desviaciones emocionales que a mi departamento le tocaba analizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que esto va más complejo de lo que suponíamos- digo solo por decir algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pinkerton me mira de arriba abajo y se que está pensando a una velocidad imposible de seguir, no puedo hacer otra cosa que esperar la secuencia de ordenes a las que va a enfrentarme cuando esté listo. Se le relaja el rostro y me hace una señal para que me siente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Empieza por el principio, por favor.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los sistemas BiT-cora2 y semejantes se pusieron a servicio del público hace ya bastante con el fin de comunicación ordenada bajo la premisa de lógica secuencial de tiempo. La idea era simple-básica y por ello se tenía muchas esperanzas en ese proyecto. El conjunto de usuarios de esos sistemas análogos entre sí terminaron conformando, como ha ocurrido con todos los medios de comunicación autónomos-personales, orbitas entrelazadas por conjuntos que se denominan comúnmente OrBit-A2. Son comunidades sin más conexión que la necesidad mutua de receptores ya que todos son emisores unidireccionales. El gran fracaso evidente se dio por la falta de contenidos en la comunicación, de modo que de pronto los OrBit-A2 se encontraron todos repitiéndose a si mismos y sin poder ir a ninguna parte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso ya lo sabíamos en la Agencia y no creíamos que traería más problemas que cualquiera de las otras experiencia conocidas.- murmura en una sola línea de texto sin espacios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En realidad, el único problema es que hemos sido los últimos en enterarnos - digo sabiendo que él lo sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Continua por favor. –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como en todo grupo humano se detectaron las variables ya reconocidas y se tuvo a las orbitas en observación mesurada. Comenzaron las discrepancias, los subgrupos, las mascaradas pero nada que no fuera dentro de lo reconocido hasta que pasó esto. – y dejo espacio para que Pinkerton trace otra celda donde poner lo que sigue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué es esto que está ocurriendo?. –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé exactamente y ninguna de las pistas que seguimos nos permite armar una teoría concreta.- No quiero decir en voz alta lo que ya sabe, que como responsable del departamento de Comprensión he sido timado 4 veces y hasta le pedí perdón a mi timador de cabecera- Presupongo que todo empezó Junio con una broma producto del hastío. Los grupos, subgrupos y partes sueltas de los OrBit-A2 se estaban convirtiendo en una caricatura de si mismos, un grupo decidió emitir mensajes críticos sobre el conjunto, fueron hábiles ya que apelaron a formatos populares y morbosos, no creo que supusieran la repercusión que iban a tener en cuanto a receptores, prefiero creer que pretendían una gran broma grosera de la que obtendrían un poco de risa. Pero las respuesta los superó, se convirtieron, llanamente, en un producto de comunicación. Son inteligentes, creativos, conocen el ámbito, dominan la tecnología disponible y tienen experiencia en medios convencionales de contenidos. De pronto tuvieron en sus manos poder. Poder de convocatoria, poder sobre los otros usuarios, poder de emisores. Por supuesto que esto le llegó desde la mascarada, por resultado de apasionamientos irracionales, estímulos competitivos... más o menos de lo de siempre. Nacieron de la mentira y el timo, posiblemente inocente y burlón, pero no pudieron desprenderse de él porque ya se había convertido en su arma y su naturaleza. Bien visto no habría daño si detrás de todos los mensajes que tejen la Orbita de Bit-cora2 y semejantes no tuviera un ser humano detrás, pero inevitablemente lo hay en cada caso. Y entran en juego emociones, esperanzas, ilusiones, egos.. hasta lagrimas. No se conformaron con ese producto que habían creado con perfección, con ese poder que ahora tenían y que siguieron usando bajo la premisa de la burla, la ironía cruel y hasta cierta dosis de maldad empecinada; son tan buenos y han comprendido tan bien el sistema de OrBit-A2 que siguen creando productos y desde el punto que lo hacen no es censurable, lo que si es censurable, si hubiera leyes al respecto, es como manipulean a las personas que hay detrás de cada usuario impersonal. Con el poder del primer producto de comunicación, con la aplicación de la técnica de idea-virus de contagio uno a uno y mucho imaginación creativa, los otros productos que manejan son altamente aglutinantes y efectivos, incluso crean estrategias para que unos soporten a otros moviendo el flujo de receptores de unos a otros. Posiblemente no debieran mentir ya y evitarían con eso lo perverso del entramado que crean, pero ya dije antes que la mentira se ha vuelto su naturaleza y es posible que crean, hasta con algo de razón, que ella es parte del éxito que logran. A diferencia de casi todos los OrBit-A2 se mueven tras personajes creados a medida y delicadamente, una especie de ficción que ponen en el límite exacto de la realidad, construyen estos personajes desde estereotipos externos y generan con eso un alto impacto como emisores absolutamente inusuales en la orbita. Se proponen, posiblemente, hacer del sistema BiT-cora2 un medio de comunicación semi-masiva, aspiran a ello, al menos, utilizando las técnicas de medios masivos y manipulando a los receptores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cual es el grado de manipulación que utilizan?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Absoluta y legal. Puede decirse que engañan a quien quiere ser engañado, que cada usuario es libre de optar, pero también es cierto que ningún usuario está preparado conceptualmente para enfrentarse a este tipo de fraude organizado y que casi siempre optan por creer tanto sea por mala o buena fe. Ahí lo crítico del timo, en el primer producto que crearon timaban a los de mala fe, solo especulaban con las emociones mas bajas y egoístas de los individuos, pero luego lo hicieron con los de buena fe y la gracia del asunto se esfumó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los usuarios no sospechan?	&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí lo hacen, pero parte del éxito de la maniobra es la propia dispersión de los Orbit-A2, no hay una unidad en la línea de comunicaciones ni liderazgos, todos son emisores y así los discursos se entrelazan y anulan, es decir, es un conjunto muy inestable que permite el viejo aserto de “a río revuelto ganancia del pescador”. También ocurre que emociones como afecto, asombro, admiración, cariño entran en juego y algunos –me aplico un &lt;strong&gt;/p&lt;/strong&gt; para no decir “hasta yo mismo” – se niegan emocionalmente al resultado racional inevitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero no hay delito alguno, ¿o si?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Moral, pero a ellos les importa un cuerno lo moral, lo moral no puede oponerse al ingenio, al talento, a lo original. La vida es una mentira, tener público es el objetivo, así que lo moral o ético es una anacronía que les importa nada, sin que sobre ello sea un tema harto espinoso y voluble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cual es el tipo de ganancia obtenida de tal inmensa operación-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que sepamos lógicamente, ninguno, y las posibilidades de obtenerlo bastante nulas en lo inmediato y mediato. Solo la erotización de sus propios egos. El poder de manipulación, el éxito de raiting y quizás la demostración de sus inteligencias, ciertamente brillantes, en la efectividad de una teoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuantos Bit-cora2 utilizan para emitir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que sepamos 3, pero es posible que sean más, Uno cuyo personaje es un crítico de otros Bit-cora2, otro donde el personaje es una mujer Gorda y el tercero impuesto a una futura princesa de un país europeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuantos son?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sabemos, imposible que sea una sola persona. Allí lo curioso del caso, demasiada gente, demasiado recursos aplicados, demasiado tiempo.. allí es donde fracasa mi departamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Solamente en eso? – me dice sin ocultar la socarronería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no solo en eso. El departamento de Comprensión parte de la naturaleza humana para entender ciertos fenómenos y aquí hay grande huecos que son imposibles de llenar. Algunas cosas son tan inmundas que dan vómito, hay demasiados factores fortuitos, tampoco los receptores y miembros de la orbita son inocentes, el descaro del más evidente del grupo viola la naturaleza misma del sentido común, la negación constante y sin pudor de los hechos, las trampas bajo cuerda, el ingenio contrapuesto en forma imposible a una idea del bien y el mal, la actitud de “lo que se me antoja”, las contradicciones intelectuales sujetas al imperio de pasiones mezquinas... es demasiado para mi; no, mis fallas son demasiadas en este asunto. Ni estos cuatro años en el departamento me sirven para poder desarrollar esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Usted que propone?- y al decirlo se está concediendo una posibilidad a si mismo antes que a mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada, absolutamente nada, solo confirmo lo expresado en mi último informe. Cada vez se demuestra más que no hay esperanza para los hombres, menos ahora que les han dado medios ilimitados para ser lo peor que pueden ser y serán aplaudidos por ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[&lt;em&gt;Este texto es una arbitrariedad al sentido de esta bitácora, y solo responde a la imaginación enferma del autor&lt;/em&gt;. &lt;strong&gt;Dedicado a H.C. y su equipo de blogers&lt;/strong&gt;]&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107789561920175625?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107789561920175625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107789561920175625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107789561920175625' title='Dpto. de Comprensión'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107780151522723469</id><published>2004-02-26T10:18:00.000-03:00</published><updated>2004-02-26T11:17:16.046-03:00</updated><title type='text'>El Ausente</title><content type='html'>Dijo esa noche que ya no valía la pena hablar y que por mucho que se explicara no tenía importancia la compresión o no que resultara de sus explicaciones; se paró, tomo sus cosas de la mesa y se fue en un instante congelado en esa acción que ejecutaba sin dudas ni remordimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo estaba ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No volvió nunca más. Su ausencia empezó a crecer como crecen esos deterioros de las heladeras oxidadas, haciéndose cada vez más evidente y molesto. Casi una señal admonitoria que cada día nos increpa y a la que le damos vuelta la cara sin poder evitar saberla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien, no sé quién ni cuándo, comenzó a tejerlo desde hilachas de recuerdo desteñido. Descubrimos que lo perdimos porque no sabíamos que lo teníamos y eso, supongo, nos inicio un nuevo cariño. Cada uno fue poniendo una hebra de recuerdo y cuando más de una vez sospechamos que esa construcción que hacíamos no hacia justicia con lo que fue, destejíamos y volvíamos a tejer como si ambos procesos fueran uno solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supe que íbamos a terminar haciéndolo mejor de lo que había sido y sentí pudor de participar, pero no pude sustraerme. Reconstruirlo era, de algún modo, hacernos mejores a nosotros mismos. Terminábamos creyendo que en tal o cual parte del entramado habíamos actuado de un modo distinto de lo que fue cierto y aunque eso chocaba sin atenuantes con el hecho de haberlo perdido silenciábamos la verdad entre todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crecieron sus virtudes cuando lo pensábamos sin pasiones, sin la suyas y sin las nuestras. Cuando al pensarlo éramos capaces de suponer tres o cuatro caminos distintos para una resolución. Nos parecían más acertadas sus sentencias, tanto porque el tiempo lo había demostrado, tanto porque ya no había importancia en ellas. Ahora sus verdades eran verdades del pasado, no nos obligaban a nada y no contenían peligro. Al construirlo construimos un “&lt;strong&gt;hubiese podido ser&lt;/strong&gt;” nostálgico, quizás épico, seguramente mucho más noble de lo que nunca fuimos capaces pero que nos redimía hacia atrás y hacia delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En momentos alternados, para cualquiera de nosotros, lo que habíamos construido pasaba a segundo lugar para ponernos en primer plano. Era entonces cuando cualquiera sentía que “&lt;strong&gt;yo&lt;/strong&gt;” había estado ahí, “&lt;strong&gt;yo&lt;/strong&gt;” fui el que ese día le dijo, a “&lt;strong&gt;mí&lt;/strong&gt;” me contó esa tarde, fue a “&lt;strong&gt;mi&lt;/strong&gt;” al que le pidió tal cosa. Eso nos convencía de haber tenido un valor en su vida, y en la nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que ahora no podíamos hacer, que era lo mismo que no habíamos hecho antes, era por su ausencia. Su partida era la confirmación de lo que resultaba imposible. Siendo que hasta él no había podido, ¿qué podíamos hacer nosotros?. Era un alivio permanente el citar sus ideas como coparticipes, llegamos a sentir que sus ideas ya eran, para nosotros, como él, un tejido que llevábamos sobre nuestra propia piel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordábamos todas las ofensas que había sufrido con indignación, esa indignación que nos había faltado en el momento del hecho. Con furia, esa furia que quizás sentimos a su tiempo pero no supimos y nos dio miedo aplicar. Ahora todo eso era evocación, un cuento del que habíamos sido parte de un modo u otro. Incluso lo que no sabíamos antes de nosotros mismos, ahora encontraba una lógica y una causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó un día en que no supimos por qué se había ido, por que razón, por quién ni cuando se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos reuníamos para nutrirnos unos a otros de ese recuerdo. Lo lanzábamos a otros extraños en nuestro día a día y volvíamos a reunirnos para reelaborar nuestra memoria conforme a lo que nos decían en otras partes. A cada crítica, a cada duda, nuestro recuerdo se hacía más fuerte y poderoso. Más poderoso era él en nosotros con el paso del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hicimos un mito de la incomprensión que había recibido, pero como era nuestro recuerdo nosotros no habíamos sido incomprensivos, ni incompetentes, ni impotentes, ni cobardes. Habíamos sido parte de él y habíamos sido nosotros los incomprendidos. Él nos había incomprendido cuando se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos preguntamos muchas veces si él nos recordaría, y sabíamos que sí, no dudábamos de eso como no dudábamos de no volver a verlo nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor de construirlo de hilo a hilo, de voz en voz, fue que nos iluminamos de comprensión. Era tan simple ahora entender tantas cosas, ver sin distorsiones lo que antes no habíamos visto o habíamos negado... Entonces era natural la ausencia, como una fórmula necesaria para comprender. Y nos aferrábamos al recuerdo como si con ello fuéramos más dignos de haber sido abandonados, como si el recuerdo nos probara entre nosotros y ante los demás que habíamos pasado la doble prueba de haberlo tenido y haber sido dejados, o mejor aun, la de haberlo dejado y haber vuelto con pasos puros a su recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquiera de nosotros, de tanto en tanto, sentía que las virtudes de él, eran las nuestras, era bonito sentirlo y nunca nos reprochamos ese sentimiento apócrifo. Él estaba por encima, la distancia le daba ese poder, de nosotros, pero de un modo natural al mirarlo desde otro costado, nosotros éramos sus iguales. Quizás alguien llego a sentirse en algún momento y situación que era él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos pusimos empeño en trasmitir el recuerdo, otros prefirieron encerrarlo en ellos y para los pocos que éramos. A veces nos dispersábamos, hubo quienes se fueron lejos y sin embargo el recuerdo nos unía y nunca pudimos sentir la distancia entre nosotros. Se dio el caso de haber perdido el contacto con varios, pero ni aun así podíamos considerarlos y sentirlos ausentes o perdidos. Incluso con otros dejamos de hablar y tener trato frecuente, y sin embargo verlos alguna vez cruzar la calle o saber por referencia de terceros una noticia era suficiente para convencernos de que estábamos juntos, presentíamos que el más lejano de nosotros sentía lo mismo, que de alguna forma le llegaban esas leves señales que impedían la sensación de ruptura o de fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros, pocos, fingían irse, pero todos sabíamos que sobrevolaban sobre nosotros, que buscaban no apartarse demasiado, aunque disimulaban en las sombra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que nos da pánico repetir eso que había pasado cuando él tomó sus cosas y se fue. Temíamos también quedarnos solos sin tener nadie con quien tejer su recuerdo, eso nos parecía, creo yo, el vacío más absoluto. Ese lazo entre nosotros, esa ropa que nos identificaba solo ante nuestros ojos, nos daba algo que no podíamos permitirnos perder sin perder al mismo tiempo parte de nosotros mismos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que queda de él son señales pequeñas, detalles que sin nuestro recuerdo, sin nuestro relato, sin nuestra memoria no serían nada. Alguna servilleta con su letra, dos o tres fotos, un nombre de fantasía para una empresa que nunca existió. Cuidamos de ellos, son anclas que nos confirman quienes fuimos y nos alivian de quienes no supimos ser. Seguramente, nos exoneran también de lo que no seremos, menos ahora que él no está.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107780151522723469?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107780151522723469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107780151522723469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107780151522723469' title='El Ausente'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107773184491805531</id><published>2004-02-25T14:57:00.000-03:00</published><updated>2004-02-25T15:02:20.153-03:00</updated><title type='text'>Diego</title><content type='html'>A los diecinueve años no se es un chico ni un hombre, se es un gesto semejante al paso que va hacia alguna parte con el otro pie obstinadamente clavado al suelo, una especie de contradicción o desgarramiento en permanente tentativa. Pueden algunas circunstancia de cada historia particular tallar a buril o a hachazos determinados rasgos más o menos marcados, pero a esa edad casi nadie es otra cosa que un esbozo de lo que resultará ese paso hacia alguna parte y de cómo responda el otro pie que se suelta del piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los diecinueve años Diego pretende ser honesto con él mismo, con sus confusiones, su cansancio, su insatisfacción, con las cosas que cree y con la que no entiende ni acepta y por ello decide suicidarse. Como de la decisión al acto entra en juego una serie de valores en los que se prueba para si su dignidad no se anda con medias tintas. Sabe que no podrá aplicar violencia contra él mismo, de modo que con exactitud estudiada ingiere las pastillas y el alcohol que se ha procurado para el fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despierta 72 horas después en una habitación de paredes alfombradas con las manos y los pies atados con vendas a los caños tubulares de la cama y una sonda clavada en la uretra. Trata de saber qué ha pasado en el medio y solo encuentra brumas de un recuerdo que semeja mucho a un sueño discontinuo y varias cosas que nadie, ni los médicos, podrán explicar. Dos lavajes de estomago, un par de horas de coma y la palabra milagro que resume todo y que por tanto es un abismo en el que Diego no quiere caer. Lo primero que sabe es que no hay elucidaciones y que todo intento de la razón llevará a una posibilidad distinta, lo segundo es que no está muerto por causas muy lejanas a su voluntad o por causas de otra voluntad muy distinta de las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Psiquiatría es un pabellón antiguo, separado del resto de las edificaciones del hospital, un edificio construido a los lados de una puerta principal de doble e imponentes hojas. En la entrada hay un hall donde está el agente de seguridad y luego de otra puerta enfrentada a la principal se extiende de izquierda a derecha un pasillo de unos cien metros de punta a punta. El pasillo tiene tres sectores, el medio, con la habitación de emergencia, donde despertó Diego, a la derecha de la puerta y a la izquierda la sala de enfermería. Al frente la sala de médicos, la sala de estar compartida, con un televisor, sillas, sillones y una mesa de ping pong. Otra sala que hace de deposito y al lado de ésta la cocina. En el extremo derecho de este sector medio, se abre un espacio inmenso y sin divisiones donde hay unas cuarenta camas en línea a cada pared y es el que corresponde a las mujeres. Opuesto a este hay un espacio semejante en condiciones y mobiliario que corresponde a los hombres, cada uno de estos espacios da a los correspondientes baños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los dos días de estar allí y ya instalado en el pabellón de hombres, donde además de las camas hay varias mesas grandes que sirven tanto para la comida compartida como para extrañas reuniones, Diego descubre que no tiene fuerza en los brazos, que leer la pagina de un diario viejo le insume un esfuerzo de concentración terrible. Se siente mortalmente cansado todo el tiempo. Esa noche, cuando le dan la sexta pastilla del día, Diego no la traga y espera que la enfermera voltee para sacársela de la boca, cuando lo hace descubre que todo el paladar inferior, donde escondió la pastilla, está dormido y comprende el por qué de su debilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En poco tiempo ha observado todo, no hay otra cosa que mirar y escuchar. En la sala de mujeres hay tres chica de edad indefinible con retardo mental antes que locura de ningún tipo, otra con ojo de plástico y la cabeza abollada que contará que esa abolladura se la hizo su padre con una barra de hierro, es peligrosa. Hay dos mujeres mayores que trabajan fuera y vuelven por la tarde, y otra mujer pequeña que fue internada por consejo médico y no sabe que hace ahí. En la sala de Hombres está José, un sabio líder de barba blanca que ha adoptado a Diego; José no está enfermo, solo que las vueltas de la vida y la edad, tiene mas de 70 años, lo han dejado sin techo y ha pedido que lo acepten allí. Claudio es un gigante que da perfectamente en la idea de un Vikingo de pelo y barba roja, ve seres de otro planeta que lo acosan todo el tiempo. Sergio es un chico de quince años con baja capacidad mental y torpeza motriz. Roberto un depresivo, según el médico, del más encantador humor. Julio un hombre de unos sesenta que fue operado de urgencia y quedó allí para que lo cuiden por no tener familia, y Don Báez, un hombre senil con la piel escamosa y los ojos casi albos de cataratas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que ha aprendido Diego, es que los locos de esa sala no están tan locos. Lo segundo es que los médicos entran y salen pero nunca están en ninguna parte y cuando están toman café y fuman sin enterarse de nada de lo que pasa. Hay tres parejas de enfermeros y dos que por separado y alternamente hacen la guardia nocturna. Salvo una de las enfermeras que siempre está de noche todos son jóvenes y amables. En la cocina hay dos cocineras gordísimas de tan buena voluntad como todos los enfermeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el interminable día sin horas que empieza a las seis de la mañana ocurren muchas cosas y ninguna cosa. Se mira televisión, se charla, se escucha las peleas de las chicas, que a veces se vuelven bastante violentas; se duerme, se duerme mucho, se come, se toma mate si alguien tiene yerba y se fuma el tabaco que José pacientemente convierte en cigarrillos para mitigar ese tiempo interminable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo empieza con Don Báez al tercer día. Diego está en su cama y escucha un pedido interminable, una palabra que se anuda a si misma y se repite y se repite sin respiración. La palabra “enfermera” se convierte en una cosa insoportable que dura minutos y minutos en una voz sin inflexiones aunque tiene algo de gemido y ruego. Enfermeraenfermeraenfermeraenfermeraenfermeraenferme...&lt;br /&gt;renfermeraenfermeraenfermeraenfermeraenfermera enfermera... Nadie parece escuchar, nadie atiende y Diego se asusta, mira y espera asustado, pero nadie responde. Sabe que la enfermera esta escuchando tan bien como él, pero no aparece, ninguno de los otros enfermos hace nada y él no sabe qué hacer. Al largo rato la enfermera se acerca a la cama y le pregunta a Don Báez que quiere, el hombre pide ayuda para ir al baño y la enfermera con dulzura pero decidida le dice que puede hacerlo solo y ahí lo deja y otra vez comienza la palabra sin fin. Diego se para asustado, sin saber muy bien lo que está haciendo y se acerca a la cama de ese hombre sucio y escamoso; le dice &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Abuelo, que quiere?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo responde – Compañero, ayúdeme quiero ir al baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diego lo ayuda a incorporarse, toca la ropa sucia y debajo siente los huesos salientes, no hay carne en ese viejo, solo huesos y fragilidad; una fragilidad llena de tristeza. Lo para, los sostiene y guía los pasos cortos de esos pies que no se despegan del suelo, luego lo vuelve a acostar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mediodía se anuncia la comida, todos se reúnen en la mesa común y Don Báez no se levanta. Diego vuelve ayudarlo. Más tarde, otra vez, lo lleva al baño. Al día siguiente Don Báez no dirá la palabra enfermera, solo emitirá la palabra “compañero” y esperará, sabe que Diego va a ayudarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al quinto día Diego ya no ayuda a Don Báez con las manos, solo se acerca y el viejo se levanta, camina a su lado, hace lo que necesita en el baño y otra vez a su lado, sin contacto físico, se acuesta. Así pasa todo el día, acostado. Por tanto Diego lo levanta de “palabra” un poco antes de cada comida y lo hace caminar por el pabellón. Al octavo día ya no se acerca, solo le habla de dónde esté y le dice &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dele abuelo que yo lo miro, usted levántese que si me necesita de un salto estoy ahí.- El viejo obedece al muchacho y ya recorre el pabellón antes y después de cada comida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al décimo día la de la cabeza abollada se enreda en una pelea con arañazos y tiradas de pelo con otra de las chicas; las dos enfermeras de turno no pueden separarlas y los gritos ya son alaridos. Diego toma las manos de la chica peligrosa y sin hacer fuerza le habla como a un animal asustado, le habla despacio, le hace preguntas. La chica tiene voz gutural y dura y no comprende, no comprende por qué ese hombre no hace fuerza y solo le habla, hasta que poco a poco empieza a escuchar lo que él le dice. Las gordas de las cocina se acercan, pero sabiamente se mantienen al margen y la chica se entrega a Diego que la lleva a la sala de estar y comienza una charla con ella, mientras las enfermeras se llevan a la otra al pabellón de mujeres. La de la cabeza abollada lo trata de Usted y a el le da gracia el modo en que ella lo dice, pasan un largo rato hablando y la chica dice, además de mil horrores como que el padre le hizo eso en la cabeza, que no sabe leer ni escribir y Diego se ofrece a enseñarle, ella dice que no podrá y el insiste hasta que llegan un acuerdo. Desde la mañana siguiente Diego pasa tres horas con ella y luego con otras dos más que se suman. Cada día les enseñará lo mismo que es mágicamente olvidado de un día al otro y cada día las tendrá tranquila haciendo letras y letras y dibujos en hojas que las enfermeras le han facilitado. Desde ese día no hay mas peleas en el pabellón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde, de un modo casual empieza otro rito. Diego estaba en la mesa compartida por los hombres haciendo el crucigrama de un diario viejo. De pronto, cuando le acercan un mate, él pregunta si alguien sabe una definición, José da la respuesta y es aprobado por los demás. Mientras anota mira las caras que lo miran y pregunta otra definición diciendo la cantidad de casilleros, Julio responde y sonríe. En pocos minutos todos están jugando y el clima pesado y negro de la sala de psiquiatría cambia por otro donde nadie podría suponer otra cosa que seres humanos jugando. Diego pedirá a las enfermeras y cocineras que le consigan las paginas de crucigramas de los diarios y estas, que lo han adoptado como todos los enfermos, cumplen. Cada tarde se reúnen y el oficia de maestro de ceremonia de juegos de crucigramas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los veinticinco días la agenda de actividades es intensa, los viernes entre hombres y mujeres se hacen con papel metalizado, que las enfermeras compran o guardan de los paquetes de cigarrillos, flores que se regalan los sábados a los parientes que vienen de visita. Dos veces por semana se hacen juegos vespertinos de cartas entre los equipos de hombres, mujeres y enfermeros. Por la mañana las clases de lecto-escritura, por la tarde Diego lee en voz alta para todos en la sala de estar. Siguen los juegos de crucigramas. A las dos de la mañana, cuando todos están ya acostados, Diego es el último en dormirse agotado y feliz. La vida es buena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por confidencias de las enfermeras Diego se aproxima a entender lo que pasa, el no cura a nadie ni hace nada, solo atiende a esa gente que está allí guardada para que no moleste. Las hace sentir importantes, les da un motivo para ser algo y eso los mejora al menos un poco. Se entera que no es el primero que lo hace, que ya vinieron voluntarios y que las mismas enfermeras han hecho su aporte, pero que el desinterés de los médicos y otras autoridades termina matando todos los intentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa extraña comienza a ocurrir, algo que Diego no había visto en todo el tiempo que lleva ahí, los enfermos comienzan a hablar de sus enfermedades y de lo que sienten y les pasa, algo que en las dos reuniones colectivas que hicieron los médicos no ocurrió a pesar del esfuerzo de estos. Y el primer problema se presentará cuando la mujer de Roberto, el depresivo según el médico, se cuestione junto a su mujer y el resto de los compañeros el tratamiento que le están dando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin que se pueda explicar exactamente cómo, pero luego de que Roberto le plantea sus dudas al médico el clima de la sala se rarifica. Los médicos comienzan a estar más tiempo allí y de no darse por enterados de nada, observan y registran todo lo que pasa. Se acercan a las reuniones de lectura o de crucigramas, aparecen otros médicos que nunca se habían visto, entran y salen varias veces al día. Las sesiones entre Diego y el médico a cargo de su caso se duplican y a veces asiste algún otro miembro del equipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diego percibe todo esto, pero está ocupado en su gente. Percibe que en cada sesión las preguntas que le hacen son más punzantes y de un tono más duro, percibe sin codificar ni agitarse por lo que percibe. Simplemente desea estar ahí y ayudar, le gusta lo que hace, le gusta el resultado que obtiene y si la vida es eso se conforma. No extraña el mundo de afuera, tampoco lo recuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde en que los hombres toman mate Diego se acerca a Don Báez y le pregunta- viejo, por que no viene a tomar mate – las caras de los demás se contrae de desagrado y Diego entiende lo que les pasa. Don Báez le dice &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-porque los “muchachos” no me invitan- y Diego se queda pensando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la tarde siguiente Diego ha conseguido otra bombilla y un vasito que le han suministrado las gordas de la cocina, cuando se arma la ronda José es el que está cebando y Diego le pone el mate enfrente y le hace una señal con el dedo en la boca para que se calle. Luego invita a Don Báez que se siente con ellos y a pesar que este se resiste lo convence. Ahí puesto en la mesa, cuando le llega el momento de su mate, José, que ya ha entendido, llena el mate nuevo, el que será exclusivo de ese viejo escamoso, sin dientes y boca babeante y se lo dará a su turno; así Don Báez pasa a ser parte de los “compañeros”. Está tan feliz el viejo que pide permiso para contar un cuento y los demás lo aceptan y descubren que ese ser puro hueso sin carne y ojos lechosos, aun en la bruma de su cerebro rescata cosas que todos escuchan con atención. En un momento dado Diego mira la Cara de Don Báez y ve que en los ojos del viejo se disipa por un instante la nube blanca y sale una chispa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres días después de la unión de Don Báez a la mesa, Diego se pone de acuerdo con Claudio, el Vikingo, para bañar al viejo. Julio les regala un pantalón y una camisa para que le pongan ropa limpia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los 45 días de haber ingresado Diego es llamado a una consulta con dos médicos, a uno lo ha visto varias veces por ahí, la otra es la Directora de psiquiatría del hospital. Le preguntan cómo se siente y cómo evoluciona a lo que Diego responde con la verdad. Se está curando, si, pero solo, o mejor dicho gracias a los “compañeros”, no tomando seis pastillas por día que lo convertirían en una especie de planta. Se está curando pero no por las charlas intrascendentes con el médico a cargo de su caso. Y quiere vivir, quiere hacer lo que hace allí, eso lo hace bien. Les pide que le dejen trabajar allí y que lo ayuden en lo que está haciendo. Cuenta luego algunas ideas que tiene; lo dejan hablar y él habla. El enfermo cuanta su visión de las cosas. De la vida, de su vida hoy y ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 49 los médicos, todos ellos, llegan temprano y se encierran en el lugar que les pertenece y que estando todos juntos se hace insuficiente. La inquietud está en el aire y una enfermera se acerca a Diego y le dice despacito para que solo él oiga: “Pase lo que pase no pierdas el control, por favor”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diego es llamado ante la junta médica, y comprende a la segunda pregunta que le hacen lo que le dijo la enfermera. Buscan violentarlo. La pregunta de fondo sería, pronunciada de un modo menos sutil, quién se cree que es él, un muchachito que ha querido matarse, para sentirse con autoridad para discutir al cuerpo médico; y antes que furia, Diego siente un asombro colosal. Lo que sigue es una suma de punzantes preguntas que responde con el cuerpo temblando. Y la conclusión es simple y sin sutilezas: está allí para aceptar el tratamiento que el cuerpo médico determiné aplicar y debe cumplirlo. Pero Diego ha captado todo y simplemente dice que no, que no va a pasar eso y que exige que se le de el alta, y dice más cosas en un lenguaje que ha aprendido de memoria, en lenguaje judicial. Logra demostrarles a los médicos que sabe lo suficiente de sus derechos y de los procedimientos correspondientes para ponerlos en un aprieto así que quedan empatados, o ellos van a tener que forzarlo físicamente, cosa que pueden pero que va a dejar marcas, o lo dejan ir. Le piden que salga y cuando lo hace, cuando cruza la puerta de ese pequeño infierno se encuentra con todos los compañeros, las chicas lloran, la de cabeza aplastada le dice –Yo no quiero que Usted se vaya, yo lo quiero- José lo abraza como a un hijo y le pregunta que ha pasado. También ve que en la puerta de la cocina están las gordas y en la de enfermería las enfermeras de un modo u otro, su gente está con él, lo sabe, lo siente. También lo sienten y lo saben los médicos tras la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enfermera le susurra al oído que ponga orden en los compañeros, y el con palabras para cada uno los va ordenando y se queda solo con José sentados ambos en su cama. José le dice que es mejor que se vaya que ya no hay forma y Diego no quiere irse, no entiende por qué. La enfermera, que los ha escuchado interviene – Tenés razón, yo sé que la tenés... pero si ellos deciden otra cosa no solo que va a ser que sea como ellos quieren, sino que también te van a sacar de aquí para llevarte a un lugar peor, cada cosa que hagas o digas ellos van a interpretarla de otro modo y ellos son los médicos y vos el loco -.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una o dos horas después, un médico viene a decirle que guarde sus cosas, que se vaya. Le dan un alta condicional, lo que significa que para ellos sigue enfermo, pero que ante su voluntad no lo retienen ahí. Diego mete sus cosas en una bolsa negra de residuos, casi todo lo regala, lo poco que tiene lo regala entre su gente que se ha vuelto a reunir y a llorar. Cuando sale del predio del Hospital y camina por esas calles que ha olvidado sospecha que jamás pertenecerá en ningún lugar, que toda su vida estará en un tercer territorio. Se hace así mismo la broma que hasta del loquero lo han expulsado, que ni ahí lo quieren... y cuando toma conciencia de lo que piensa, cuando siente toda la magnitud de ese hecho que lo signa a un territorio que no es de locos ni cuerdos, que no es la vida de todos ni la muerte que ha buscado para hacerla suya, comienza a llorar y llorando deja que sus pasos lo lleven donde sea.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107773184491805531?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107773184491805531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107773184491805531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107773184491805531' title='Diego'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107764310874523088</id><published>2004-02-24T14:18:00.000-03:00</published><updated>2004-02-24T14:22:00.233-03:00</updated><title type='text'>Intervención del Autor</title><content type='html'>Comprobado está que todo depende, en la observación, del ordenamiento de una serie de factores que hacen a la misma. Las condiciones y circunstancias de lo observado, la situación propia del observador y su punto de referencia... Para el pasajero del tren el paisaje se mueve o en el mejor de los casos se mueve el tren mientras que para alguien externo el pasajero quieto y sentado en su butaca se está moviendo junto al tren en el medio de un paisaje estático... mientras más lejos aun hay todo un planeta moviéndose en doble rotación y con ello se mueve todo lo que en él está, incluyendo paisaje, tren, pasajero y observadores varios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para uno y para otros la aceptación de alguna forma de verdad depende concretamente del capricho de aceptar o no las variaciones del (desde) lugar donde se mire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto conferencista solía comenzar sus exposiciones mostrando una pelotita blanca al auditorio, luego preguntaba de que color era y cuando varios asistentes superaban la incomodidad del absurdo y respondían “blanca” el hombre casi encolerizado decía que la pelotita era negra. Pasados unos segundos lentos de pasmo, giraba la pelota que sostenía entre los dedos y se veía que el hemisferio de la misma que él enfrentaba era, efectivamente, negra. Esto lo hacía para explicar claramente que antes de discutir convenía ponerse en el punto de vista del otro para comprender qué se discutía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según como se mire nada más tonto, minúsculo, precario que la existencia de un hombre, un simple hombre. Lo prueba que para el FMI, la OMS o algún otro órgano semejante la magnitud del hambre o la muerte sea un tanto por ciento con respecto a un 100 global de algo que no es un hombre afectado por el hambre o la muerte. Pero en el caso concreto de ese ser minúsculo y desconocido que tiene hambre o muere, el cien por ciento es él mismo. Nadie se muere un setenta y cinco por ciento, ni tiene un 23,4 % de hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Universo, en el planeta tierra, en el país Z, en la provincia N, en la ciudad K, en la historia F, en el tiempo P, un hombre, un solo hombre es una variable pequeñísima, prescindente. Poco o nada se altera cuando Pérez es atropellado por un camión, apenas se modifica (y temporalmente) lo que fuera el entorno inmediato del tal Pérez y todo sigue su curso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así los gestos de un hombre son como piedras lanzadas a un estanque, ondas concéntricas que por un instante marcan la superficie y se disipan. Ser hombre, apenas hombre, es un acto solitario y casi absurdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el hombre la relación con el entorno es distinta al modificarse el punto de observación, al ser él mismo eje. Pérez sufre, ama, duerme, come, se enferma. Pérez es un universo autónomo que se mueve en su existencia que a la vez tiene relación con otras existencias. Pérez es un pobre tipo, una ínfima parte del porcentaje de un todo, pero a la vez Pérez es su propio todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta contradicción de puntos de vista cifro la paradoja de ser Humano, la tensión permanente de existir bajo la presión del saber lo finito de la existencia, la conciencia cierta de ese sentimiento que va de la nada al todo, del todo a la nada sin atenuantes y sin red de contención. No hay forma de perdurabilidad que no sea dejando marcas de uno mismo en otros hombres, en esos otros que prefiguran por condición acumulativa un todo superior al todo individual. Desde el impulso natural de perpetuar la especie a otros más complejos, el acto de existir concientemente (conciencia humana) podría resumirse en un deseo de dejar una huella más intensa, más cierta, más perdurable, y por todo ello más importante, en el conjunto de universos- observadores- observables que forman la trama interminable de un todo que si no enunciado al menos supuesto o sospechado (tiempo y espacio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos son los que aceptan la nimiedad de vivir en un ciclo elemental (nacer-crecer-reproducirse y morir). Casi nadie se ve a si mismo como un elemento biológico-natural. El nucleamiento del ser humano con semejantes obedece primero a una condición de supervivencia y luego a una necesidad de supra-vivencia. Ser más que el ente vivo para ser vida y ser vivo, ser un todo autónomo significativo dentro de un todo más complejo e incluso imponerse a él contra la propia limitación de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así como un Diógenes moderno y menos estoico, así voy desde distintos puntos de observación, a pleno día o en medio de mi particular noche buscando a un hombre que se parezca a mi mismo y a la vez sea los otros hombres que me rodean, la humanidad que soy por mi y por formar parte de otra humanidad más compleja. Objeto observado y observador, huella en otros y huella de otros al mismo tiempo. Exigencia de existir y duda de ser, fragmentos de pretéritos que me construyen sin mi participación conciente y que luego, al hacerse conciente, se transforman en otra cosa transformándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero creer que en eso también otros se están buscando, que ser yo es contribuir a que otros sean ellos y enlazando nuestros seres seamos algo más que esas unidades indivisibles (individuos) dispersas en un anonimato tan terrible y cruel que de un modo u otro nos ahoga en una masificación de mentiras, supuestos y convenciones ya sin alma porque sin alma elemental no hay alma colectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busco un hombre que quizás soy yo, o vos, o él, o tu, y de nada nos servirá encontrar sus pistas sin que ellas nos lleven a un nosotros más concreto, quizás y por el solo juego de la memoria: más perdurable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie puede ser sin otro dónde reflejarse. No se trata de existir solamente, sino de que otro comparta y refleje nuestra existencia. No se trata de esta magnifica soledad que me doy para brindar conmigo mismo, esa no encierra peligros ni pena; se trata de que en el resto de los tiempos y el transcurso de ser no nos quedemos vacíos de nosotros, del otro, de mi sin nadie que me refleje y a quien reflejar, que me mire y a quien mire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenemos otro sistema que esta unión de pistas, esta reflexión comparativa asociada de aquello que vamos dejando en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces temo que llegue el día en que los hombres queden absolutamente quietos de alma, de sueños, de ideas, de voces con las cuales cruzarse y marcarse unos a otros. Hombres-Cosas finitos y prescindibles, hombres que no dejaran ningún recuerdo, ninguna duda ni sospecha. Hombres muertos en vida para toda la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero ser uno de ellos, temo a eso más que a la muerte inevitable. Quizás esa sea la razón cierta por la que escribo estos textos sin esperanza: para buscarme y que me busquen, para que en el ojo del que lee me haga mientras yo hago al lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos son puntos de vista, lo único importante es que veamos algo y dejemos algo para ver antes de la completa oscuridad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107764310874523088?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107764310874523088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107764310874523088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107764310874523088' title='Intervención del Autor'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107755556571351725</id><published>2004-02-23T13:59:00.000-03:00</published><updated>2004-02-23T14:02:11.686-03:00</updated><title type='text'>En Torno a John Kennedy Toole.</title><content type='html'>Algunas veces pienso en suicidarme y me doy cuenta que estoy vivo. Una forma de vida que no comprendo y sobre la que no tengo dominio, como si en verdad la vida me contuviera de mala gana y con la misma pereza que yo mantengo hacia la muerte. Pienso en el sentido de la vida tal como va por dentro mío, este estar y permanecer sin capacidad ni medio para otra cosa que ver como todo se mengua y oscurece al transito de horas que indiferentes giran y giran mientras yo pienso en la muerte y al hacerlo ya estoy un poco muerto a pesar de la vida que insiste en hacerme respirar y ser. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando era un chiquillo solía ver las casas más que humildes de los que por muy poco no eran “sin techo”; me preguntaba por qué esos simulacro de casas no eran más “estéticas” aun en su pobreza y se me ocurría rearmarlas mentalmente. Tuve que ser hombre para saber que no podían ser de otro modo, que su deformidad era un esfuerzo desaforado por ser a pesar de todo y tal como apenas podían ser. Suele resultar increíble la ausencia de un clavo o un trozo de madera, más inaceptable aun la imposibilidad absoluta de obtenerlos. ¿Cómo es posible que no se pueda tener acceso a algo elemental?. Nuestro mundo prolijamente Civilizado tiene esas pequeñas cosas para las que no nos han educado y años de comodidad burguesa han borrado de nuestras reflexiones. El estar librado a la ausencia de lo elemental, la de estar, en este tiempo, indefenso como un hombre primitivo con el agravante de que el mismo orden que nos civiliza también nos cercena la capacidad de “tomar” lo necesario para sobrevivir de dónde fuera y cómo sea. Hay en esta situación terrible una contrapartida de ausencia, la ausencia de otro que nos niega ya sea directamente por beneficio o indiferencia lo necesario, o no nos permite, por alterar un orden que le resulta cómodo, valernos por los medios más primitivos de nuestro derechos elementales o desesperados. La vida es sin otra posibilidad una cuestión de grupos, y hasta esa construcciones de la miseria se agrupan unas contra otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé de sobra que al pensar en morirme y al estar un poco muerto en ese pensamiento es porque hay una soledad que me jala hacia mis imposibilidades, hacia el desgano de la impotencia de las solas fuerzas de un hombre para sobrevivir sin terminar de comprender cómo hacerlo ni con quién hacerlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mal que les pese a muchos, y variando esa idea psicológica de que el suicida castiga a su entorno con su muerte, llego a pensar que el entorno nos ha suicidado antes con su indiferencia, con su orden deforme que nos deja fuera, con su negación. Lo peor es que ni aun haciendo efectiva la muerte ese entorno se hará responsable de las sutiles formas de abandono que ha ejercido. &lt;strong&gt;John Kennedy Toole &lt;/strong&gt;hace palpable este fracaso de vivir, que fue el suyo propio, en su libro &lt;strong&gt;"La Conjura de los Necios"&lt;/strong&gt;”, dice Toole en alguna parte:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...” &lt;em&gt;Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades. Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo. Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bueno lo he intentado andar y no me ha ido bien. Juro que ha sido así. De pequeño hice todo lo que consideré correcto y lo que está bendita New Orleáns, con sus acordes de ébano y sus insoportables chaquetas a rayas me inducía a hacer. Estudié profundamente y traté de trasladar mis conocimientos con pasión. Los estudiantes saben eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También escribí encerrado en un pequeño mundo cuarto juntando frases, frustrándome ante las huidizas buenas palabras y las no menos resbaladizas imágenes, comparaciones, situaciones, personajes, diálogos. Asumí estar en ese camino porque es ese el modo como se consiguen los sueños. Al menos eso creía hasta un día, cuando tenía todo acabado y faltaba la confirmación de que había decidido bien, no hubo recompensa. No hubo zanahoria, Ahí me di cuenta de que ya estaba caminando, lejos de mi voluntad, por la otra senda. Esa que no es la buena ni la mala. Porque está claro que la buena es buena porque es una opción propia. La mala es mala porque también es tu opción. Pero la otra no es algo que hayas escogido, por lo cual no pueden decir que es ciertamente buena o ciertamente mala. Es ciertamente ajena, impropia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ese camino involuntario caminé, llevado de las narices, arrastrado como un palo sin poder animarme. Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y sus rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar semejante fuerza&lt;/em&gt;”...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toole no llego al límite de la animalidad morando en esas casas deformes que son lo único que pueden ser: lo que les dejan ser. Se suicidó seguro que los necios conjurados lo empujaban a ello y sin ganas de resistirse. Durante mucho tiempo un entorno creído de sus dogmas e incapaz en su necedad de verse necio lo había estado suicidando con lenta dedicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy capaz de mucho, soy un hombre que se ha debatido entre los caminos, que ha optado por ser en el empeño de alcanzar algún sueño. Soy mis palabras y mis contradicciones, mis humores cambiantes mis historias tan ciertas como falsas pero mías, partes de esa identidad en conflicto que es toda vida que se desarrolla. Los necios no pueden saber, no quieren saber, no les importa saber que me están matando. Suponen que mi muerte es la muerte de una ficción, lo que les viene muy adecuado para no entender que mi muerte es la alegoría y manifestación de toda las muertes de aquellos que ni por un camino ni por otro pudieron ser otra cosa porque la necedad no se los permitió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo he sido muchos dentro de mi mismo, y a todos les permití ser en mi. La necedad es egoísta, la necedad es una forma cómoda que le sirvió a Pilatos para lavarse las manos, para lavarse de la necedad de otros y ser él mismo un necio de manos limpias y conciencia siempre sucia. Yo pienso en suicidarme por la incapacidad de poder ir por mi camino, en ello existe que tampoco me dejan ir por él. No se  trata de fuerzas oscuras, de imposición de los astros, se trata de que los otros, que son algo de mi yo y no me ayudan a ser quién pudiera ser. Como todo simple hombre no tengo un espíritu de acero damasquino, no tengo la voluntad ni los medios de ser otra cosa que la que me dejan, que lo que me permiten o me niegan ser. Es curioso que lo que yo sea la medida de la necedad de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay dos caminos para las cosas, no hay un neto bien y un mal. Cuando pienso en suicidarme y me doy cuenta de que estoy vivo quiero creer que hay más caminos que  tres, que puedo, podemos, encontrar un cuarto o un quinto, que podemos limitar el egoísmo y la desidia, la confusión, el cansancio. Quiero creer. Quiero pero estoy quedándome solo y no puedo sostener mi poca esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clavos y madera, apenas lo mismo hace falta para construir una casa o un ataúd. &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107755556571351725?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107755556571351725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107755556571351725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107755556571351725' title='En Torno a John Kennedy Toole.'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107728460195860735</id><published>2004-02-20T10:43:00.000-03:00</published><updated>2004-02-20T10:46:03.843-03:00</updated><title type='text'>El Carli y Cachito</title><content type='html'>Hace cuatro noches de ese invierno que es la eternidad que Cachito duerme en la calle. Y es esa cuarta noche en que lleva cuatro días de mal comida y mal sueño y frío  que va por la oscura calle que corre paralela a las vías del tren sintiendo la desolación interminable que hace que las horas no pasen nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cachito no es exactamente un chico de la calle, tiene diecisiete años y se las rebusca para vivir entre oficios varios y suertes cambiantes; tiene amigos en distintos estratos sociales y generaciones y se mueve por aquí y por allá como si todo el mundo fuera una sola cosa, no sabe de clases ni distinciones y tiene la suficiente picardía de vestirse como lo que no es pero sin molestar a los que son como él. Cachito puede aparecer en una fiesta de nenes de mamá y en algún cabarute donde señores mayores se esconden de sus esposas y pesados con códigos pandilleros se miran en silencio. En todos lados lo reciben y tiene alguien conocido. Una serie de traspiés propios en un chico le hicieron calcular mal el dinero justo cuando se quedó sin trabajo y como la dueña de la pensión ya lo tenía entre ojos por cosas que nunca nadie sabrá se quedó sin techo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las noches anteriores anduvo por cafés y otros antros, según la hora, y encontró siempre algún conocido que le permitiera la estadía sin llamar la atención ni molestar, pero esta cuarta noche hizo el circuito y no dio con nadie. Ahora camina triste por la calle paralela a la vía del tren con bronca y sueño pendiente, mientras el frío le corta la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pueblo Chico es un lugar donde el tiempo tiene un ritmo propio, las modas apenas le cambian la ropa y las costumbres perduran de unos a otros con mecanismo aceitado. Pueblo Chico tiene personajes y mitos que van  de boca en boca hasta llegar a ser leyendas de la que muchos dudan, sobre todo aquellos que necesitan ver para creer. Existen sin denotar su existencia o todos niegan conocerlas de verdad... y hasta quizás sea cierto que algunos no los conocerán nuca más allá del relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlitos Quiroz es El Carli y eso sobra en Pueblo Chico para saber todo lo que hay que saber. El Carli es el “travesti” oficial del pueblo, los es desde hace tantos años que hasta se dice que es inmortal y no envejece. Se llega a decir que no hay un solo El Carli sino que son muchos que se suceden y eso es todo, o casi todo. Más adentro de la leyenda Carlitos Quiroz es un hombre que decidió ser travesti cuando serlo era no solo el colmo de la trasgresión sino un riesgo para la propia vida y una condena cuyo precio nunca sería barato de pagar. De muy joven entró en el mundo del espectáculo cuando el país tenía una industria dorada y fue extra de películas, transformista en teatros y otras cosas de acuerdo a la necesidad. Recorrió gran parte del mundo y un día se afinco en Pueblo Chico. Durante años hizo un show en un lugar que terminó como de mala muerte pero durante años era  el único del pueblo en su especie y se retiro para ser modisto de muchas señoras que jamás dirán que las ropas que llevan puestas han sido cortadas y cocidas por sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los adolescentes de Pueblo Chico El Carli es un mito para la broma o algo más que a veces se dice en voz baja y entre iniciados. Varias generaciones de jóvenes han tenido su primera (también la segunda, tercera, octava y siguientes) experiencia sexual con El Carli. La razón es simple, El Carli no cobra. Recibe a esos chicos como una madre llena de ternura y si bien algunos se llevarán de él solo sexo, muchos otros se llevan más cosas que los prejuicios, la culpa y otros malos entendidos no permitirán que nunca se sepa a la luz del día. Así, de boca en boca y mano en mano, entre complicidades silenciosas hay una cadena de muchachos que va iniciando a otros en el rito oscuro de nocturnidad, deseo, culpa y asombro de algo que se lee por afuera como una leyenda de voces sin rostro ni identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cachito ha estado varías veces en la casa del Carli, esa casa siempre oscura donde todas las lámparas están cubiertas con pañuelos rojos. La primera vez lo llevó El Turco y esperó su turno escuchando lo que pasaba en la habitación contigua mientras le crecía una excitación que nunca había experimentado; sin embargo, a su momento, no pudo hacer uso de lo que se le ofrecía por pudores que ni él mismo podía explicarse. Temió lo peor y sin embargo fue algo agradable el modo en que El Carli lo comprendió sin forzarlo y quedaron los tres tomando mate y charlando como buenos amigos. La segunda vez fue solo y luego de un largo rato de charla que el nunca hubiese creído tan profunda ni rica, se dejó llevar e hizo lo que hizo con esa señora mayor tan cálida y tierna que le descubrió sensaciones que había deseado sin entender el deseo. En las otras visitas llevó amigos y él se dedicó a la charla variada y tranquila; algo lo hacía sentir sucio sin que ese sentimiento aplacara a su vez el deseo curioso que se condensaba caliente entre sus piernas, la lucha era tan intensa que había desistido de volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa cuarta noche de andar sin casa ni comida, mientras las horas se demoraban en ese frío espantoso que le hacía temblar las manos y dar saltos cada siete u ocho pasos, Cachito giró en varías esquinas sin razón ni dirección hasta dar con la calle donde más adentro estaba la casa de El Carli. Entre dudas y conflictos metafísicos que él no sabía que llevaban ese nombre, caminó rumiando hipótesis y autoexplicaciones, llegó a la puerta y golpeó convencido del pacto que había echo consigo mismo. Más allá de todo eso el frío y el cansancio convertidos en desesperación lo habían llevado hasta ahí. El Carli lo recibió, le preparó té caliente, tostadas con mermelada y no hizo ni una sola pregunta ni uno solo intento sexual; preparó una cama en el otro cuarto y allí dejó a Cachito, desconcertado, con un beso en la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bastante avanzada la mañana Cachito despertó y El Carli le preparó el desayuno. Hablaron de bueyes perdidos y como Cachito sabía de sobra que esa casa tenía un tráfico muy complejo de personas se estaba despidiendo con la mano en la puerta cuando El Carli le dijo mirándolo a los ojos “&lt;em&gt;Si está noche no tenés donde ir, vení a la hora que sea. Te dejo la cama armada&lt;/em&gt;”... eso fue todo y Cachito salió con toda su lógica convulsionada e inservible y sus diecisiete años ardiéndole en los lagrimales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tercer día, con tres noches pernoctando en la casa de persianas siempre bajas, Cachito se sintió un miserable estúpido y quiso, a inversa de todo lo que con lógica había pensado, negado y mezclado, pagarle a El Carli tantas cosas con su cuerpo. No fue solo un impulso confuso, fue un deseo que quizás tuviera mucho que ver con la ternura, la gratitud o el amor. El Carli como si nada ocurriera esquivo el lance y lo llevó a la cocina donde charlaron durante horas. En esa charla, con balbuceos y argumentos inconexos el chico quiso parecer un hombre y hablo de la gratitud, de la confusión, de esas cosas que se agitaban dentro suyo escapando a los manuales y las reglas generales y simples. El Carli lo entendió, lo entendió mucho más de lo que Cachito podía entender y aun así no pudo evitar decirle con una tristeza inmensa en los ojos: “&lt;em&gt;No te preocupes, no me prometas nada. Vos como Pedro a Jesús me vas a negar tres veces antes que el gallo cante,  yo sé que es así y te voy a seguir queriendo igual y cuando me necesites siempre voy a estar&lt;/em&gt;”. Lo dicho pegó en la cara de Cachito como la cachetada de un frío más feroz que el de la noche y como un boxeador grogui quiso refutar con pobres argumentos al Carli. Este lo miró con una ternura suave y tranquila enredarse en palabras, ideas y sentimientos pésimamente hilvanados hasta que un oportuno timbre que anunciaba lo que fuera los sacó de esa triste, tan triste, situación a ambos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cachito salió de esa casa como un alma que no sabe que es alma y una serie de casualidades le fueron acomodando la vida de modo que no tuvo necesidad de volver aunque un recuerdo revuelto evocará de tanto en tanto al Carli en su memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi un año después Cachito arreglaba con la gente de una empresa para trabajar un tiempo a prueba, entre las partes y él estaban decidiendo el asunto. La perspectiva lo mareaba porque ese trabajo era algo que podía ser encontrar una ruta para esa vida sin líneas rectas que era la suya. A las once de la mañana caminaba por una de las calles del centro de Pueblo Chico  cuando divisó a unos 50 metros, en la vereda de enfrente, al jefe del departamento, con el que estaba negociando su trabajo, que hablaba con otra persona. Pensó pasar y saludarlo a modo de recordación pero sin detenerse para no mostrar ansiedad ni parecer pesado;  sacó pecho y afirmó el paso cuando 20 metros delante de él, por la misma vereda, vio a El Carli en la puerta de un negocio en línea perfectamente recta al gerente que estaba cruzando la calle. Una guerra, exactamente una guerra donde volaban esquirlas, se creaban cráteres negros y la sangre se derrama en un barro de color imposible ocurrió en su alma, un deseo de dar medía vuelta y huir, unas ganas de llorar como un niño... pero siguió caminando con paso seguro mientras los ojos de El Carli lo esperaban con esa tristeza que no podían ocultar sus lentes oscuros. Pasó por el lado de El Carli sin  mirarlo al tiempo que saludaba al gerente del otro lado de la calle, y al hacerlo escucho dentro suyo: “&lt;strong&gt;Vos como Pedro a Jesús me vas a negar tres veces antes de que el gallo cante&lt;/strong&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a la otra esquina sintió nauseas, asco de sí mismo, vergüenza de la vida, deseos de morirse como en un sueño donde la tierra lo tragaba de una forma exactamente inversa a como crece una planta. Sintió ganas de correr y se dio cuenta que no había dónde, porque quería escaparse de sí mismo y eso sería siempre, siempre, imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cachito me cuenta todo esto 30 años después. Nunca le dieron ese trabajo a prueba, y nunca en toda su vida pudo sacarse la sucia culpa de ese instante en que negó a un amigo por las apariencias, por una promesa, por los estigmas sociales, por valores que no valen nada y que la vida le ratificó, golpe a golpe, su inutilidad, su injusticia, su absurdo y su violencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107728460195860735?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107728460195860735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107728460195860735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107728460195860735' title='El Carli y Cachito'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107718944361239103</id><published>2004-02-19T08:17:00.000-03:00</published><updated>2004-02-19T08:20:04.403-03:00</updated><title type='text'>El Vendedor de Rosas de Cobre</title><content type='html'>&lt;strong&gt;(Fragmento de una conversación)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"...Cuando no teníamos la palabra necesitamos inventarla porque no podemos portar la realidad y sus interpretaciones sin ella. Aun siendo y estando anteriormente a la palabra, la existencia cierta del árbol es cuando existe una palabra que lo enuncia y anuncia. Me permito imaginar que entonces la palabra tenía otro valor y su semejanza con la verdad (que Ud. llama evidente) era simétrico; en el principio debía enunciarse todo por el verbo y no creo que hubiera mucho tiempo para edificar mentiras cuando solo quedaba construir la verdad, de hecho la mentira es solo consecuencia de esta y sin ella no podría existir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego la palabra fue capaz de decir otras cosas, cosas que no tenían aun un sistema y que por tal entraron todas juntas en lo mágico. Pero la verdad que Ud. llama evidente por concretarse en un tiempo espacio próximo y limitado no se llevaba bien con la magia, o mejor dicho, la magia no siempre puede ser usada para justificar la vulnerabilidad de la verdad, así que se inventó la argumentación racional que luego habría de parir muchos sistemas, entre ellos todos los que presuponen en su centro cierto ordenamiento lógico, deducible, previsible y categorizable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue malo que esto ocurriera, es más, tratándose de hombres en estado de evolución fue algo magnifico, una obra lenta de voces en las épocas y las distancias creando el tejido argumental y explicativo de la existencia, sin ella el hombre no sería lo que ahora se entiende por tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero este fenómeno tuvo como contrapartida que lo argumental-especulativo-lógico (y entienda que lógica y verdad no implica una sinonimia) cobró mayor fuerza que lo real tangible, más aun cuando lo real pasó a ser inventado por lo enunciado y no a existir por su enunciación. Quiero decirle que ya no se trata de que el árbol necesite para existir la palabra árbol sino que la palabra árbol hace que exista un árbol que no está ni estará nunca, o que el termino noarbol niegue y elimine un árbol que positivamente está ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si este asunto lo suma a las características de las pasiones humanas, a lo finito en el tiempo del hombre, a la ausencia de una lucha con los elementos "reales" por la supervivencia, no dejará de notar que la misma realidad se termina tornando un hecho discursivo más o menos aceptado e incluso sin importar el grado de aceptación que tiene este discurso ya que la sola enunciación del mismo le otorga esa categoría: la de real o existente (fundamentalmente para quien enuncia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿ Dónde nos queda la verdad entonces ? Dueños del idioma y no sujetos a las necesidades primordiales cada uno puede afirmar la verdad, y con ella su entorno de "realidad", que mejor le plazca e incluso creerla a pie juntillas sin que por ello los manicomios se llenen de clientes. Ahora vea Ud. que en un campo de concentración existen solo dos verdades: la de los reclusos que es uniforme, y la de los reclusores que se permite todas las variables siempre y cuando no insubordine la realidad argumental que los justifica. Ahí, en ese caso extremo es simple ver la verdad y lo será en todo extremo, fundamentalmente donde se juegue vida o muerte; extrapolarlo a otros territorios llevará a dudas, re-argumentos, especulaciones, variaciones y desplantes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo veo perdido, y lo comprendo, lo que quiero decirle es que la verdad tiene que ver con eso, con la vida y la muerte y mientras no se afirme en alguna de las dos, ni se defina en alguna de las dos la verdad no existe para la mayoría de los mortales y muchos menos aun si no afecta su vida con la amenaza de muerte. Porque si la verdad requiere un entorno de "realidad", la única realidad indiscutible es la vida y la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gratuidad de nuestras vidas, cosa que es triste cuestionarse ya que nos impelería a un suicidio que solo los santos acometen, la ausencia de una lucha elemental por vivir nos libera de decidir el sentido de la verdad y nos otorga la especulación dialéctica para satisfacción de nuestras inteligencias. La realidad será un contexto más o menos acorde a este acto de sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata entonces de la existencia de la mentira como elemento complejizador de los diversos discursos, sino la ausencia de una verdad vital y necesaria para vivir. Si ninguna formula expresiva afecta en más o en menos el entramado donde se enuncia y por ello no modifica o hiere el sentido de permanencia del "otro" como sujeto, cualquier cosa esta bien dicha y tiene el valor por sí (entiéndame, hablamos de palabras que solo son palabras y en ello radica su ausencia de realidad y verdad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No crea que esto se ha dado por casualidades, muy por el contrario es el producto natural de una disociación concreta y constante entre la palabra y la vida, entre la necesidad de vivir y el servicio que la palabra presta al vivir como referencia, símbolo, o signo de la vida. Por supuesto que la vida, ausente de verdades superiores y de magias, se ha vuelto más miserable y más ruin dejándonos a un costado del flujo vital, de la concreción del "ser" como parte de una organización de seres vivos; entienda que para vivir (tal como ahora entendemos vivir) ya ni necesitamos verdad ni ser parte de nada, solo ser marginales de lo que el sistema nos permite y afortunarnos de nuestra capacidad de enunciados que tampoco le importan a nadie ya que nada trastocan. La palabra ya no es vida, no la porta, no la dice, no genera consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaríamos los humanos en el limite de existir a cambio de vivir, de sobrevivir a cambio del ser, y todo esto por la ausencia de alguna forma de verdad congregante en la diversidad de enunciados vacíos que nos vacían. Así se encontrará Ud. a cada paso con gente que no supo, no se enteró, no se dio cuenta, no se percató, no pudo, no quiso, no quiere, e incluso que le argumentará con otras expresiones aun más maravillosas, prologadas y prolongadas. Así el señor H puede decir a varios grados centígrados bajo cero que es terrible el calor. No hay verdad ni tampoco realidad sin que por ello nada sea mentira (la equivalencia es que nada es igual a nada).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si esto es así, se preguntará Ud. por qué la gente no busca acordar esa verdad que tanto necesita... Porque la verdad exige jugarse la vida o coquetear con la muerte. Recuerde a Gibran diciendo eso de que "&lt;em&gt;la verdad tiene pocos amigos y casi todos son suicidas&lt;/em&gt;". Sobrevivir no tiene ninguna grandeza y es insatisfactorio, pero seguro, estable. Nadie se muere sobreviviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrevivir sin consecuencias nos permite a Ud. y a mi decir cualquier cosa, desbaratar cualquier argumento, racionalizar lógicamente lo que sea, discrepar autistamente frente a cada espejo... No nos hace más felices, no, pero la felicidad nunca ha sido gratuita. Vivir nos exigiría una forma de verdad sustentable, un credo que se evidenciara y fuera, aun negado 70 veces siete, porque es la negación absurda mucho más terrible que la oposición rabiosa, y ello es un precio muy alto, es el precio de ser en la verdad del vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ud. es dueño de un lugar donde anota cosas... eso le permite sospecharse una vida, fabricarse un ser; apenas eso y en solitario es lo que Ud. posee. No se preocupe, algunos ni eso tienen. No espere nada de nadie ni de las palabras, no espere nada de usted mismo siquiera, sobreviva... vivir lleva el riesgo de morirse...."&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107718944361239103?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107718944361239103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107718944361239103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107718944361239103' title='El Vendedor de Rosas de Cobre'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107710430231830127</id><published>2004-02-18T08:38:00.000-03:00</published><updated>2004-02-18T08:41:01.403-03:00</updated><title type='text'>Claudio &amp; Laura</title><content type='html'>Hace tres semanas que Claudio no abre la persiana de la ventana de la cocina que da a la calle, no le importa que las cortinas impidan que se vea de afuera hacia dentro; le importa más esa sensación de soledad que le proporciona la persiana baja. Hace un rato llegó Laura y el agua está en el fuego calentándose. Como cada vez, romper el mundo de silencio donde él ha estado desde ayer, desde el último encuentro entre ambos es molesto, incómodo. El pregunta sin ganas si hay novedades y ella da un parte de actividades domésticas y de algún llamado telefónico que ha recibido. Toman dos o tres mates en silencio, él no la mira, ella, como cada vez, se siente torpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que te pasa? – pregunta sabiendo la respuesta, pero queriéndolo sacar de sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Saliva por la garganta, pasa... Pasan platos voladores y me saludan con intermitencias celestiales, y pasa que el lamento de un camello que está escondido bajo la cama no me deja dormir bien de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Otra vez dormiste mal? – pregunta sabiendo la respuesta,  pero feliz de que de algún modo el silencio se raja y vuelven a estar juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya no sé de que se trata dormir bien, duermo mucho y mal, duermo poco y mal, duermo mal y me despierto mal dormido y mal despierto para ver la monstruosidad esa que me mira desde el espejo del baño... al menos es educada y cuando le sonrío me sonríe. ¿Vos dormiste bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, estaba un poco desvelada y me dolían las piernas, pero al final dormí bien...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa un rato que dura tres o cuatro cigarrillos de él, mientras el agua se enfría en un mate lavado que los sigue comprometiendo en esa cercanía que tiene tantas fronteras que a los dos les hace mal, pero que no pueden evitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Querés que lo arregle? – Dice ella volviendo a empezar por el principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-ahh ahh, dejá, sentate que lo arreglo yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras pone el agua en el fuego resopla y  mira el desorden de la mesada donde hay unos platos limpios mezclados con varias tazas y vasos sucios, en la otra punta de la mesada hay unas bolsas que fueron vaciadas de su contenido y ahí quedan conservando la forma de lo que alguna vez llevaban dentro. Vuelve a la mesa con el mate nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabés que siento? Que voy a reventar, que voy a convertirme en una nova de luz verde ... y lo que más bronca me da es que los únicos que van a quedar ciegos con esa explosión van a ser dos sordos sin piernas que de puta casualidad van a estar predicando la palabra de Jehová en la casa de al lado que está abandonada. Y después de eso, va a venir la policía con una latita de paté vacía, un policía con guantes de hospital, y con un plumerito me va a juntar para guardarme en la latita y te va a decir: “Sra. Los restos mortales de su bien preciado concubino”... – ambos se ríen por el tono que él ha puesto para decirlo, cada uno a su manera hace lo que puede para alivianar la tensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hiciste, lo llamaste a Lucas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, si, lo llamé y está como siempre, colgado de una nube, dice que no viene porque hace un mes que dejó de fumar, porque no tiene plata, y está muy débil para estar cerca mío. Me parece bárbaro, si viene me saca de eje y yo le estropeo el hígado gratuitamente. Se lo dije y entendió. Y después hice lo de siempre, camine por el techo, conté telarañas, planifiqué un viaje a Noruega, hice una lista de asesinatos, miré la cotización de armas de fuego en el noticiario y descubrí la belleza de la armonía interior escuchando como gotea la canilla de baño.... Martín no escribió y supongo que cuando lo haga su profundidad dialéctica y su encanto para escribir me causaran la indigestión de siempre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No seas malo!, te quiere, te admira, se preocupa por vos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, y se lo agradezco, el pobre, como otros bastantes, está equivocado y decide quererme, lo que es muy lindo... pero no hago un carajo si junto a todos los que me quieren. Como supone Andrea y casi todos los equivocados del planeta, que todo es amor y que con eso y estando vivo: suficiente... te quieren si, todos, pero no entienden un carajo de nada, viven en la bolita de pokemon y desde ahí te sostienen con lo aprendido en el curso de autoayuda dictado por la sociedad de encéfaloplanos de Glasgow...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No seas así, la gente no tiene la culpa. Cada uno a su modo trata de estar a tu lado, de ayudarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tratan, ahí el asunto, tratan pero el día que se caiga el dique de contención el único que se va a ir de culo soy yo, eso quedate tranquila que es la única verdad insobornable. Te juro que pienso y pienso, que sé de sobra que tengo que inventar algo para salir de esto, pero no veo cómo, no sé por dónde empezar ni dónde empezar. A veces doy vueltas y vueltas con algo en la cabeza y no encuentro el modo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y lo que me decías el otro día?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo de siempre. ¿Con qué? ¿Con que plata? Y aun si tuviera ese dinero quién asegura que en este caos uno puede soportarlo y hacerlo funcionar...y si se trata de que sea un inicio para, que yo sepa y vos sepas hace dos mil años que todo es un... para y para un carajo, nada de para. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se miran, se toman las manos como náufragos, se sostienen incapaces de sostenerse uno al otro. Él le sonríe y le acaricia el pelo, la mejilla; ella se lleva la mano de él en su mano y la besa, se queda con los labios detenidos sobre su piel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo ya tampoco tengo ganas, estoy cansada, no quiero escuchar hablar a nadie. El otro día Marieta y Olga hablaban de una blusas que se habían comprado y yo las miraba como una marciana, ¿comprar blusas?! A mi no me alcanza la plata ni haciendo equilibrios, ni siquiera pienso en comprar algo que no sea lo indispensable y pensaba al verlas “¿y donde voy a usar yo esa blusa?” si no tengo donde ir.... No tengo más ganas de nada, me duele el alma, me pesa como si fuera un alma gastada que no es mía...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero me tenés a mi, podés usarme dónde y cuándo quieras.... - Ella sonríe &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Si, tengo a vos y si no fuera por eso estaría muerta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y ni te cuento lo que sería yo sin vos... sobretodo ahora que me he vuelto tan seductor y encantador como un vino convertido en vinagre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahhh, si, si, justamente, justamente el que cuando va por la calle se lo comen las mujeres a miradas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miran para molestarte, les das desazón llevando toda esa felicidad en el rostro y a mi del brazo... es natural que se sientan mal las pobrecitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te quiero mucho – Dice ella y sonríe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jodete!!! - dice él y levanta el cuerpo hasta que sus labios llegan a los de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besa su cuello, su boca, le abraza los hombros y la apresa contra el. Lentamente la levanta de la silla al tiempo que sus piernas rodean la mesa para volver a encontrarse con el torso. Se besan cada vez con más humedad tibia hasta que ella se aparta, le toma la mano y sin palabras lo lleva al cuarto. Se aman como lo que son, como desesperados; se aman sin vergüenza ni explicaciones, sin que les importe nada que no sea ese instante donde no hay pensamientos ni otra cosa que ese deseo tan intenso que suprime todo lo que no sea aquello que lo alimente. Se aman como dos solitarios que comparten la experiencia desoladora de la soledad. Se aman con las manos, con la lengua, con el olfato; se aman como si se estuvieran curando heridas, y ruegan uno al otro sin palabra y sin gesto ser curado. Él se moja en ella, se hunde en ella, la muerde como una miga de pan y la mira, la mira alejarse de él yéndose por los laberintos que con la lengua y la boca dibuja en su piel. Se aman buscándose, anudándose, acomodándose hasta que todas las partes encajan de un modo, de todos los modos. Se aman sumergiéndose en el olvido del otro primero y de sí mismos después, se desintegran para no ser nada, solo fragmentos de luz y oscuridad irisados de rojo. Retienen el tiempo, retienen la fuga violenta que los empuja y vuelven a empezar otra navegación sobre el cuerpo ondulante que ya no es de nadie o es el de ambos que han perdido la identidad. Se murmuran, se incitan, buscan las alas más oscuras de cada uno para ir lejos de la noche que se extiende en los ojos cerrados y allí en el fondo, allí donde un desierto salino y sin brújula los recibe desnudos de piel, estallan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se acomoda en su pecho y él le acaricia la cabeza. Se mueren, se van a un camino sin memoria, sin pasado ni futuro, y allí se quedan muertos, sin urgencias ni necesidad de esperanza, muertos en la plenitud de ese cuerpo de al lado que palpita como la señal de un faro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, un después de neblina, se  levantan y sonríen, se acarician al pasar uno junto al otro, se visten y vuelven a la cocina. Él prepara mate. Ella lo espera sin necesidad de palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué vamos a hacer? – Dice él&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé, no se amor, no sé. ... Si le llevas los papeles a Gerardo a ver si puede hacer algo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, si, si... un milagro náutico con focas ventrílocuas y sardinas aerodinámicas, capaz que hace. Llevamos 3 años con esos putos papeles, y aunque completáramos el tramite no tenemos dinero... dinero, chiquita, dinero, eso es todo, todito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y vos que querrías hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo? Yo quiero volar en monoplaza de madera y alambre sobre el Sahara, tocar el saxo en las estaciones de subterráneo y tomar cerveza en un balcón.... si vos me acompañás mejor, claro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te amo – dice ella con los ojos encendidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jodete!!!- dice él riendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ella se va, ambos los saben, han derrotado por 24 horas al monstruo. Mañana será otro día.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107710430231830127?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107710430231830127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107710430231830127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107710430231830127' title='Claudio &amp; Laura'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107701700424611071</id><published>2004-02-17T08:23:00.000-03:00</published><updated>2004-02-17T08:26:02.140-03:00</updated><title type='text'>Montaña, Ensalada y Ruleta Rusa.</title><content type='html'>&lt;strong&gt;-Habla, chico, habla!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;-Con quién voy a hablar? Qué voy a decir?&lt;br /&gt;(aplauden a ritmo los fantasmas)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-Habla chico, habla!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;-Por que no se van todos un poco a la puta que los parió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Minimalismo-naturalismo literario)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;..................................................&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice la señora por teléfono que siendo que ustedes son tan buena gente no hemos querido molestarlos pero que bueno, si no pagan debemos ver que hacer con esta situación....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso Carlos Alberto Eluterio  saca del cajón las fotos que confirman que no es hijo de Clara María Josefa sino que su padre es el ahora mendigo de la esquina antes jardinero de la familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Alberto Eluterio se hace alcohólico, engorda 97 kilos, cae en desgracia y se vuelve sexualmente impotente. Natalia Deolinda Claridela sigue a su lado porque confía en su capacidad de sobreponerse, en los nueve años que van de ese llamado telefónico ha vendido su anillito de plomo, las canillas de bronce, los dos libros usados de Cohelo y ha pedido tres prestamos usurarios; Carlos Alberto Eluterio suele decir para si mismo: “&lt;strong&gt;la gran puta que soy resistente, no me muero carajo, no me muero!&lt;/strong&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se sabe por estudios de marketing, al tercer año de que la pareja se encuentra en esta situación alarmante (que la UNESCO estudia con detenimiento y preocupación) los espectadores dan por sentado que la saga familiar es ficción sudamericana, y como Carlos Alberto Eluterio es una de las caras más vistas en la revista HolaNet todos aplauden su interpretación veraz de ese gordo amorfo, mal oliente, y sin voluntad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice la señora por teléfono si van a pagar o dejar la propiedad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas eso, lo que dijo la señora y que Carlos Alberto Eluterio no es hijo de quien tampoco fue nunca su padre. Alguien piensa que la fe mueve montañas, alguien se ha muerto aplastado bajo una montaña movilizada por la fe de millones de espectadores...y la hinchada del Manchester United sale a la calle en una proclama sin atenuantes: “&lt;strong&gt;Gordo hijo de puta, pone pelotas, gordo, pone huevos&lt;/strong&gt;” . A este reclamo popular se suma dos nudistas de playa los medanos, una mujer de nigeria y dos oficinistas del registro civil de Mazatlán, que en una cadena de mails confían en que la entereza moral de Carlos Alberto Eluterio pondrá al destino en jaque y finalmente, junto al mago de OZ, concretará su destino de cantante de zarzuela... falta poco dicen los primos putativos de Natalia Deolinda Claridela mientras viajan a Camboriu de vacaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se está por iniciar la nueva temporada, Carlos Alberto Eluterio junta en el rostro las mismas telarañas que hay en los rincones de la pared donde encaja el ángulo de su cama de faquir y la señora dice por teléfono qué cuando podrá pagar ... y se esperan novedades de la BBC de Londres porque es eminente el recupero anímico de nuestro personaje inolvidable ... no, no se recupera, se come al gato, golpea a la señora del teléfono y le da una puñalada a  Natalia Deolinda Claridela... así termina este impactante éxito en cinemascope mientras el publico le dice al guionista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-Habla, chico, habla!&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque el show debe seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Variación en la menor de una suite surrealista)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;.......................................................&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Son tan lindos tus sueños hermano! Hay tanta belleza en ellos... Hagamos alma con tus sueños hijo de Dios, pongamos esperanza en tu imaginación y en la belleza que nace de tu alma seráfica, estaremos a tu lado, hombre divino y seguiremos tu huella lumínica y precursora&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el hombre tomó los pedazos de cajones, las ramas muertas, los diarios amarillos, los cartones manchados y edificó su sueño y hasta fue tan creyente que tomó los papelitos plateados de los paquetes de cigarrillos como señales ineludibles de ese mundo que estaba edificando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hermano! Que hermosura lo que crean tus benditas manos, como se nos enriquece la vida con tu luz, que bello es tu sueño!.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el hombre se fue haciendo rey de la nada, rodeado de basura lustrosa y bien acomodada que hacia pensar en un mago de la tercera constelación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre creyó su fe y su fe se convirtió en su locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día vio que su basural por mucho esmero era solo basura y que todos los que cantaban la melodiosa admiración al rey de la basura se habían aprovechado el receso de las 13.25 para ir a comer mientras él seguía ahí entre las botellas rotas que podrían ser, tal vez, algún día,¿por qué no?, parte de una maravillosa obra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les dijo a los acólitos cuando volvieron: “¿&lt;em&gt;y ahora qué?... yo no he comido&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijeron ellos: “&lt;em&gt;Hermano del alma pura, nosotros no sabemos, no supimos antes, no podremos ahora, nosotros grises que vamos a decirte? Habla con el director de Coca-cola, ellos tienen los medios...&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Me ayudarán a verlo?&lt;/em&gt;” Dijo el rey de la basura con lagrimas que se hacían barro con la mugre de su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Hombre de alma preclara, ¿qué podríamos nosotros por ti, que eres el primero, el más alto, el más puro entre los mortales?&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Gracias&lt;/em&gt;” dijo el rey de la basura y quiso despertar de su fe que antes fueron sus sueños y no pudo, no pudo, no pudo, no pudo....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dijeron los buenos hermanos al verlo así, para siempre hundido hasta las rodillas entre hierros oxidados, pedazos de hojalata y libros sin costura:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-Habla, chico, habla!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;strong&gt;Breve narración mística del siglo XXI DF -después de Freud-)  &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;........................................................&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las nueve de la mañana se solían juntar en “Borsalino” (cafetín de mala muerte y peor vida) tipejos que viven porque la sociedad organizada ha eliminado la supervivencia del más apto de la naturaleza existencial del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico estaba en la mesa agobiado de existir y de esa ralea de bestias con documento e identidad que hasta tenían derechos cívicos. Uno de ellos al verlo así le dice: “&lt;em&gt;Pelotudo, en esta vida se tiene que servir para algo, para robar, mendigar, para lo que sea y si no servís para algo matate, conchudo!&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel muchacho se hizo hombre tratando de servir para algo, nunca supo muy bien para qué, pero para algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dio resultado, el tipo hoy es viejo y no sirve para nada. Se mira y no es conchudo, así que solo le queda matarse, los vecinos le dicen que no, para qué... y repiten a coro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-Habla, chico, habla!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Movimiento editorial urbano “a la letrina con los broli”)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;.....................................................&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana puede ser un gran día, me dijeron antes de ayer y antes de antes de ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy desde hace una década hablando y los días pasan copiándose del ayer. &lt;br /&gt;El gran día no llega y yo no lo espero, para qué esperarlo si lo único cierto es un coro de fantasmas que dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-Habla, chico, habla!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo desde antes de antes de antes de antes de ayer no tengo nada que decir....&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107701700424611071?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107701700424611071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107701700424611071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107701700424611071' title='Montaña, Ensalada y Ruleta Rusa.'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107657962370590093</id><published>2004-02-12T06:53:00.000-03:00</published><updated>2004-02-12T06:56:14.966-03:00</updated><title type='text'>Pesadilla Setecientos Trece</title><content type='html'>Se levanta y va hasta la ventana, busca con la mirada, busca con los ojos cerrados mientras el viento le golpea la cara. Dos lágrimas redondas se escapan de los párpados inútilmente apretados y ruedan por sus mejillas desintegrándose apresuradamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han muerto los grandes Magister que velaban por los secretos que nunca debieron serlo, los símbolos ya no tienen más traductores y el misterio se ha escondido en sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresa de la ventana y de un pequeño y oscuro mueble toma el retrato de Alonso Quijano que ha perdido, según se sabe, la cabeza en las aspas de un molino. Se siente solo, miserablemente solo, pequeñísimo, desprotegido, impotente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las cuatro y cuarenta y cinco se reunirán los jugadores de crucigramas para iniciar el juego anual, durante la presentación las mujeres fornicarán sin amor con los participantes y el ministerio de economía dará a conocer el nuevo decreto presidencial. Sabe que debe estar presente, que dentro de algunos minutos deberá subir a  su automóvil y correr presuroso por las calles llenas de cuerpos sin vida para asistir al funeral de apertura. Sabe que no puede negarse, que de su presencia en la ceremonia de los juegos depende el silencio de los inquisidores del  estado. Lo sabe bien, muy bien. Lo sabe porque los pasillos de la justicia han crecido dentro suyo desde la infancia, los preceptos de la justicia han formado fila con una baldosa de distancia dentro de su cerebro y ya no puede escapar, ya no quiere escapar aunque intuya que todo, incluso él mismo, es una absurda fantasía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107657962370590093?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107657962370590093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107657962370590093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107657962370590093' title='Pesadilla Setecientos Trece'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107653005303050815</id><published>2004-02-11T17:07:00.000-03:00</published><updated>2004-02-11T17:10:03.360-03:00</updated><title type='text'>Alejandra</title><content type='html'>&lt;strong&gt;La persona.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alejandra tiene treinta y siete años cuatro hijos y dos ex maridos. Cree en dios y en los milagros, cree en si misma y en sus fuerzas, cree en el valor del sacrificio y la amistad. Es solidaria, sonríe y conserva algunos ideales de una juventud-adolescencia que se niega a dejar perdida en los años pasados. La vida no ha sido particularmente grata con ella, pero tampoco lo es con otros tantos, así que vive con una pasión extraña que se mezcla con esperanzas y obligaciones diarias y domésticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La enfermedad.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alejandra sufre dolores en su pierna izquierda, adormecimientos de la misma, dolores intensos de espalda y cintura, sensación de engrillamiento del tobillo, inestabilidad al moverse. Le cuesta dormir muchas noches, le cuesta encontrar un posición en la cama. Se levanta a las seis de la mañana, arrea sus hijos y va al trabajo hasta las 6 de la tarde forzándose a no sentir ese dolor que por más que ella intente le dibuja un mal carácter cada vez más irritable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El trabajo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cuando Alejandra se separó de su primer marido ingresó a trabajar al sistema educativo de la provincia. Ministerio al que solo puede aproximarse la imaginación si uno a leído El Proceso de  Franz Kafka. En dicho empleo la relación empleado – empleador se rige por una ley aparte llamada “estatuto”. Por caso, Alejandra hace nueve años que se encuentra en condición de “provisional” un modo de llamar a contratados temporarios con escasos derechos y permanente posibilidad de ser despedidos sin indemnizaciones. Lo curioso es que el mismo “estatuto” impone un mecanismo de “titularizaciones” que no permite que, al menos en la letra, nadie sea “provisional” por más de tres años. Pero como en la situación de Alejandra se encuentra un millón más de personas que no lo cuestionan se da por sentado que así funciona el sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El medico.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El Dr. Es egresado de la Universidad de Medicina y posee el correspondiente registro de matrícula en el colegio de Médicos. Atiende en una clínica privada y posiblemente es un buen padre y gran amigo. Ocurre que en el caso de Alejandra no tiene ni la más triste idea de qué hacer y tampoco tiene voluntad de averiguarlo, ve que el paciente pierde motricidad, que los dolores se agravan, que el aparato digestivo ya no tolera calmantes musculares y antes de hacer otras consultas, derivarla o buscar en libros insiste con reposos que se traducen en licencias laborales que dan un alivio limitado al momento de retomar el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La leyes.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alejandra es provisional en su cargo, por tanto los días de licencia medica que dispone son menores a los de un titular. Visto de otro modo, una persona que al año de trabajar fuera titularizada goza de mayores derechos que Alejandra con nueve años en su empleo y una manifiesta falta del empleador por regularizar la situación que se encuentra en contravención al mencionado “estatuto”. Ocurre también que por ser “provisional” no puede pedir, como por derecho tras nueve años le correspondería, pase a otra función, función que podría desarrollar en su actual estado físico sin mayores agravamientos del mismo. De modo que la opción es trabajar y sufrir o sufrir el doble sin trabajar ya que al asunto físico se sumaría el económico y donde entrarían en el sufrimiento sus cuatro hijos. Así es el sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La persona.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alejandra se encuentra enferma, dolorida, asustada. Su familia es reacia a entender hasta dónde le duele ese cuerpo que parece un campo de tortura. El médico no le da respuestas. En el trabajo no tiene otra opción que seguir mal llevando sus dolores y esa pierna que por momentos cada vez más reiterados arrastra por pasillos y escaleras. Enferma y con temor a quedarse sin motricidad, enferma y con temor a quedar sin trabajo se siente tan sola que le duele tanto como esa pierna que por la noche se le muere y se le pone fría con un grillete apretado en el tobillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El sindicato.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alejandra busca una salida y pide ayuda, explica en el sindicato lo irracional de su situación. Si tan solo le permitieran un cambio de actividades, un traslado a otra sección ella podría manejar ese dolor que ya la hace andar con un palo de escoba en suerte de bastón.  La gente del sindicato dice que les parte el alma verla así, pero que lamentablemente no pueden hacer nada. Alejandra pregunta si el empleador-estado no está en ninguna infracción con ella y enumera unas cuantas que positivamente sabe ciertas, pero la gente del sindicato le dice que si bien es tal como ella dice... así es el sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El abogado.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lo peor que tiene un sistema burocrático es la línea de mandos que se pierde en un abstracto. Alejandra ha enviado notas y recursos escalafón por escalafón planteando su situación y buscando una salida salomónica. Pero a cada paso que da le informan que el o los expedientes deben pasar a otra instancia donde se ocuparan de darle respuestas; las respuestas nunca llegan o las que llegan son más una ataque en vez de repuesta.  Ocurre que los expedientes se duplican y triplican en dependencias distintas y ya no se sabe con quien se habla ni de qué se habla, se responde tres cosas iguales o distintas a tres entes que son lo mismo pero no lo son y que a su vez elevarán lo actuado a una cuarta, quinta y sexta dependencia. Sin duda es una lucha muy desigual y por ello consulta a tres abogados. Los tres le dicen en idioma de legos: Señora, Ud. tiene razón, pero marche presa; y como no hay dinero en juego, salvo el puesto de trabajo y la salud (particularmente la salud) de una empleada con sueldo paupérrimo, nadie se hace cargo de ayudarla. Así es el sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El tiempo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hace dos años que Alejandra siente los síntomas de su enfermedad. Desde que decidió consultar a un medico le han hecho múltiples estudios, radiografías,  y otras cosas cuyo nombre remite a la ciencia ficción. Ha tomado en forma entrecortada casi un año de licencias, único remedio que le han ofrecido además de calmantes. El dolor y el sufrimiento crecen y en los últimos siete meses se suman las gestiones, consultas, idas o vueltas en un pasaje de espejos deformantes donde nada parece ser lo que es ni lo que debiera. Solo es real, absoluto e innegable el dolor. La frustración será discutida por muchos y menguada por más de un optimista que sugiere paciencia, así es la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La persona.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alejandra empieza a desmoronarse, a veces la cara se le deforma como si fuera un dibujo al que le pasan una goma de borrar y llora. Llora con mocos y lagrimas y solo dice como un mantra “ya no se que hacer, me duele, me duele”. A veces es posible verla furiosa, imperante y de pronto ocurre ese fenómeno del llanto sin consuelo que llega a doler en otros pero para el que nadie tiene solución. El mismo rostro a veces es otro cuando la pierna se muere y hay que arrastrarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El accidente.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Dentro del espacio laboral un chico viene a la carrera con esa vitalidad tan natural de los niños, empuja a Alejandra a su paso y esta cae sentada desde el primer escalón de una escalera. La trasladan a una clínica que representa a la Aseguradora de Riesgos de Trabajo y el médico le coloca una escayola de la cintura al pecho que le inmoviliza por completo el torso. El diagnóstico es espondilolisis con listesis grado 1 a 2 en L5 S1. Cuya solución, que el otro medico nunca supo ni quiso saber, es una intervención quirúrgica llamada artrodesis con instrumentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La A.R.T&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Como Alejandra padecía este mal con anterioridad al agravamiento producido por el accidente, la A.R.T determina que no corresponde cubrirle asistencia médica. Cierto es también que en los nueve años que lleva de trabajo provisional jamás se le hizo un examen de aptitud física algo ilegal que a las leyes en curso le importan nada. Así es el sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El trabajo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Si Alejandra no fuera provisional sino titular, podría tomarse licencia médica con goce de sueldo para operarse, rehabilitarse y volver a su trabajo, pero como no lo es y ha agotado la mayoría de sus días prefijados el sistema le niega esta opción indicándole que si toma más tiempo será como licencia sin goce de sueldo por todo el tiempo que esta se extienda. Se supone que entre operación y rehabilitación se usarán ocho meses, con el pequeño detalle que sin sueldo tampoco podrá pagar su obra asistencial médica con lo que todo gasto correrá de su bolsillo sin ahorros ni sueldo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La persona.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El presente y el futuro se vuelven una misma cosa sin solución para Alejandra. Si se cura no tiene trabajo y sin trabajo no se cura. Ahora o después el miedo a quedar paralítica, a dejar a sus hijos sin protección, a seguir sufriendo esos dolores cada vez más terribles son la misma pared negra a la que se enfrenta cada mañana. De pronto limita sus pensamientos a una sola sensación de injusticia y asco que siente en esa pierna fría que se encapricha en no responder como no responde nada ni nadie alrededor de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las otras personas.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Dada la magnitud de complejidad del problema de Alejandra hay muchas voces que opinan, preguntan y aportan nada. Generalmente se termina hablando de reglamentos, dinero, medicina, jurisprudencia y política. De un modo u otro el terrible dolor de la pierna que ya sube por la cintura, las noches despierta, la fuerza para caminar que triplica el dolor y ahora esa cáscara de yeso que le rodea el torso como una señal de decrepitud admonitoria pasan a ser una abstracción que nadie tiene en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La ley, el trabajo, la A.R.T y las personas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Como la A.R.T no se responsabiliza por lo que el accidente ha agravado obliga al medico a que de el alta a Alejandra. Al hacer esto Alejandra debe incorporarse a tu trabajo con un el yeso que rodea su cuerpo y entorpece aun más sus movimientos. Al sistema laboral no le importa en qué condiciones trabaje mientras lo haga, y si no lo hace simplemente dejará de pagarle. Sobra decir que tampoco le importa a nadie si queda paralítica y según la ley si eso pasa, simplemente la descartaran del sistema sin más tramite. Los compañeros de trabajo están muy preocupados porque Alejandra vulnera la organización interna, no está trabajando eficientemente y les representa un problema. Llegan a decirle que sería mejor que deje de trabajar para que se pueda poner otra persona en su cargo. Eso es lo que importa, no que si deja de trabajar se queda sin sustento y que está trabajando en condiciones inhumanas. La ley, las instituciones y las personas se dan la mano para que el sistema sea el sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los tramites.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Luego de trabajar 12 horas con una cáscara de yeso Alejandra comienza a hacer tramites para encontrar una forma de solución a su vida (de vida se trata esto). Durante semanas esperará pacientemente en oficinas, verá como nadie le cede una silla, se sostendrá de su palito de escoba mientras algún muchacho dinámico toma café en vez de atenderla, se encontrará ante caras que le están diciendo que ella es un problema y que casos de su tipo no están previsto en ningún memoradum interno por lo cual nadie va a tomarse el tiempo de pensar una solución que si no está escrita no existe. Son horas y horas que le suman al dolor, al insoportable dolor que ya llega al cuello, la humillación fría de una carne que empieza a reflejar un alma que también se está muriendo. Las notas por triplicado, las explicaciones, los pedidos, ya conforman una pila de papeles que Alejandra sigue fotocopiando y entregando para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El amparo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nueve  meses de interminable sufrimiento concluyen en un comentario al azar que lleva a Alejandra a pedir, desesperadamente, ayuda en tribunales. Ella no sabe de fueros, de competencias, de normas procesales, pero va piso por piso preguntando, rogando, suplicando hasta que alguien la atiende y la escucha, al fin alguien la escucha.  La defensoría publica penal (un fuero al que no corresponde de común este tipo de casos) decide ayudarla en consideración de que Alejandra tiene tantos escritos en su poder que sobran para probar que nadie en ninguna parte de la maldita ciudad en la que vive y trabaja ha hecho absolutamente nada para dejar de cometer una injusticia evidente al solo sentido común sino humano. Se hace una presentación y el juez dictamina en 4 días la medida de no innovar la condición laboral de Alejandra  y permitirle que se opere dentro de las condiciones de seguridad laboral y cobro de haberes durante la operación y rehabilitación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La persona.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alejandra llora, llora de alegría, de rabia, de miedo. Van a operarla, a ponerle cinco tornillos en la columna y quizás deje de sufrir, quizás deje de arrastrar esa pierna que se muere y se enfría. Y mientras eso pase sus hijos tendrán comida, ropa, luz, gas. Alejandra llora y aprieta los dientes de esa cara que ya no es una cara sino una máscara del espanto con unos ojos que muy al fondo de la mirada tienen algo negro y seco para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alejandra.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Se ha rehabilitado y vuelto al trabajo en el que se ha convertido en un caso incomprensible, digamos como reseña que ni una sola persona de todas aquellas que la rodean considera que el juez actuó en criterio de la justicia, sino por alguna causa tan oculta como misteriosa. Ha recuperado casi el total de su motricidad y ya no sufre dolores. El proceso ha sido complejo y arduo, conseguir los tornillos que le han puesto en la columna ha sido otro penoso tramite de infinitas apelaciones, y hubo otros tantos más por un motivo u otro. En el fondo de sus ojos permanece por siempre eso negro y duro que nadie, salvo ella puede comprender. Muchas personas no la entienden, ella no se preocupa por explicarles, simplemente piensa que son parte del sistema, se calla la boca y sonríe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107653005303050815?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107653005303050815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107653005303050815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107653005303050815' title='Alejandra'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107640867101883248</id><published>2004-02-10T07:24:00.000-03:00</published><updated>2004-02-10T07:26:59.153-03:00</updated><title type='text'>Javier</title><content type='html'>Recibí noticias indirectas de Javier, noticias que me dicen que está cansado, herido, frustrado, rabioso, asustado, dolorido. Noticias que me cuentan de un hombre enfrentado no con la vida sino con el estado en que se encuentra su vida en relación a la mezquindad, tontería, injusticias, falsas lógicas de otros hombres. Javier está razonablemente aturdido por toda esta mezcla de cosas y no puedo ayudarlo, solo entenderlo íntimamente y eso no le servirá de nada, absolutamente de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En “Crónica de una Muerte Anunciada” el autor repite a lo largo del texto que “&lt;strong&gt;&lt;em&gt;la tragedia nos vuelve invisibles&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;”, la tragedia es precisamente esa invisibilidad que nos envuelve, esa soledad en la que quedamos sumidos cuando ya no alcanzan nuestras fuerzas y la mano de otro no nos ayuda a revertir el estado de cosas, cuando solos e impotentes necesitamos desesperadamente ayuda y esa ayuda no se manifiesta o se manifiesta en palabras bienintencionadas,  que de tan repetidas suenan o son huecas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es importante reflexionar sobre la influencia del cine en nuestras vidas y nuestros modos de considerar las cosas. Hace muchos años una buena película que entretuviera y mostrara un conflicto humano se sostenía en una pelea con cuatro puñetazos, en un héroe de pasos cansados y decisión terminante; eso era suficiente para que viéramos el nudo y la dimensión de un conflicto (además de entretenernos); hoy se trata de una serie de interminables efectos especiales, tipos que caen de treinta y ocho pisos, son golpeados, perseguidos, expulsados por explosiones incendiarias, y más y más y más, como si solo pudiéramos reaccionar a una desmedida muestra visual que nos convenza del conflicto argumental, incluyendo el extremo de caer en una caricatura absurda y forzada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del mismo modo cuando debemos involucrarnos en el conflicto humano y su dolor saltamos a extremos cuanto menos groseros: los niños famélicos, las guerras homicidas, los harapientos homless sin cura ni remedio, las enfermedades terribles... Por alguna forma de embrutecimiento o entorpecimiento del alma y la sensibilidad nos cuesta ver  ya a otras formas de tormento, dolor o injusticia que no sea algo de nivel de superproducción, generando incluso una acción que bien podría explicarse como “&lt;em&gt;EL BOSQUE NO NOS DEJA VER LA RAMA&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre, el trabajo,  la dignidad, el reconocimiento o no de sus potenciales, el  dinero, las  ausencias o presencias que constituyan un entorno complejo familiar donde afectos y conflictos se escriben con la misma f, las pequeñas conspiraciones de vecinos, comerciantes, primos lejanos, empleadores o clientes, las frustraciones intelectuales, la tragicomedia mediática bombardeada sobre la vida cotidiana, las decisiones sobre un bien o un mal, las oportunidades o fracasos.... tantas cosas del día al día que conjugadas de un modo u otro ponen a un ser humano en el cuadro de una tragedia, aceptando también que es trágico tener conciencia de una vida gris y finita indistintamente de los campos de concentración, los bombardeos, el SIDA o la necesidad de robar para comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así las cosas, luego de elaboradas ideas y razones, de horas de lecturas y cine en más de una vez dejamos de ver (o no queremos ver) en ese otro semejante y próximo (completamente prójimo) la tragedia que lo embarga y aplasta hasta avinagrarle el alma y la sonrisa. Al fin de cuentas su tragedia no es una superproducción, no, es un simple existencia que está a nuestro lado y que se asemeja a la nuestra, apenas eso; pero a la vez encierra el peligro de que nos compenetremos en el argumento, que caigamos en ese pequeño acto de contradicciones y riesgos que es vivir y eso nos espanta, ¿qué tenemos que ver nosotros?  Al fin de cuentas el excusarnos de nuestra impotencia para participar de los grandes guiones nos limpia también de las participaciones en otros pequeños actos de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Influye sin duda en esto la absurda propalación inocente de las ideas del Dr. Freud. Hoy se sabe que hay gente depresiva y traumada, incluso es posible encontrarse a cada instante con personas que se justifican exhibiendo sus posibles taras  como si fuera salvoconductos magníficos. Frustrados confesos, inconstantes penitentes, descarados cuyo “ego” o ”super yo” los domina como a muñecos infames; seres que por aquel aJavierto de la madre que no los amamantó no pueden ser otra cosa que la mierda mediocre que son y por los cuales debemos sentir una piedad exigida por el buen y culto entendimiento de las razones subyacentes de la psiqué. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esto, como contrapeso, van también algunas ideas y prácticas que si no fueran tan estúpidas darían risa: un tipo esta sin trabajo a punto de enfrentarse al propietario de la vivienda en la que mora para ser reclamado en el atraso de pagos y alguien suele decirle compungido que no sea depresivo y re-vea dentro suyo que conflictos de la infancia lo han levado a este estado tan triste de animo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en un terreno más místico (degradado) y siguiendo las obras de tipos como Cohelo frente al drama concreto  real del hombre le pedimos una actitud contemplativa que equilibre los centros energéticos de sus Chakras a fin de que se armonizase con el entorno metafísico y así volver en beneficio suyo las energías cósmicas del aura... a esto tan simple se reduce el inconveniente de que la madre del sujeto sea paralítica, su esposa un escuerzo inútil, su trabajo una forma de esclavitud socialmente aceptada, su culo una convención masiva de hemorroides y otros detalles que  en verdad no son causas de su amargura, sino que son consecuencia de su desarmonización psicofísica astral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nadie se le ocurriría argumentar estas cosas ante un niño desnutrido, un prisionero de guerra, un enfermo terminal de cáncer, pero ante ese hombre que tenemos enfrente, vestido y sentado mientras se fuma un cigarrillo; ante ese prójimo sin efectos especiales hundido en sus conflictos y miseria si. Aun en el caso que una gran amistad y conocimiento nos llevara a entender que ciertamente al tipo lo están fregando hasta el limite de sus fuerzas, difícilmente haremos otra cosa que palmearle el hombro y ofrecerle nuestra amistad y apoyo moral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo he tenido suerte en la vida, tuve amigos que metieron la mano en el bolsillo, que pusieron la cara por mi, que se sacaron algo que no les sobraba (más allá del dinero) para dármelo y  compartirlo. He tenido la suerte de que alguien me diera más que palabras morales y cariño oral, por ello sé lo que sufre Javier, lo solo que se siente, lo perdido que está en su amargura cierta, sin toques psicológicos o místicos, por ello sé de su necesidad de una hecho fortuito que lo ayude, que verdaderamente lo ayude para empezar a revertir su tragedia y por saberlo y estar completamente impotente hago silencio, solo le pongo mi sombra y no hablo, no  practico razones inservibles ni consuelo estúpidos, no trato de minimizar su angustia en una conversación obtusa en este momento en que su alma y su cerebro se refritan en una búsqueda desesperadas de salidas que no soy capaz de darle, me quedo en silencio rindiéndole lo único que sé, lo único que puedo entender que le servirá para su angustia: el silencio respetuoso ante la tragedia que es visible y veo, le quito o trato ese manto de invisibilidad estando a su lado sin hablar, sin darle otra cosa que la compañía de un dolor que me duele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso que la gente olvidara ese respetuoso silencio, ese estar en el dolor del otro (sea cual fuera este) acompañando con los ojos ya que las manos son impotentes. Curioso es esa negación a la rama, al dolor simple, a la tragedia individual de un hombre que está a nuestro lado. Curioso que en esos momentos, nadie pueda, nadie sepa, nadie tenga otra cosa que un montón de lugares comunes que solo logran minimizar esa historia de un ser que por ausencia del otro se torna invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata del compromiso con las grandes causas, apenas se trata de evidenciar la angustia de un hombre y ser verdaderamente solidario, de ser honesto en nuestra mezquindad travestida de impotencia, se trata de ir más allá de la palabra y la razón que llenan el espacio donde debiera haber culpa, responsabilidad o en el mejor de los casos un gesto concreto y contundente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo es un lugar hostil, cada ser humano carga su cruz, pero el artificio de alegría y esperanza sin sustento que proponen algunos bien intencionados oligofrénicos es una cachetada al dolor. Preferible y más honesto es dejar a un hombre verdaderamente solo que rodearlo de voces que son como sombras chinas. La amistad o el cariño exigen más que un juego de manos entre la luz y la pared.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107640867101883248?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107640867101883248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107640867101883248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107640867101883248' title='Javier'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107631857170306256</id><published>2004-02-09T06:22:00.000-03:00</published><updated>2004-02-09T06:25:18.513-03:00</updated><title type='text'>Lucas &amp; Marcos</title><content type='html'>Se conocieron cuando Lucas terminaba la carrera que le había llevado tres años de doble trabajo y escasas horas de sueño. Marcos le aventajaba en 4 años de vida y en varios intentos dispersos aquí y allá. Trabajaron juntos seis meses y con tortuosa cautela empezaron por admirarse mutuamente y siguieron por colaborar en algunas ideas al margen de las horas estipuladas. Marcos dio otro de sus saltos al vacío y Lucas siguió en su puesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se encontraron meses después y fueron a tomar un café juntos. Poco sabía uno del otro y según se percibiera uno estaba en tierra enemiga o el otro era disidente. Aun así ninguno le negó al otro el reconocimiento por lo que sabían hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi un año después volvieron a encontrarse, ésta vez Marcos invitó a Lucas a su casa y ese fue el inicio de una serie de encuentros que lenta y delicadamente tejió una amistad. No hay tipos más distintos que Lucas y Marcos, experiencias de vidas tan ajenas, temperamentos tan distantes, y aun así, mediando confidencias, explicaciones, pleitos intelectuales, intercambios de libros, cassettes o revistas cada uno fue ocupando un lugar en el otro sin darse cuenta y sin buscarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante en el tiempo Lucas tuvo una de esas crisis que se le volverían crónicas y fue a hablar con Marcos. Harto de esfuerzos vanos, de sacrificios sin fruto, de la miseria humana del entorno, de la mediocridad del trabajo que se repetía día a día sin gracia ni otro horizonte que seguir repitiéndose sin poder introducir ni sacar nada en él, había llegado la hora desesperante de hacer algo y no sabía qué. La situación de Marcos no distaba de parecerse, malos sueldos, proyectos fallidos, frecuentes saltos al vacío buscando vulnerar el destino y siempre lo mismo. La charla los llevó a mirarse a sí mismo, a ahondar en miedos, comodidades e ignorancia de experiencias de las que generalmente se omite hacer mención, y todo eso los enfrentó, sintéticamente,   a si el mundo era cruel con ambos o si eran dos perfectos incompetentes grises que obtenían lo que se merecían. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Marcos la respuesta era simple, el mundo aun no sabía quienes eran y había que desmostárselo. Conclusión que a Lucas le daba tanto espanto como vértigo. Ese asunto se volvió el tema recurrente durante meses, hicieran lo que hicieran, se encontraran bajo la excusa que fuera, estuvieran jugando a la ajedrez o caminando por una plaza volvía una y otra vez. Y finalmente pasó lo que tenía que pasar: decidieron quemar naves y probar suerte en la Capital, buscaban jugar en la liga de mayores y los dos se daban cuenta que se estaban volviendo viejos para demorar por más tiempo el intento. Dios atiende en Capital y ellos querían ser atendidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas dejó el trabajo, vendió su moto y un equipo de audio; Marcos pidió dinero prestado, hizo pozos para con la tierra de estos tapar otros y un mañana se subieron a un tren con las piernas temblando a golpear las puertas del éxito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Capital es un lugar que se ocupa de fagocitar personas, las mastica, las mezcla con baba y sudor, las eructa, vuelve a tragarlas y las traslada por intestinos negros para finalmente expulsarlas por el ano convertida en algo muy distinto a lo que fueron. No es fácil tener dinero escaso, ser dos perfectos don nadie y no saber cuál es la puerta detrás de la que Dios atiende en Capital. Al cabo de quince días, con los pies llagados de caminar, la cara desencajada de hacer preguntas, presentarse y en la mayoría de los casos se maltratados por esos malditos empleadillos de mesa de entrada se sentaron en un café dudando entre ponerse a llorar o romperse mutuamente los huesos a golpes de puño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Optaron por analizar las cosas fríamente y dilucidar los causales de tan rotundo fracaso. Concluyeron entonces que por ese camino tan poco creativo que era el mismo que utilizaba otro millón de personas, tan semejante a ellos mismos, con las cuales se habían topado no era el idóneo para llegar donde querían; y como los dos eran precisamente creativos y como Marcos llevaba tiempo dando saltos al vacío sobre paredes medianeras decidieron que no entrarían por la puerta de frente sino que iban a saltarla majestuosa y sorprendentemente para que Dios viera en un solo reflejo quienes eran y qué querían. Lo primero fue hacer recuento de recurso, y las cuentas dieron muy mal; lo segundo fue establecer una estrategia, lo tercero fijar la implementación de acuerdo a los recursos y por último decretar el blanco. Y así lo hicieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después Lucas se subía a un micro de regreso mientras Marcos ajustaba algunos detalles y se hacia cargo de las compras. Se reencontraron en Pueblo Chico y fueron a ver un carpintero al que le encargaron siete cofres de madera lustrada de treinta centímetros de largo, por veinticinco de ancho y cuarenta  y cuatro de profundidad. Mientras tanto Marcos escribió el texto probando una y otra vez que no durara más de dos minutos. Cuando estuvo listo, con la ayuda de un operador amigo, usaron en forma descarada e irrespetuosa el estudio de una radio donde ambos habían trabajado para grabar. Con el master en mano Lucas se dedicó a la edición de los siete cassettes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los cofres estuvieron listos se ocuparon de forrarlos por dentro con felpa roja y construir una tapa a presión que crearía el doble fondo. En éste fijaron un walkman con cinta adhesiva luego de rearmarlo sacando dos largos cables del interior que conectaron a un interruptor inverso de los que usan las heladeras para que al abrirse se prenda la luz. Sellaron la tapa que haría de fondo visible y con una pestaña de cobre colocaron el interruptor inverso en un ángulo interno del cofre de modo que la tapa se apoyara en él. En los ángulos internos de la tapa pegaron dos pequeños altavoces de carcaza rectangular negra. Ningún cable era visible; por la profundidad del cofre, aun con fondo falso, no se veía a primera vista el interruptor inverso y los dos parlantes en las esquinas de la tapa eran llamativos pero elegantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prepararan carpetas de presentación, Cv’s, muestras de trabajos y las colocan dentro de cada cofre. Habían investigado el raiting de las diez principales agencias de publicidad del país y luego la composición de los directorios de las mismas, así se fijaron los blancos teniendo en cuenta factores aleatorios, de modo que ninguno de los receptores ocupaba el mismo puesto. Gerente de cuentas, presidente, vicepresidente, directores creativos, en cada agencia una opción distinta. Siete saltos al sistema era lo que permitía el dinero juntado y rejuntado por ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, con los cofres envueltos en vistoso papel regalo, le tocó a Marcos la última parte del plan. La mañana en que Lucas lo acompañó a tomar el tren con el grotesco y delicado embalaje lleno de trampas “caza bobos” se abrazaron y lloraron uno sobre el hombro del otro. Ahí iban ilusiones y pedazos de vida a buscar su destino, ahí iban a probarse ellos mismos antes que otra cosa. No solo hace falta creer en uno mismo, sino que también hay que tener el valor de probarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando todo lo lógico sea descartado, cuando solo lo extraordinario, por imposible que parezca, sea la respuesta; esa es la verdad.” Más o menos eso decía Sherlock Holmes en alguna parte y en eso pensaba Marcos al instalarse en el tren. Había comprendido que en todo existe una dosis de suerte, de casualidad o milagro y lo que habían analizado en esa mesa de café con Lucas era cómo provocar a la suerte, cómo, más allá de lo lógico, encontrar esa porción de suerte sin la que nada es posible. No habían repasado un solo hecho, anécdota o experiencia en que ese componente no necesariamente explicable hiciera su presencia a la hora de los resultado y estaban convencidos que solo eso les faltaba. Pensaba también en el arrojo, en el calculo de oportunidades, en la capacidad de sorpresa, y pensaba que si dos perfectos extraños como ellos en vez de estar haciendo lo que hacían se hubiesen propuesto cometer siete asesinatos con los mismos recursos y sistema en 76 horas los diarios de todo el país estarían hablando de ellos. Se conformaba con bastante menos y una sonrisa se le colgó de la comisura de la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a capital un domingo. Se instalo en un hotel y lunes por la mañana comenzó las entregas. ¿Quién podía dudar de esos inmenso regalos, bonitamente envueltos, con una broma personal escrita y dirigida al nombre en diminutivo del destinatario?. Cinco horas después había hecho la siete entregas. Ahora había que esperar veinticuatro horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno de los siete blancos recibió un cofre, al abrirlo se activaba el walkman oculto y los altavoces dejaban escuchar, con dos segundos cronometrados de demora,  la música de la serie misión imposible, al quinto segundo comenzaba el mensaje hablado montado a la música que copiaba el formato de texto que se utilizaba en la serie, salvo que en vez de decir JIM decía el nombre del destinatario. &lt;em&gt;“Su misión consiste en contratar a los dos mejores creativos de los cuales se le adjunta documentación.... Marcos y Lucas están desarrollando la publicidad más innovadora y creativa y pronto se pondrán en contacto con usted, si esto fuera utilizado por otras agencias las cuentas de sus clientes se verían en serio peligro. Como siempre, si usted o su gente cayera en manos de la competencia negaremos cualquier relación con ustedes. Buena suerte. Esta cinta se autoreproducirá en 20 segundos”&lt;/em&gt;. Y efectivamente, a los 20 segundos cronometrados, si no se cerraba el cofre, volvía a reproducirse el mensaje. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veinticuatro horas después comenzaron los llamados telefónicos. Ni una sola telefonista, secretaria, nadie, dudó en poner a marcos en contacto directo con quien pedía hablar, ante la pregunta ¿de parte de quién? Marcos decía: “&lt;em&gt;de quien le envió ayer una caja&lt;/em&gt;”, y eso era todo. De los siete blancos recibió siete felicitaciones calurosas, admirativas. Uno de ellos le dijo que era imposible darle empleo en la misma charla, dos le dijeron que en cualquier momento se diera una vuelta por su oficina, cuando lo hizo no lo atendieron. Dos le pidieron un número de teléfono para llamarlo y jamás lo llamaron. Uno lo invitó a sus oficinas y mantuvieron una amable charla con él; no le dio empleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas y Marcos gastaron todo el dinero, mucho tiempo y una buena dosis de ingenio para llegar donde querían; hoy se han resignado, ya no buscan ni esperan nada. Algunas veces hay amigos comunes que los incitan a golpear puertas, a presentarse en otros empleos, a mostrar sus aptitudes. Ellos no contestan, se miran entre si y hacen silencio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107631857170306256?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107631857170306256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107631857170306256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107631857170306256' title='Lucas &amp; Marcos'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107612868974835398</id><published>2004-02-07T01:38:00.000-03:00</published><updated>2004-02-07T01:40:33.216-03:00</updated><title type='text'>Apuntes Inconcretos (II)</title><content type='html'>Todo lo que cuento pueden ser mis palabras o un invento, por tanto y simplificando: verdad o mentira. No hay diferencia en ello, nada cambia. Solo importa la gracia o desgracia con que lo escribo.&lt;br /&gt;-----------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Desde el costado del portal en sombra se sospechaba la presencia del narrador por el inconfundible aroma a tabaco que sorprende el sentido del caminante desprevenido. Señal de identidad furtiva. Las reacciones son múltiples y de tantas de ellas el hombre entre las sombras siempre prefiere a los cautos que unos metros antes de él, fingiendo naturalidad, cambian de vereda.”&lt;br /&gt;------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La frontera entre locura y cordura no es una pared sólida, tampoco un pasaje señalado por carteles y alambres de púa, menos un andén del que unos saben sentido de ida y vuelta u otros solo el de ida. La frontera entre la locura y la cordura es un eclipse, es un sol y una luna acoplados para crear una nueva cosa, un sol negro y rendido, una reverberación roja de una luna virilizada.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La locura es el territorio donde el loco hace patria eclipsados de si mismo para siempre.&lt;br /&gt;---------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suelo ser cruel: una mujer me dio su amorosa piedad y una caricia, yo me reí a carcajadas, y sin disimularlo, de su estupidez.&lt;br /&gt;----------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo malo de ciertas personas no son sus errores, sino la forma en que intentan encubrirlos. El error es algo con lo que se puede convivir, el insulto a la inteligencia no.&lt;br /&gt;----------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Malacara esta llorando, dice que tiene el culo caído y que nadie le da amor. Malacara nunca puede ver su cara en el espejo donde se refleja el culo.&lt;br /&gt;----------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente es ingrata, mi naturaleza me permite ser un asesino y no lo soy. Jamás me dan las gracias.&lt;br /&gt;----------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos luchan para saberse escritores, yo lucho para olvidármelo.&lt;br /&gt;-------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La empresa quiere una acción de poco costo operativo, hay pocos fondos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ya toqué fondo y a la empresa le importa un carajo.&lt;br /&gt;--------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por que no nos tiras una idea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque estoy harto de tirarlas, por eso. &lt;br /&gt;-------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me invadieron los objetos. Mientras duermo se desplazan sigilosamente, salen de cajones, perchas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me quedan platos limpios ni cubiertos. Han desparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que mi voluntad está debajo de alguno de ellos pero no puedo encontrarla.&lt;br /&gt;----------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace varias mañanas atrás me levanté con gran entusiasmo. Lentamente me lo fumé todo, luego me volví a costar.&lt;br /&gt;-------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejercicio Literario I: escriba con  cinco líneas tomadas de un cuento de Ángeles Mastreta un texto equivalente a Crimen y Castigo.&lt;br /&gt;---------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejercicio Literario III: escriba un cuento de no más de cuatro párrafos que encierre el argumento del Quijote de la Mancha. Evite adjetivaciones.&lt;br /&gt;-----------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejercicio Literario VI: Escriba un texto de no más de dos minutos de lectura, en forma dinámica, simple y graciosa, que produzca empatía con lectores de 17 culturas diversas teniendo cómo fin generar lectores cautivos de un weblog.&lt;br /&gt;-----------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el fin de todo escritor fuera ser best seller o tocarle el culo a las chicas de la facultad antes que decir algo que personalmente le importa que sea dicho a su manera, en las cenizas de la Biblioteca de Alejandría se hubiese levantado el primer supermercado.&lt;br /&gt;------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verdad que millones de moscas comen caca, tan verdad como que es más fácil producir caca que caviar. El paladar de millones de moscas no es más veraz que el de una docena de ciudadanos moscovitas.&lt;br /&gt;------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seamos positivos, soportemos el espanto de hoy con vistas al futuro de hijos y nietos. Ellos a su vez harán los mismo.&lt;br /&gt;-------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las multitudes encuentran en sí mismas muchas razones para justificar sus actos. La historia de la humanidad esta llena de errores multitudinarios.&lt;br /&gt;---------------------------------&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107612868974835398?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107612868974835398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107612868974835398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107612868974835398' title='Apuntes Inconcretos (II)'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107603897946461823</id><published>2004-02-06T00:42:00.000-03:00</published><updated>2004-02-06T00:45:21.450-03:00</updated><title type='text'>La música de los Heraldos </title><content type='html'>Hay cosas que no se pueden explicar, cosas intransferibles, cosas que por suerte o desgracia (terrible si es por desgracia) nos pertenecen únicamente a nosotros y somos nosotros sus únicos dueños, responsables y víctimas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay esos Heraldos Negros de Vallejos que ladran solo para nuestro oído y no hay modo de traducirle a nadie lo que estamos escuchando. Cuando eso ocurre hasta el límite y sin posibilidad de usar los tantos mecanismos de los que estamos dotados para evadirnos de esa música... entonces se siente la más terrible sensación de soledad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Requetepeor aun si se tiene la conciencia de que una posible evasión, cualquier forma de evasión, va a terminar en un fracaso. Si uno sabe que el mensaje que oye dentro de si no es solo un mensaje sino que es una afirmación imperiosa e inevitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La esperanza tiene que ver de algún modo con la falta de certeza. Tiene esperanza el condenado a muerte hasta que escucha los movimientos del pelotón en el patio y el oficial de turno entra a buscarlo a su celda. En ese punto termina su falta de  certeza, sabe que lo van a fusilar y sabe que no hay esperanza posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los monstruos de adentro comienzan a gritarnos anuncios que sabemos de sobra se corroborarán sin atenuantes, a la falta de esperanza solo se la puede equilibrar, aunque solo sea una trampa dilatatoria, con la acción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desesperado actúa sin esperanza y sin lógica, actúa por si mismo y sin esperar nada de nadie. Así cuando el oficial de turno entra a la celda, el condenado a muerte intenta una épica fuga hacia delante... Solo en el cine logra escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay muchas formas de desesperación y tantas o más de cobardía. Tal vez la cobardía sea uno de los sentimientos o sensaciones más racionales del hombre, cuanto más se racionaliza más cobarde se es. Lo que visto por el reverso significa que ser valiente conlleva una buena dosis de inconciencia e ilógica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante ciertos anuncios uno busca la acción semideseperada, pero la semidesesperación tiene 50 % de cobardía y 50 % de valentía enferma de lógica... así que saquen la cuenta de lo que resulta de eso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si les golpea la puerta un tipo exaltado que no sabe lo que quiere, ni es muy congruente con lo que expresa, y lo ven inquieto como un animal acorralado... posiblemente no sepan que hacer. Le ofrecerán un té o café, tratarán de que se explique, de que razone ortodoxamente, de que vea el lado bueno de las cosas y cuando ya se agote los recursos y la paciencia le darán una palmadita en el lomo y lo guiarán lentamente hasta la puerta por la que entró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que él está escuchando de sus Heraldos es intransmisible. De acuerdo.&lt;br /&gt;Cada uno tiene sus propios líos. Correcto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie está preparado para recibir a un desesperado cuando estaba concentrado en sus propias cosas. Exacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe una diferencia pequeñísima y fundamental entre el condenado a muerte y los parientes que ese día van a la cárcel: Para el condenado a muerte la esperanza termina al ingreso del oficial de guardia a la celda, para los demás cuando escuchan los disparos y ven caer el cuerpo. Esa diferencia de tiempo, aparentemente breve, crea un abismo absoluto entre uno y los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la sala de espera los parientes tienen esperanzas para el enfermo. El enfermo en su cama ya ha muerto dentro de si mismo y el cuerpo ejecuta sus acciones con la ayuda de aparatos y sondas. El enfermo no puede contar esto, el que está en la sala de espera no lo entendería ni aunque se lo contaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de las veces que alguien golpea la puerta en esa acción desesperada y cobarde de pedir sin pedir ayuda no suele pasar nada, al menos en el noventa por ciento de los casos. Días más o días menos algo pasa... porque de eso se trata todo, de que algo pase... fortuitamente, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El diez por ciento restante es causa de asombro universal. Se suicidan, matan a alguien, terminan encerrados en lugares que los aíslan ya que han cruzado una frontera por la que no volverán a pasar... con suerte comienzan una caída sin fin que tiene fin y es más o menos previsible. (Muchos del entorno seguirán esperando un milagro cuando en verdad el sujeto ya esta muerto de un modo u otro)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los comentarios posteriores suelen ser coincidentes: &lt;em&gt;No pensé que era para tanto...  Yo que lo vi el otro día y estaba tan bien... Quién hubiese pensado!&lt;/em&gt; (quien hubiese pensado?)... &lt;em&gt;La verdad que es una pena... que hubiésemos podido hacer?&lt;/em&gt;... y los menos que dicen: &lt;em&gt;si yo... si en vez...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una música que solo algunos escuchan. Normalmente es una suerte que sean unos pocos, algunas suertes son egoístas. He visto personas que no pueden transferir lo que están escuchando, pero van dejando huellas que uno podría o no interpretar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces la certidumbre que confirma que no hay esperanzas, las creamos nosotros, los que no oímos esos heraldos ni soportamos la responsabilidad de leer huellas, al fin de cuentas nadie puede culparnos de eso, ¿no?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107603897946461823?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107603897946461823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107603897946461823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107603897946461823' title='La música de los Heraldos '/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107594099203654332</id><published>2004-02-04T21:29:00.000-03:00</published><updated>2004-02-04T21:32:12.653-03:00</updated><title type='text'>Un Lector</title><content type='html'>Recorriendo los Textos sin Esperanza decido reinterpretar lo que leo desde mi mismo, quizás sea el mejor modo, o simplemente el que ahora me da en ganas, de contar lo que encuentro en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño miraba el mundo sin comprenderlo pero no sufría por ello, entenderlo o no, no lo afectaba. No cambiaba sus rutinas de juegos, sus espacios íntimos con hormigas y amigos invisibles,  el sabor del pan, el olor de las mandarinas y las naranjas, las recurrentes palabrotas de un loro, las entradas y salidas de adultos a la casa y a su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre mira el mundo sin comprenderlo y esa incomprensión deriva en infinitas formas de dolor, frustración o furia. No comprenderlo significa que algo está muy mal en alguna parte, en él o en esos otros que se le parecen únicamente en la apariencia y con los que debe convivir. Todo es muy distinto de acuerdo a como otras personas entran y salen a la casa y a su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos vino con otros tantos conceptos o prejuicios de la educación la idea del Self-made man, del tipejo que traza su destino. Idea muy progresista y propia de una época que se definió como “el modo de vida americano”, entonces no comprender el mundo, que lleva implícito el conflicto de funcionar en él, choca con esa idea del hombre que traza su destino en el exacto vértice de la culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se puede ser tan idiota de no comprender un mundo que miles de millones de personas comprenden tan maravillosamente bien viviendo todas sus encantadoras vidas dentro de los sistemas de ese mundo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer problema está en el asunto de trazarse un destino, porque contra la idea del hombre que se hace a sí mismo superando las adversidades existe la contextualidad social donde se dan esas adversidades. No hay hombre que se haga a sí mismo en ausencia de un sistema civilizado, por no decir legal y medianamente efectivo; por caso nadie es un self-made man si el contexto es Varsovia y el individuo es un judío durante la ocupación Nazi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo problema es la suerte, elemento aleatorio e inasible de la existencia que ha tratado de ser sistematizado por corrientes que van de la psicología al marketing en un fracaso ridículo. Si alguien conoce la vida de un tal Vincent Van Gogh y tiene la paciencia de dejar una docena de lugares culturalmente comunes, podrá entender que la suerte y su contrapartida, la mala suerte, existen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda probado en cierto viejo y muy repetido libro que el tuerto no es rey de los ciegos, los ciegos funcionan muy bien sin necesidad de un tuerto cuyo sentido sobrante no encuentra lugar en una sociedad de pares donde él es dispar. Genialidad, locura, adelantados al tiempo, son apenas nombres que dicen lo mismo: “elemento extraño al grupo de pertenencia social”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corresponde decir que los ciegos son solidarios con  los paralíticos, retardados mentales, mudos... hacen un gran trabajo para integrarlos a su mundo de invisibilidad, pueden comprender a los que sufren carencias bajo su nivel de aptitudes, pero cómo comprenderían a quienes poseen sentidos por encima de la generalidad?. Lo mismo ocurre en nuestro mundo donde magníficamente se busca integrar a los menos dotados, pocos estados del mundo crean escuelas para super-dotados... al fin de cuentas ¿quién educaría a los que están por encima de la media?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprender el mundo no solo se trata de el grado de imbecilidad que posea el interesado, sino también el grado de percepción colectiva de lo que se entiende por “realidad”. Hay que ver como 30 días después de que obreros se manifestaron ante una dictadura que en el acto los reprimió matando a dos de ellos, festejaban luego a ese mismo gobierno por ponerlos de cara a una guerra donde morirían muchos de sus hijos, y luego más del doble de los muertos en combate se suicidarían en plena paz por no poder superar las secuelas de ese asunto más la indiferencia cruel de una sociedad que nunca se hizo responsable de los actos colectivos que supo festejar colectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo macro nunca ocurre discordante de lo micro. El amigo de hoy se explaya furioso en una tesis de la amistad solidaria para abandonarnos dos días después por un bajón depresivo ante el crecimiento de la cutícula de la uña del dedo medio de su pie izquierdo. El notable socialista es el primero que detrás de un escritorio se convierte en un cipayo de las organizaciones burguesas y nuestra esposa es la última en darse cuenta que no había un solo motivo para casarse con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entender el mundo es un asunto semejante a una crisis que lleva a tratar de entenderse uno mismo, pero ¿ cómo entenderse uno en un contexto incomprensible? ¿Qué es un hombre y su destino en ese espacio y tiempo que debe compartir con otros seres que actúan con comodidad, o aparentan hacerlo, en un escenario donde este tipo es sobrante o no encaja ni ayudado con un calzador?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre mira el mundo sin comprenderlo, tampoco se comprende a sí mismo, no puede ordenar ni sus ideas, ni sus sueños, ni sus fantasías, ni sus deseos. No encuentra esa razón a veces semejante a la esperanza para empujar con mano temblorosa el lápiz del destino sobre el plano de la existencia. Descree, razonablemente, de sus ideas y de todas las palabras que utiliza para apresarlas. Duda de todo aquel que dice escucharlo, entenderlo, comprender el alud de pensamientos a los que arriba en un penoso baile de San Vito, y duda porque no ve bailar a nadie con la misma espuma en la boca, duda porque en el escenario todos parecen comprender su papel con mejor o menor resignación y el parlamento que él se inventa no hace eco, se muere al salir de su boca como se mueren las cosas viejas e innecesarias que alguien olvida sobre los muebles que resulta cada vez más tedioso limpiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre mira el mundo y ya no puede ser un niño, el sabor del pan y las mandarinas esta viciado de tabaco, las hormigas son hormigas y los loros apenas aprenden a imitar una serie de sonidos que pueden ser palabrotas. Lo que entra y sale de nuestra casa, de nuestra vida, altera los pequeños ordenes que cada quien trata de inventar a modo de pasamanos o muletas; las defraudaciones al sentido común, propias y ajenas, cubren la piel de un desgano duro e inflexible, son un orín que corroe el engranaje de los entusiasmos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera o dentro de este hombre que narro algo funciona muy mal, pésimamente mal y ni neuróticos anónimos, ni la iglesia del décimo octavo día, ni la comisión pro-ayuda al perro de Pavlov, ni el Cd de los Defraudadores Demoníacos de la Tía Tula son un consuelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entender el mundo puede convertirse en un teorema de relación directa con el sentido de la propia vida, de la razón por la cual se existe en un ahora y se intenta dejar una huella obsesiva, algo así como la fertilidad o no de ser. En eso se juega la esperanza o la ausencia total de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo esto cito la reseña de otro colega &lt;em&gt;...”(recomiendo)... muy especialmente, TEXTOS SIN ESPERANZA, que a veces intenta espantarnos con textos larguísimos, pero debo recomendar a todos paciencia y atención en su lectura y a su maravilloso pesimismo....” &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobra decir que no entiendo el mundo, y sobra que no sé qué  valor o utilidad tienen esos escritos “maravillosamente pesimistas”... pero allí están, recordando o confirmando sobre todo lo que no entiendo ni creo que sirva para nada... tengamos la ilusión de permitirnos suponer que si hay alguien ahí leyendo, quizás, solo tal vez, sirvan para compartir incertidumbres.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107594099203654332?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107594099203654332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107594099203654332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107594099203654332' title='Un Lector'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107586373267737327</id><published>2004-02-04T00:02:00.000-03:00</published><updated>2004-02-04T00:04:32.450-03:00</updated><title type='text'>FEDERICO</title><content type='html'>En aquel período de su vida las cosas, casi todas ellas, se le habían vuelto irreales. Cómo tantas veces antes, pero con mayor intensidad; y como tantas veces después calcándose a si mismas, el tiempo era un espacio en el cual iba sin rumbo y sin voluntad propia. La conciencia de no incidir en los hechos, la incompetencia para creer en micromundos que no era capaz de crear, el universo inconcreto de pensamientos que le venían de quién sabe donde y lo apartaban aun más del valor que podrían tener los gestos cotidianos lo fueron apartando de todo, quizás hasta de si mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se fue tan dentro suyo, tan al fondo de su imaginación que en algunos tramos deseaba la muerte como quién desea dormir luego de un largo insomnio. Rebuscaba en sus propias capacidades y en toda acción encontraba una incompletitud, una falta de sentido hacia el después que hacia que todo acto se aniquilara a si mismo. Deseaba todo lo que no podía hacer y al racionalizar el deseo fraguaba una meticulosa lista de carencias, recursos, capacidades, formación, carácter, que concluían en aplastarlo contra sus propios huesos hasta que el dolor se convertía en una furia roja y negra que se proyectaba hacia cualquier cosa, siempre dentro de si mismo. Llegó a odiarse más de lo que lo podría odiar nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego a creer que la desesperación es la claustrofobia absoluta del alma, la prisión de una vida encerrada en un cuerpo sin ojos, sin boca, sin piernas, sin brazos y con el cuello inmovilizado. Una mala forma de cuerpo inútil, sin una sola ventana, resquicio, por el cual dejar salir la vida que estaba dentro. Se sentía desesperado y sin atenuantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese tiempo comprendió como la gente, otra gente, se aferraba de distintas cosas para no caer en esa cárcel que puede convertirse uno mismo. Ritos, horarios, extraños valores para funciones absurdas como llenar papeles con firmas y  manejarlos como si de verdad en ellos hubiera una orden inapelable y peor aun, cumplir esas ordenes como si en verdad lo fueran. Los ejercicios de pensamientos nulos, las charlas sobre las notas del periódico, las discusiones sobre conceptos viciados que al fin de cuentas a nadie importaban más que como un acto realizado y un juego de pasiones en pugna antes que ningún sentido en ello. Día tras día las personas inventaban un sentido o un valor a su propia existencia, que lo hubiera o no de fondo, no importaba. Si importará el mundo estaría lleno de suicidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco caía en la tentadora idea de hombres nuevos, al fin de cuentas quien era para meterse a Mesías de una manada de seres que bien iban en tropilla desde las 7 de la mañana hasta las 18.30 de la tarde en que, como cucarachas desbocadas, se apresuraban a volver a alguna parte donde en verdad poco les esperaba salvo comer y descansar hasta el día siguiente. La ilusiones de la humanidad, pensaba en esos tiempos, o son muy ilusas o son muy cretinas. La idea que masticaba sobre la ilusión era tan compleja e intraducible que no esperaba convencer a nadie de ella, posiblemente el mismo no estaba muy convencido de tener ilusiones y llegaba a sospechar que a la mayoría de las personas el 70 % del caudal de ilusiones que decían mantener se los había suministrado el cine o la Tv.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asociaba ilusión y futuro de manera homogénea, no hay una sin sentido de la otra, y el futuro, el más íntimo sentido de futuro, está más allá de la propia vida. Creía severamente que quien no puede ir en sus ambiciones, sueños, deseos, más allá de si mismo no sospecha siquiera la noción de futuro. Sin esa proyección que termina involucrando a otros lo que la gente llama vida lo nombraba él supervivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca culpó a nadie de haber llegado a sus nociones de las cosas, tampoco se interesaba por convencer a nadie, su gran problema de cada día era encontrar una forma de violentar el estado de cosas que lo circundaba, esa especie de sustancia orgánica que era la realidad de otros pero que no soportaba como la suya. Así como el cuerpo era una cárcel, más allá del cuerpo, otros cuerpos eran partes de otra pared, y otra pared detrás, y otra y otra como un laberinto que terminaba angustiando tras ser recorrido una y mil veces hasta perder el sentido de toda orientación y espacio. Llegaba entonces a la última idea, la de romper todas las paredes en una trayectoria de línea recta. Lo llamaba el agujero del destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había descubierto que a veces se encontraban grietas, pequeñas perforaciones desde las cuales llegaba el perfume, la sombra o sospecha de otra posibilidad en la vida propia; a veces el cuerpo de una mujer, otras las palabras de una voz melodiosa, alguna memoria del tiempo ocurrido, como fuera nunca había llegado a pasar completamente por esos espacios diminutos, apenas ese algo que se filtraba le había dado la convicción, la cierta necesidad personal, algo como una voluntad de pertenencia de aquello que estaba del otro lado y las paredes le escamoteaban. No había logrado apropiarse de nada de aquello, casi se sentía un miserable mirón que no puede asir lo que ve, que está del otro lado. Del otro lado estaba, condenado por paredes y paredes que lo excluían de aquellas cosas que quizás fueran la felicidad y que si solo fueran el sentido de vivir le alcanzaba y sobraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó mucho antes, mucho antes, en la necesidad de una causa; pero comprendió que una causa para ser efectiva debe ser cerrada, abastecerse por si misma y negar a todo aquello que esté fuera de ella. No podía creer en nada que fuera así y tampoco inventarlo. Mucho antes de esto había descubierto también que no gozaba en ganar, que carecía del sentido de la competencia que signa a los ganadores. Solía decir, sin que nadie le creyera, que el estado ideal de toda competencia es el empate. Le dolía vencer, encontraba en ello algo indigno y sucio, mezquino. Si el vencido era inferior no había prueba de nada en vencer, y si era un igual se trataba apenas de un golpe injusto de suerte, quien es superior debe respetar a los inferiores, a los iguales más respeto aun se les debe, ¿qué era entonces la victoria? ¿qué podía creerse de esa euforia del triunfo que no fuera la vileza egocéntrica? Sospechaba que los verdaderamente triunfadores no necesitan refrendar lo que son humillando a nadie, que el acto de derrotar a alguien en lo que fuera no dejaba de ser un absurdo. Nadie considera que el alumno sea derrotado por el maestro, porque la enseñanza no es una competencia, los verdaderamente grandes son maestros o no son tan grandes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se trata de derrotar algo es lo injusto, lo cruel, lo perverso en su naturaleza desequilibrada, y eso es justamente lo que jamás se derrota, es allí donde la historia apenas registra victorias de batallas, pero nunca el fin de la guerra. En ese caso no se trata de una competencia, de un juego, se  trata del sentido de ser, del acto que simboliza lo que se es auténticamente en lo más doloroso del alma. Esa lid es el espejo del yo y pocos quieren ver su rostro en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había llegado a convencerse que bastaba la lucha interna para estar vivo, escondiéndola o simulando por fuera. Su propio laberinto le demostraba lo contrario, no hay modo de que el resultado del conflicto se concrete sin la exteriorización, sin la aplicación en hecho en otros materiales externos a uno mismo. El combate interno solo tiene confirmación en una lucha que es mayor y externa, de lo contrario siempre está al borde de la automentira. Es por ello que tanta gente se cree buena remitiéndose a sus intenciones antes que a sus actos, con ello se conforman; pero esa conformidad solo se sostiene de la indulgencia para consigo mismos. De las intenciones a la acción externa hay un desierto lleno de cadáveres secos que nadie está dispuesto a atravesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía también que era un ser cobarde, conocía el miedo mejor que nadie y el saberlo se lo convertía en una capa más de la angustia entramada que lo recubría. El coraje necesita de un fundamento de ser, de un entorno, como tales cosas necesita el amor o el odio. El coraje no es espontáneo, no es un impulso y si lo es merece que se dude de él. El valor que buscaba dentro de sí era una integridad de resistir las consecuencias extremas de sus decisiones, y posiblemente por tal, llevarlas cada vez más lejos. No teniendo una causa para abrazar, ni una cosa que no fuera su propia incertidumbre de cada día en poco podía hacer pie para buscar ese valor dentro suyo. Pensaba que si bien hay cierta valentía en la capacidad de matar, se requiere una mayor para entregarse a morir y esa absoluta era la que deseaba... la deseaba sabiendo que era un cobarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A cada instante de su vida pensaba en cómo perforar el destino para cruzarlo de punta a punta, cómo hacerlo sin herir a nadie y corriendo todos los riesgos, cómo hacerlo de una sola vez punzante y neta. No encontraba respuestas, nadie las tenía. A cada sospecha que lograba tener encontraba dos extremos... y siempre se sentía en el medio del abismo que hay entre ambos. Estaba convencido de una manera racional antes que emocional que todo dependía de su voluntad, de lanzarse a uno de ellos ciegamente, que ese solo acto era el nudo y fin del conflicto, pero no lograba hacerlo, ni hacerlo ni conformarse con las muchas razones por las cuales no lo hacia. Entre el cielo y el infierno estaba siempre en una tierra de nadie donde no sería él quien construyera otra forma de imperio y esa certeza lo condenaba a pendular de uno a otro extremo de sus incertidumbres y convicciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel período de su vida las cosas, casi todas ellas, se le habían vuelto irreales. Por ello cada fin de semana, como rito estúpido, se prometía cerrar por cansancio su existencia. Cerrar la voluntad de resistir esa asfixia que lo iba cercando, dejar de patalear, de bracear, de impulsarse hacia donde creía que había una superficie. Entregarse a la quietud oscura de ese liquido que no lo dejaba nacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez, estaba seguro, se alejaba más de los entremos de sus ideas y se iba más al fondo de su abismo, pero nunca era suficiente, siempre se puede caer un poco más, y otro poco más. Solía preguntarse si aquellos que miraban estaban haciendo una apuesta sobre la longitud posible de la caída, o si simplemente ignoraban por una u otra causa cuan monstruosa era esa caías sin fin, entonces enfurecido se tomaba de un hilo de araña y soñaba con una venganza imposible que sabía de sobra no ejecutaría ni aun pudiendo. No dispararía a la rodilla de nadie ni siquiera por fines pedagógicos, al pensarlo se reía de si mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel período de su vida estaba pendiente de cerrar por cansancio y quizás él primero y nadie después terminaban de aceptar que hacia mucho que ya estaba el destino cerrado y encerrado en un instituto de psiquiatría Binswanger.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107586373267737327?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107586373267737327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107586373267737327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107586373267737327' title='FEDERICO'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107577909619922324</id><published>2004-02-03T00:31:00.000-03:00</published><updated>2004-02-03T00:33:54.216-03:00</updated><title type='text'>Apuntes Inconcretos (I)</title><content type='html'>Madre palabra cose en su Singer a pedales como quien hace el amor con una maquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Padre silencio empezó masticándose las uñas y siguió con las falanginas... ahora se mastica el brazo derecho luego de hacer la digestión de su pierna izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;************************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arturo es un ser inútil por completo. Cuenta la leyenda que a los pocos meses de vida su madre lo llevó al medico pediatra convencida de que el bebé era ciego; no respondía a estímulos de la luz. El médico, luego de revisarlo, miró a la madre y le dijo: “señora, ojalá que cuando este chico crezca no sea como ahora, ve perfectamente, solo que no le importa nada de nada de cuanto pasa a su alrededor”... Arturo está cerca de los 50 años ahora, y sigue igual. Escucharlo hablar puede ser una aventura agotante, es increíble que alguna forma de inteligencia exista dentro de su cabeza...y sin embargo existe, inútilmente, pero existe. Arturo es la última persona del universo que pensaría en la inutilidad de su vida, para el no existen balances existenciales, ni necesidades de razones para ser. Vive cada día indiferente de todo y de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;************************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anselmo era (presumo que sigue siendo) un personaje digno de un relato dedicado solo a él. No sé cual es el nombre de su problema de visión, pero sus ojos son pequeñísimos y al serlo parecen estar muy separados uno del otro. Es algo muy curioso ver esos ojitos en el rostro de un hombre de buen tamaño físico. Claro que para verlos Anselmo deberá sacarse alguna vez sus grandes y gruesísimos anteojos que distorsionan de tal modo lo que hay detrás que uno no puede sospechar jamás cuan chiquitos son sus ojos.  Anselmo (según su propia aseveración) jamás dejó de ser un niño, no pudo pasar al mundo de los adultos con sus complejas trampas y la distorsión de las ideas a los hechos “reales”. Eso que yo llamo eternamente paradoja es algo que Anselmo no ha podido soportar nunca, como nunca pudo soportar sus propias paradojas de adulto. Siempre en una medianía torturante Anselmo me solía decir: “ a mi me dan asco los que se creen buenos porque no hacen determinadas cosas por la simple razón de que ni tienen necesidad de hacerlas, tampoco tienen la ambición necesaria (aunque sí el deseo) y por sobre todo son cobardes tanto para aceptar lo que desean, como las consecuencias de ejecutar el acto. Son buenos por cobardes antes que por ninguna forma de bondad”... ese conflicto era el suyo propio, la conciencia de su cobardía, de sus incapacidades, su querer ser algo y no poder decidir qué ser, en qué sentido actuar, qué precio para por sus decisiones. Anselmo, cuando lo conocí, llevaba años tratando de filtrarse en el mundo de los adultos, de encontrar un espacio para sí mismo en si mismo. No soñaba con la muerte porque se sabía sobradamente cobarde para ejecutarlo... solo sobrevivía para darse asco y esperando, esperando un amigo. Yo fui su amigo, hasta que no pude serlo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*************************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes se reunieron los gatos muertos de hambre, unos necesitados de otros en la desesperación. Uno traía algo para vender, el otro oficiaba de intermediario para venderlo. El primero quería doblegarnos a la maravilla de su producto, el segundo se cansó e impuso condiciones y trabas “por si las moscas”. Levantaron la voz por encima de lo razonable, se pusieron mutuamente ansiosos, estuvieron así por más de dos horas... para mi resultaba absurdo, inútil, agotante. Se los dije. Me aclararon que estaban “hablando” y “pensando”... Mucha gente cree quién sabe que cosa sobre pensar, así se pasan la vida, el fragor de las emociones los mantiene lejos del verdadero pensamiento, están plenamente vivos, eso es todo lo que les importa... es mejor eso que saberse gato muerto de hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**************************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo viernes 30 chicas esculturales esperaban ser elegidas como “carne de promoción”. Caras y cuerpos jóvenes que en el uniforme de la marca alimentan los ojos de hombrecitos angurrientos. Dan folletos, aprenden cuatro explicaciones y la quinta máxima: “hable con el supervisor”. Son jóvenes, plenamente lindas... y absolutamente estúpidas. Su noción del universo se limita a los bordes del espejo en el que se miran o son miradas, su léxico es pobre, miserable. El rol que les toca es el de empleaduchas sin futuro, remedo pésimo de las top model. Tienen miedo si uno las mira demasiado fijo y simula ser inmune a sus piernas... pero sacan teta al frente y se acomodan el pelo llenas de gracia y juventud despreocupada. Eso es todo, ni siquiera sospechan que exista una cosa llamada balance y muchos menos algo que pueda ser el sentido de existir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***************************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo camino es una serpiente que, como la eternidad, se termina mordiendo la cola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***************************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días pasados pensaba en Macedonio Fernández. Borges decía que su verdadero talento era coloquial, el habla in situ, que su gracia se opacaba en lo escrito. No conocí a Macedonio, pero creo que Borges tenía razón. Macedonio es un autor de culto de intelectuales, nunca será popular, nunca logrará bajar de esa altura donde solo algunos logran verlo. Es injusto, creo que el espíritu juguetón de Macedonio se hubiese horrorizado de ese destino. Pensando en Macedonio pensé en mi mismo y en el destino que me espera más allá de mi palabra. No me hace ninguna gracia lo que sospecho, no encuentro concordancia con aquel adolescente que me empeño en no olvidar y sin embargo olvido por fuerza del tiempo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***************************&lt;br /&gt;Madre palabra cose como una enamorada mientras la Siger se mueve al compás de ese solo cuerpo que componen juntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Padre silencio se regurgita a si mismo desde la distancia sin celos en que mira a Madre palabra con su espalda encorvada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo camino es una serpiente que, como la eternidad, se termina mordiendo la cola.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107577909619922324?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107577909619922324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107577909619922324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107577909619922324' title='Apuntes Inconcretos (I)'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107570198949834301</id><published>2004-02-02T03:06:00.000-03:00</published><updated>2004-02-02T06:01:09.793-03:00</updated><title type='text'>Ámsterdam</title><content type='html'>Nunca me queda de cierto si fue antes o después de lo de Ámsterdam; tampoco sé por qué asocio una cosa con la otra, pero así suele funcionar la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente algo no es tan cierto como allí lo guardo o lo reinvento, tampoco tiene importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que era por la mañana ya cercano el mediodía, lo sé porque la sensación del desayuno y alguna cosa como un desasosiego es lo que sustenta el resto del recuerdo y lo aísla de todo otro hecho, espacio o tiempo. Salvo ello solo me queda esa relación dudosa e indefinida con lo de Ámsterdam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el la cafetería del hotel yo miraba un diario sin verlo ni leerlo, simplemente fingiendo ese acto, aplicándome exteriormente en esa actitud y los ojos puestos en el papel para no caer en la cuenta de que no estaba en ningún lado y que no era, ni fue, la última vez que así me pasaba. Levanté la vista cuando ella ya estaba a dos pasos de mi mesa, y creo que estuve horas mirándola. El pelo sostenido al desgano con dos palitos de madera como suelen ponérselo algunas mujeres antes de entrar a la ducha, el cuerpo de la altura exacta y las formas oportunas enfundado en un suéter negro de cuello alto y un pantalón también negro de algo que semejaba cuero. El rostro desconocido y a la vez esperado como si así debiese ser, como si ya hubiese ocurrido ese encuentro en otras condiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se movió con la exactitud y la seguridad que pocas veces yo tengo y por tanto me admira en otros. Corrió la silla, se sentó y en un solo movimiento se ajustó a la mesa. Sin dejar de mirarme; con la mano derecha quito un papelito plegado que llevaba sostenido por un anillo de plata de la mano izquierda. Lo empujo con su mano plana hasta la punta de mi dedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la eternidad durante la cual estuve mirándola hacer eso todas las cosas venían a mi encajándose unas en otras como una lucidez y una locura inaceptable; al menos para mí en aquel momento y aún ahora. Páginas de libros, fragmentos de películas, sueños, acontecimientos dispares de toda mi vida, certezas, esperanzas, sueños, todo estaba en mi moviéndose como una maquina que parecía encantada de volver a estar en marcha luego de un engorroso tiempo fuera de uso. Todo encontraba ese sentido que siempre se me escapa, adquiría esa causa que mal sospecho y me pone siempre en el borde de paradojas crueles e insoportables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomé el papelito y abrí los veinte pliegues que lo habían convertido en una tirita diminuta. Era un viejo boleto de trasporte colectivo, uno de esos viejos con tres franjas de colores y un número de seis cifras en el centro y las puntas dentadas por el corte. Debería haberme llamado la atención todo: la mujer, su belleza, que se sentará en mi mesa, el boleto... y así ocurría; pero ocurría también, quizás con más intensidad, una forma patética de miedo, un temor a decir algo inoportuno y fallar, una sensación de forzarme por dentro a encontrar la certeza que intuía pero a la que no podía asirme al mismo tiempo que algo que sólo puedo suponer como instinto me gritaba como un animal furioso cosas que no pude entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré detenidamente el numero del boleto, un número capicúa. Lo miraba como si ahí hubiera una clave definitiva y yo lo supiera... Pero lo cierto es que no sabía nada y algo de mi andaba por todas partes buscándolo. De pronto, como si fuera un certeza indiscutible, asocie mi número de habitación con los números del boleto. Al mismo tiempo que esto se confirmaba en mi mente, ella dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me envían los que mandan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sostuve su mirada, absorbí su imagen y su voz, y por un instante, solo un instante, creí saber que era todo. Me sentí como el experimentado jugador de un juego eterno y aprendido pacientemente en todas las vidas, un duro y entrenado jugador. Ella también lo era, estábamos esperando que el otro mostrara sus debilidades, que dijera cuánto sabía y cuánto no, midiéndonos y admirándonos mutuamente. De pronto se fue de mí la certeza, la seguridad; caí en las dudas más lógicas, me volví pequeño, contradictorio, supe que ella estaba en ventaja y dispuesta a utilizarla; algo se me rompió por dentro como un dique y solo dije sin saber por qué:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya no trabajo para los que mandan, lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me miró con una tristeza que aún me duele, con una desilusión que le torció la boca en una sonrisa tan amarga que supe de una despedida definitiva, de una perdida solo comparable con los que se me han muerto. No dijo nada, con la misma soltura de animal hermoso se paró y se fue. Aun siento que mi cobardía fue más fuerte.&lt;br /&gt;No sé si esto fue antes o después de lo de Ámsterdam, cada tanto lo recuerdo o lo invento en mi memoria y se que mi vida podría haber sido otra, que en ese segundo el destino y yo estábamos apostándonos todo contra todo y que tuve miedo. Otras veces me digo a mi mismo que nunca ocurrió, que es una bonita metáfora que no sé de donde ha venido a mi cabeza; algunas veces creo que es un recuerdo anticipado, algo que me prepara para el día que ocurra, tampoco tiene importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque nadie lo sabe muchas veces voy al Recitaren, o a lo de Miguelón, o a tantos lugares sin nombre y sin causa y me siento ahí, mintiéndome por temor a la opinión publica que leo el diario o escribo cosas importantes en mi agenda, cuando en verdad sólo espero, espero sin sentido ni lógica que ella vuelva y se siente y me de otra vez ese boleto capicúa. Estas vez yo diría otra cosa, algo así como:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es la trabajo ahora? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el destino perdería la apuesta y yo sería el dueño de mi vida o algo semejante... Pero nunca ocurre, jamás ocurre. Me pone triste, muy triste y solo me queda conjurar esa tristeza cuestionándome el por qué no recuerdo si fue antes o después de lo de Ámsterdam, por qué lo asocio a Ámsterdam si yo nunca he viajado ni viajaré a ese lugar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107570198949834301?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107570198949834301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107570198949834301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_02_01_archive.html#107570198949834301' title='Ámsterdam'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107552336900209006</id><published>2004-01-31T01:29:00.000-03:00</published><updated>2004-01-31T01:31:42.966-03:00</updated><title type='text'>Konigsberg</title><content type='html'>“...A su regreso de Ciudad de Buena Esperanza, Konigsberg acusa un marcado resentimiento y frustración que se verifica en la carta que le envía a A. Lynch poco antes de embarcarse:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“... &lt;strong&gt;Parezco signado por la mala ventura en cuanto a dinero se trata, es como si mis manos tuvieran invisibles perforaciones por donde se escurren las monedas. Mucho me cuesta seguir creyendo que soy capaz de resolver la situación en la que me encuentro. La propuesta que me hiciera T. es otra de las tantas promesas que sigue sin cumplirse y doy por hecho que la familia Bhumn se cuidará muy bien de facilitarme el ingreso al negocio en el que sin duda me creen un advenedizo. Poco importa cuanto me esmere y cuidado ponga, si acaparo todo el peso de las obligaciones o si delego en terceros, siempre salen mal los negocios y termino perdiendo lo que ya hace mucho que no tengo. Tristemente pierdo también en entusiasmo y la confianza&lt;/strong&gt;...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es el mismo que hace cinco años inició un periplo aventurero sin conciencia de destino ni futuro. La muerte de su tía Elizabeth, las disputas con Bergman &amp; Stramberbach como administradores que no lograron gestionar fortuitamente ninguno de los proyectos en los que Konigsberg había volcado tanta pasión como expectativas, van mimando poco a poco sus reservas de efectivo como su voluntad emprendedora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de instalarse en la casa de la calle Nadazdy se pone en contacto Phillipe Calois a quien le ofrece sus servicios. En esta oferta Konigsberg se pone muy por debajo de sus capacidades primero y de sus ambiciones después, aun así Calois le da de largas al asunto hasta generar una situación exasperante y entre ambos se fractura para siempre lo que Konigsberg consideraba una fundamentada amistad. Escribe por ese entonces una carta a su prima que se encuentra recién casada en España dando cuenta de esto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“...&lt;strong&gt;La integridad de las personas se pone a prueba en situaciones de riesgo y solo allí podemos saber qué anida en cada uno. Nuestro Sr. Calois ha temido perder el control de ciertas situaciones ante un empleadillo que, lo sabe holgadamente, es más capaz que él. No le importó que antes de ponerme en ese rol de empleadillo hubiera sido su amigo, entre la seguridad del control de los negocios y la incertidumbre de tener que soportar mis saberes optó por la certeza de su ignorancia. No vale reprochárselo, el tiene el capital y yo el talento y así será siempre&lt;/strong&gt;...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capital aportado al grupo que había conformado con Baush, Lombart y Savini se licua ante la falta de clientes y  la incapacidad de sus socios de seguir soportando los lentos tiempos de la empresa. Baush entra a trabajar en la casa Loetter y Savini anuncia el regreso a su patria imposibilitado de sostener a su familia. Konigsberg se apoya erróneamente en Lombart y ambos piden un préstamo que solo estirará la agonía de la empresa por seis meses y que finalmente será otra de las de las deudas insalvables que quedan a cargo de Konigsberg. Nunca reprochará a sus amigos de esta quiebra aunque en su fuero más íntimo sabe que ninguno de ellos tuvo el suficiente arrojo y voluntad, los tres prefirieron una posición estable antes que seguir apostando al valor de una idea que Konigsberg no abandonaría nunca a pesar de que con el tiempo estuvo cada vez más lejos de concretarla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En carta a Luis Garabano se encuentra un comentario revelador en cuanto al modo personal en que Konigsberg vive estos acontecimientos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“... &lt;strong&gt;El único sentido que le he dado al dinero es el de la libertad, la libertad de hacer, de ir, venir, experimentar. Algunas personas pierden esa libertad aferrándose a lo que el dinero compra, objetos mayormente. Nunca me ha importado para nada que no fuera sentirme libre y he creído que ganármelo tenía que ser un asunto relativo a la capacidad de creación, a las convicciones, las ideas. No se trata de ganar un porcentaje entre la compra en la venta, se trata de crear algo, empresas, productos, servicios, bienes, de acuerdo a ideas a conceptos y ganar a cambio de ello. Nunca he podido demostrar en mi mismo la verdad de esta creencia y sin embargo no he cambiado de parecer&lt;/strong&gt;....”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para comprender la situación económica a la que Konigsberg llega y sus ideas personales debe tenerse en cuenta ciertos hechos anteriores a los diez años de actividad diversificada que se cierran en la casa de la calle Nadazdy. El régimen del 76,  la crisis Internacional del 79,  la guerra del 82, diversos intentos económicos de la II y III República, y entre ellos varios debacles hiperinflacionarios. Entiende para si mismo que los valores tangibles del sistema económico van dando paso a valores cada vez más abstractos y de algún modo reniega de ello reivindicando la condición del trabajo como transformador, dando un alto crédito al trabajo intelectual dentro de un sistema en constante cambio donde la especulación es lo único constante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Konigsberg entiende el trabajo como un valor individual, como un aspecto inseparable de las virtudes del individuo y desde esa postura cimenta todos sus proyectos. Ninguna de las empresas que rechaza o aquellas ajenas que le presentan y valúa escapan a lo certero de sus análisis, es respetado por eso y hasta temido, el problema concreto de sus propios emprendimientos es la escasa financiación con que los emprende, su lucha por el crédito, las presiones de su propio entorno personal y lo osado de muchas de sus ideas y sin embargo es esa osadía lo que hace magnificas sus apuestas. En una carta que le envía a Huysman dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“... &lt;strong&gt;Ya sabe usted que aquel proyecto que Loustanau desestimo de financiar es exactamente lo mismo que ese norteamericano mimado por la prensa presenta ahora como la gran idea del siglo. Yo admiro a ese hombre porque sin saberlo me revindica aunque más no fuera para mí mismo, pero no puedo dejar de sentir que nadie de mis amigos sepa decir que hace tres años yo les planteaba lo mismo y ninguno entendía, porque eso es lo concreto y real, lo que hoy les parece brillante; y si así les parece es solo porque está revestido del dinero que ellos mismos me negaron&lt;/strong&gt;...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A poco de instalarse en la casa de la calle Nadazdy, Konigsberg pierde el pleito que le iniciara el Banco de Desarrollo quedándose este con la propiedades prendadas. Comienza una vida de pobreza y limitaciones que lo llevan a recluirse de un modo que él mismo llama enfermizo. La ayuda de su prima y de algunos amigos apenas alcanza para cubrir los gastos mínimos y ratificando el pensamiento que Konigsberg manifiesta en la carta, ya mencionada, a Luis Garabano, actúa como quien ha perdido toda condición de libertad. Expresa en muchas oportunidades que ha llegado a tenerle miedo al dinero, a la idea de gastarlo, que no puede pensar siquiera en comprar nada sin sentir pánico y más allá de sus sensaciones lo cierto es que poco es lo que puede comprar durante los tres años siguientes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quines lo visitan durante ese tiempo dicen que su humor es cambiante pero que básicamente impera en él un escepticismo amargo. Trabaja en distintas ideas sin continuidad ni orden, durante largos períodos encuentra inútil todo esfuerzo y en otras oportunidades gasta una energía inhumana en concluir alguno de ellos. Su circulo social se acota y en una de sus ultimas cartas a A. Lynch dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“... &lt;strong&gt;Ya no podía ser víctima de más cosas o eso creía, ahora veo que soy victima de la decadencia de esta casa que se va convirtiendo en la propia metáfora de mi personal decadencia. Mi cuerpo es como estas paredes descascaradas, mi imaginación como estos libros recubiertos de polvo y ceniza, así de opaco es mi entorno y así de opaco me he vuelto yo... () ... Tal vez usted y algunos otros puedan recordar aquellos tiempo en que había en mi cierto lustre como el del cuero nuevo, cierto aire a cigarro, yo no puedo recordarlo porque eso se ha ido para siempre de mi memoria y de mi, siento que he pasado mil siglos en esta condición que no creo merecer y por tanto es doblemente injusta e insoportable... ()... Esta casa decadente y yo decadente es todo lo que queda y todo lo que es, borrando lo que ha sido o pudo ser&lt;/strong&gt;...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 28 de noviembre Konigsberg derrama 16 litros de kerosén en la casa de la calle Nadazdy y produce el incendio en el que perece. ...”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107552336900209006?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107552336900209006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107552336900209006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_01_01_archive.html#107552336900209006' title='Konigsberg'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107543345782758310</id><published>2004-01-30T00:30:00.000-03:00</published><updated>2004-01-30T00:34:57.373-03:00</updated><title type='text'>Gunnarj Reynaj </title><content type='html'>&lt;em&gt;[&lt;strong&gt;Texto con el que cerró su bloger (bitácora) personal&lt;/strong&gt;]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;viernes, julio 11, 2003&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He estado pensando, pensando, pensando, hasta que una insensibilidad completa me hizo lejano o extraño a mis propios pensamientos. Galvanizado de una indiferencia plena me convertí, como el personaje de Camus, en un extranjero para los otros y en un visitante inoportuno de mi mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez jugué con la idea de que cuando abandonamos el agua nos condenamos a una soledad irredimible. El agua nos rodea los contornos y nos hace uno con el medio, nos integra a su densidad y nos protege. El aire deja demasiados espacios, olvidamos sentirlo; el aire es distancia, una distancia del medio y de todo lo que él encierra que nos vuelve pequeños e irremediablemente solos a pesar de todo intento de evitarlo. Creo que fue Jung el que dijo en alguna parte que el hombre llenaba el espacio de sonidos, formas, colores para escapar al implacable silencio de si mismo; yo no logro hacerlo ni siquiera lo intento; poco me importa que me inviten a cenas con gusto a madera, ganarme amistades de apariencia y buen corte social donde las horas van muriendo en la pequeña agonía de esa muerte corrosiva que finalmente nos hará desaparecer a todos. Acuerdo que es la conciencia de la desaparición lo que nos lleva a los laberintos metafísicos de dónde habrá de salir la filosofía, la religión y la mala o buena literatura que nos interroga en el afán de dar un sonido menos engañoso en ese aire tan amplio donde la distancia teje la soledad de ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser extranjero, extraño, es salirse de algún modo modesto (también molesto) del espacio saturado donde ese silencio de cada uno limita la parcela de quien es cada quien con todo el espanto y el absurdo que hay en ello; supongo que muchos se suicidan por ver ese silencio tan abrumador que son, caso contrario comenzaran a gritar todas esas cosas de tan endeble sentido que son las que hablan todas las personas socialmente bien aceptadas y simpáticas que ya están muertas antes de morirse porque viven todo el tiempo en el plano del perfecto olvido… Recuerdo el Principito, recuerdo las conversaciones de la gente adulta, recuerdo el serio señor que contaba estrellas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay gente que habla compulsivamente, que habla lenguajes de sonidos más o menos descifrables, que grita palabras que ya no dicen nada porque su sentido no condice con la practica de la idea ni con la razón etimológica de lo que las palabras enuncian. Hay gente que siente el dolor de los pies, que ve los picaportes de las puertas, que dilata el recto para vaciarse de excrementos, que tiene sed un domingo al atardecer… gente que habla de esas cosas y de otras cosas ni más novedosas ni más ciertas, gente que dice tan urgentemente como si decir fuera ser, como si la urgencia de escaparse de su silencio y de todo lo que llena el silencio fuera una carrera urgente y apremiante. Hay gente que habla y cuando se medita un poco se comprende que no tienen nada que decir. Llenan el aire, sí, pero no de algo que sea otra cosa que una niebla que en apariencia borra las distancias, otros vacíos que como entramados laberintos amplían el espacio entre todas las cosas y entre uno mismo y su propio y personal silencio. ¿Quién no ha tenido alguna vez, al caminar por una calle muy concurrida, la sensación de una absoluta soledad y vacío? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creí tener algo para decir y creí que encontraría la forma de decirlo. Estaba equivocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco me fui a mi silencio y olvidé la necesidad de explicaciones, no importó, pasado el tiempo, decirle a nadie nada y hacer con ese decir un puente de una vida a otra. La palabra se convirtió en una forma decadente y anacrónica incapaz de contener la tormenta y el abrazo, el fuego y el futuro dibujado en la borra del té. La palabra ya no decía y todos estaban diciendo, diciendo, diciendo y por tanto no podían escuchar entre tanto ruido: el propio y el ajeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco el silencio, el mío, fue tomando mi forma, ajustándose a mis contornos, cediendo exactamente a mis movimientos y a mi sombra y me volví quien soy sin que importe buscarle remedio a las ausencias ni lógica a las pérdidas. Bien visto desde que abandoné el agua siempre ha sido así y lo demás son permanentes simulacros de estenografías diversas, paneles pintados para engañar las distancias tan largas del aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me volví extranjero de mi gente, olvidé el idioma y construí otros sonidos que atemorizan en su densidad. Dejé de conciliarme a fuerzas que no me importan y en el espejo de mi santosantorum fui dibujando mi mirada y luego mis labios cerrados. No pude traer nada conmigo que no fuera el eco de pasos que me vuelven a buscar y que son siempre los mismos. Dejé de reírme porque la burla ya no me causa gracia y todo es una burla que se derrama sobre las cabezas de un pueblo infinito de personas que van diciendo el eco del olvido como una melopea interminable e hipnótica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi bitácora es un espacio en blanco, un lugar que quizás nunca esté lleno porque llenarlo implicaría poner en él un silencio íntimo traducido en reflexiones desbordantes de contenidos, de sueños y pesadillas, de sangre hervida y lágrimas dentadas que apilándose con plan y sin él construyan algo tan distinto que nadie podría imaginarlo, algo que se posara en el centro del aire como un neutrón partido para cambiar irreversiblemente todo lo que lo circunda. Decir sería entonces destruir. Curiosamente, sin mi concurso, ya todo está destruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me di cuenta una mañana que me había ido, que ya era otro sin lazos ni nostalgias, que los insultos, las promesas incumplidas, las ideas muertas en embriones, los sonidos y las palabras quedaban en un aire muy lejano donde la distancia hasta mi ya era insalvable. Me di cuenta que era un extranjero y no me importó, comprendí entonces que uno se va de verdad sin despedirse porque las cosas de las que debiera despedirse hace ya mucho que no están donde uno se soñó que estuvieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había mucho aire entre ellas y yo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107543345782758310?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107543345782758310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107543345782758310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_01_01_archive.html#107543345782758310' title='Gunnarj Reynaj '/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107535169153847358</id><published>2004-01-29T01:48:00.000-03:00</published><updated>2004-01-29T01:50:22.716-03:00</updated><title type='text'>Ramón Mendoza</title><content type='html'>Cuenta Mendoza que hace años que le duele la noche. En el 81 u 82, no está seguro, se fracturó el tobillo derecho. Pasó todo el sábado y el domingo en una cama donde no encontraba posición para un pie inmensamente deforme y violeta y el lunes se fue saltando las 14 cuadras hasta el hospital municipal; cada salto concluía en el tirón de ese pie que ya no era el suyo y que se sostenía a su cuerpo forzando carne, tendones y venas. Llegó llorando sin entender sus propias lagrimas y tuvo que llorar y gritar más para que le sacaran una radiografía que depositaron húmeda en sus manos para que a los saltos fuera por el pasillo de cien metros hasta traumatología donde una de las puertas de vaivén le dio un golpe en ese pie muerto que lo lastraba haciéndole perder el equilibrio dando de boca en el piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo bañaron sentado en una silla de ruedas y lo pusieron en una habitación con otras tres camas que estuvieron vacías hasta el día siguiente. El primero que llegó a ocupar una de esas camas traía un yeso desde el pie hasta la ingle; contó que se venía a someter a una tercera operación porque la pierna no le quedaba bien y no habló más. Horas más tarde se ocupó otra cama con alguien que venía a que le pusieran un clavo porque hacia 4 meses que llevaba yeso y la rodilla no soldaba. El tercero en llegar era un caso parecido, a todos los iban a intervenir a la mañana siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mendoza cree que desde entonces empezó a dolerle la noche, aunque no está seguro y no puede estarlo porque supone que al principio no se daba cuenta del dolor. Dice que tal vez fue otra cosa, algún descuido, pero que supone que debe ser desde eso cuando empezó el asunto. Cuenta que cuando lo tenía al Tortafrita lo aguantaba de otra manera; el Tortafrita le ponía el hocico arriba de las piernas y el se distraía rascándole la cabeza; pero al Tortafrita lo mató un Bedford en el 85 y ya no quiso encariñarse con nadie ¿para qué?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice que en un tiempo fue a buscar trabajo a Buenos Aires y que cayó en una pensión de la calle Moreno, a tres o cuatro cuadras del Congreso. La cama era de respaldos de hojalata, el colchón una feta sucia de gomaespuma y las paredes estaban siempre mojadas y el tenía que irse a fumar afuera para que la ropa no se llenara de olor a tabaco, que ya era bastante con ese olor a humedad que se le había instalado en la vida. No tuvo suerte y el ultimo mes la pasó mal y con hambre, con hambre y una vergüenza fea que no podía sacarse de la piel por mucho que caminara y caminara dándose cuenta que nadie lo miraba, que no era nadie en esa ciudad inmensa donde todo el mundo parecía saber donde ir y qué hacer menos él que caminaba y caminaba queriendo y no queriendo perderse como si perderse fuera a resultar en que le pasaba algo en esos días en que cada puerta que golpeaba se parecía a la que ya había golpeado antes y donde le respondían lo mismo que ya le habían respondido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mendoza cree que la primera vez que sintió el dolor intenso de la noche fue un viernes en que desde lejos escuchaba sonar una música fuerte de bailanta y el ruido de la calle Moreno, que bajó las escaleras y cuando Entre Ríos estaba tres cuadras atrás de Callao se dio cuenta de que tenía ganas de llorar y no tenía lagrimas. Eso fue por el 91 o el 92 y desde ahí hasta siempre y cuando tiene ganas la noche le duele. A veces se junta con la humedad y le hace memoria en ese tobillo que durante un tiempo él quiso creer que era capaz de hacer llover, otras le ponen la garganta ceca y una cosa áspera en el pecho que no puede apagar por mucho que fume un cigarrillo detrás del otro. Muchas veces tarda en darse cuenta que es la noche que le está doliendo porque las cosas pasan en cualquier parte, sin que él sepa lo que está pasando. Refiere una oportunidad en que escuchaba tocar a un ciego una acordeón en la calle, que se detuvo un rato ahí y siguió caminando sin pensar en nada, pero que después cuando ya estaba acostado sentía que el cuerpo le estaba aplastando el hombro y no encontraba como ponerse en la cama, que dando vueltas para un lado y para el otro llego a querer cortarse el cuerpo en pedazos para que dejara de molestarlo y que en ese dolor se acordó del hijo y sintió que algo le faltaba en el costado de ese cuerpo dolorido e inquieto que no lo dejaba dormirse, ahí le estaba doliendo la noche de una manera distinta, pero era lo de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mendoza dice que a él no le gusta contar esas cosas porque son cosas que si no le duelen a uno el otro no va a entender, como una vez que estaba en un kiosco esperando para comprar tabaco y que delante había un chiquito flaco, sucio, con los bracitos retorcidos que hablaba con media boca porque la otra mitad se quedaba con los labios duros y quietos, que el chiquito le dijo a la chica que atendía que quería unas galletitas pero que le faltaban treinta centavos y si no se las dejaba llevar igual y que él sintió algo que no sabe que es dentro suyo y que dio los treinta centavos y que compró otro paquete para el pibe y que no pudo evitar el llanto y que no sabe que pasó pero que así, de golpe le empezó a doler la noche dentro de los huesos y ¿ cómo iba a entender la chica que lo miraba como si fuera un borracho o un loco?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mendoza dice que cuando a uno le empieza a doler la noche se le van las ganas de hablar con la gente porque uno se va como más adentro de las cosas y lo que descubre no se puede pronunciar con palabras porque tampoco se está seguro que eso que uno va encontrando ahí en el fondo sea verdad. Es como si lo que es verdad dejara de ser cierto y entonces lo que queda es como un tramo de túnel del que no se sabe como se entró ni como se sale. Dice que la gente se olvida rápido del miedo porque si lo recuerda mucho tiempo se queda en ese pedazo de túnel para siempre, que capaz que el olvido es nada más que para no quedarse ahí sintiendo como la noche se hace dolor dentro de uno. La gente no quiere hablar de lo que duele y se inventa unos dolores que son como los cubiertos de plástico, cuando se usaron se tiran y se comparan unos nuevos. A veces le dan ganas de que las cosas sean así pero é no sabe como se hace, cómo hizo la Gorda Pertuzzatti que después de que se escapara del hijo de puta que le pegaba a ella y a los chicos se fue y se instaló en la calle con los crios durmiendo entre cajas de cartón y no quedándose perdida en ese túnel. La gorda se ríe mucho y habla y habla y él la mira y la quiere porque el no sabe reírse como ella y sabe que el hubiera querido morirse si como ella hubiese estado tirado ahí con los chiquitos llorando de hambre pero la Gorda parece que no se acuerda y deja escapar a cualquier cosa la risa por entre el diente que le falta y el otro negro con olor a podrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mendoza dice que antes no era como ahora pero que eso de dolerle la noche se le hizo como un vicio y que ya no sabe como es estarse sin ese dolor, que él cree que el dolor ya se le parece a él o él al dolor y que no pueden separarse aunque antes, al principio, él creía que se le iba a pasar. Dice que cada tanto le da algo como tristeza acordarse cuando era pibe y que las cosas se parecían a leer un libro yendo de página en pagina buscando el final seguro de que al tiempo se empezaba un libro nuevo y otro después. Ahora sabe que es un solo libro con muchos capítulos y le cuesta pasar a la pagina siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice que un día me va a contar del Colorado Claus que era un tipo de caminar derecho y que nunca se sentaba de espalda a la vidriera, que de poder, y el Colorado siempre podía, había que dar la espalda a la pared del fondo, tener a la vista la puerta del baño o la cocina y nunca dejar de mirar la puerta a la calle ni las vidrieras, que el que deja de mirar lo que puede venir de afuera le pasa como al cocodrilo que se duerme: se despierta billetera. Dice que vuelva otro día, que ahora está cansado, que me da la gracias a mi y a la gente que me lee por poder contar estas cosas, que otro día, no sabe cuando, me sigue contando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107535169153847358?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107535169153847358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107535169153847358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_01_01_archive.html#107535169153847358' title='Ramón Mendoza'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6394199.post-107525745877487602</id><published>2004-01-27T23:37:00.000-03:00</published><updated>2004-01-28T03:53:16.140-03:00</updated><title type='text'>El Autor y Augusto Remo Erdosain</title><content type='html'>Pulso una sexagésima cuerda en la espera de hacer estallar el cristal de una copa que no contiene ningún corazón sagrado. No hay milagros en la curva ocular de estos ojos que arden por efecto y maldición de un insomnio que revuelto en sabanas arrugadas y los ruidos infames de una noche de condenados a la paciente rotación de agujas, que no son aspas de un molino ni augurio de la guadaña épica de una Madame la Mort susceptible de ser engañada por  un tal Martinito del azulejo (léase “El hombrecito del azulejo” de Mújica Lainez).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ud., Autor, suele decir que no se debe escribir sin tener nada que decir, ¿qué está haciendo a estas horas en ese pringoso teclado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Exorcismo, Erdosain, exorcismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ud. Entiende que viene gente a leer sus porquerías y que este tantear suyo propicia la defraudación de su publico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que yo no entiendo es cómo cuernos el Astrólogo cayó de esa claraboya para dar con las piernas abiertas en la baranda de la escalera y explotarse los testículos por el impacto, eso es algo que nunca pude entender, ¿para que se lo voy a negar? (léase los “Lanzallamas” o “Los siete Locos” –ya no recuerdo en cual de los dos está- de Roberto Arlt)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no se me escape, Autor, no quiera imitar a Pilatos en eso de lavarse las manos de su responsabilidad como autor del hecho intelectual...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Augusto, si hay algo que yo ya no soporto es la responsabilidad intelectual, porque ella implica que siempre estoy al borde de la culpa y como con todas mis culpas solo construyo mortajas y el negocio de las mortajas anda tan bien como el de las rosas de cobre, comprende usted sin esfuerzo que yo, que tardíamente llegue a que me untaran y lavaran la frente con aguabendecida, no puedo seguir siendo responsable de la tentación frutícola que alguna vez tuvo la chica esa del paraíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no mi viejo, de eso Usted puede darse por librado, pero aténgase a que su posición le obliga a una responsabilidad concreta, a una función en la inteligencia de las sociedades, Ud. es el reconocido genio incomprendido y como tal debiera actuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo suyo, Remo, es como decirme que yo soy la tumba del soldado desconocido. Déjese de joder Erdosain, Ud. sabe mejor que yo que soy un muchacho que hubiese debido dedicarse al negocio de la prostitución dando con ello un impulso importante al sistema económico–productivo del país y felicidad a esos cuerpos hastiados de sí mismos, antes que ser esta forma borrosa de palabrador at honorem de la sociedad fantasma de los poetas rantifusos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Autor, ya está viejo para negarse al destino....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Usted es un personaje de tinta, usted vive unas 700 paginas y se pega un tiro y ni rastro de sangre deja, es bonito entregarse al destino cuando en el fondo todo es una ficción; lo mismo da de bonito leer la vida genial de Antonin Artaud y pensar: “que maravilloso este loquito, cuanto que sufrió por su talento”, pero le aseguro que si uno tiene piel de verdad, ojeras de verdad, y espera que llegue el día con estos ojos que arden y este vientre que se inflama de dispepsia, el destino ya deja de ser un cuento de esos y se convierte en otra cosa mas desagradable de sobrellevar. Yo no soy un Nick , Erdosain, ni un impulso binario, ni el texto que escribo en debacle de mis menguantes facultades mentales; y en todo caso y para enojo de mi amiga Perjumes, mi destino en particular se lo encargaron a un argumentista sádico y analfabeto, así que no me venga con esa pía aceptación que le calza bien a Ud. que es el personaje de una novela, pero que no es lo mismo para mi, rumiante occidental y casi cristiano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Está buscando lástima, compasión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, estoy buscando dinero pero ya revisé los bolsillos de toda la ropa sucia y de la ropa colgada en el placard y no hay... También buscaba un sentido al destino y no está porque sin el dinero uno no puede comprar los accesorios que el destino requiere para completarse, y buscaba, ya que estaba revolviendo cosas, una buena razón para quedarme dormido que como dijo el Hamlet morir y dormir a veces son la misma cosa si uno anda hablando solo o con su alter ego. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había pensado escribir algo sobre el feminismo y el amor a raíz de un posteo de Iñaki, un comentario mío y una respuesta de Ana-La-corre-caminos (no sé por qué siempre siento que está apurada esa chica), pero resultó que estoy harto de decir lo evidente y que pensando en ello caí en el asunto del “poder” porque todo viene de la necesidad de un poder que no es tal y recordé a Natario Da Fonseca y pensaba contarle a mis lectores sobre ese señor que como Ud. es de tinta y comprendió magníficamente bien que tener poder es tener responsabilidades hacia otros (léase “Tocaia Grande” de Joge Amado) pero me abrumé ante el trabajo de escribir todo eso y fumé hasta que vi que me pasaba de la ración diaria de camellos y me acosté y no me dormí y aquí vine para que Ud. salga de mi biblioteca mental (la única que tengo) a joderme con esa autosuficiencia que no mostró cuando su mujer se fue con el capitán ese que no le dio dos mamporros porque le tuvo pena...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Usted quiere enojarme, Autor, quiere que me descoloque, pero si lo piensa un instante es Ud. el que habla con personajes de ficción, es Ud. el que ha salido de la realidad... y le aseguro que de eso ya hace mucho tiempo, para fabricar mundos a su medida. No me culpe a mi de su propia desesperación creativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si yo supiera qué diablos hacer con la tan nombrada creatividad no estaría perdiendo el tiempo en una conversación de brujas con un tipo que ni supo disfrutar los 600 pesos (¿eran 600?) que sustrajo de las cobranzas de la azucarera... si yo supiera qué hacer, Augusto, seguramente estaría con Haffnner planeando alguna cosa importante y corajuda, una cosa de personajes tipo la “Vía Real” de André Malraux, o algo así, pero aquí me tiene, más cerca de del pobre Androklos en el pabellón de psiquiatría, que de Saint Exupery volando sobre el Sahara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ya no soporta la mediocridad de sus días, verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No soy el único, pero si soy de los pocos que está tan lucido de esa mediocridad e incapaz de conformarme con los antídotos de amplio espectro que tienen las buenas razones de la gente que bien me quiere, que se me nota más que otros tantos que en verdad son lo suficientemente cobardes como para no creerse sus propias ambiciones...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo comprendo, lo comprendo, por eso yo me uní a la organización del Astrólogo. Ud. sabe que nuestro primer problema era financiar la anarquía... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La gran Paradoja, Remo, es que salirse del sistema es crear un sistema análogo y aun teniendo toda la suerte del mundo a tercera generación ya estamos en lo mismo... es cosa que no tiene cura colectiva y por tanto no tiene cura individual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La degeneración de los sistemas de nucleamiento humano, la perversión del poder por crecimiento sostenido del grupo... la problemática de la comuna Francesa proyectada a la U.R.S.S y el triunfo del sistema de concentración de fuerzas bajo un denominador común: el dinero....mmmm Ud. se está volviendo loco, Autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo ya nací así, nací viejo, loco y batracio; no me está dando ninguna novedad con chocolate. Mi problema inmediato es que Isis me dice: ¿pondrás algo nuevo todos los días? Y yo le pregunto por qué me pregunta y ella dice: porque me hice adicta y entro a ver que has escrito... ahora, Erdosain, imagine esa criatura entrando con toda su ilusión a mi pagina y encontrarse con esta conversación nuestra...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por eso le decía yo que usted debe responsabilizarse de su trabajo como escritor, del mensaje que deja en esos juveniles cerebros. ¿Suponga que el Señor Salem se rompe más dedos por la indiferencia con qué Ud. redacta su doctrina? ¿Suponga que LunaCyan escapa de los ojos superiores que la vigilan en el trabajo para encontrarse con sus absurdos que pasaran a llamarse insomnios en vez de desvaríos? ¿Prefigure que el buen Iñaki se desayune descubriendo la verdad de sus superfluas artes de escriba? ¿Suponga que Analí convierte a Bell en pinceles al comprobar como dispara palabras al aire?. No, Autor, no, Ud. es un filósofo, un artista, un hombre que se adelanta al futuro con su obra que fracasa por estar mal ubicada en el presente, pero eso no le quita la responsabilidad moral de renovarse y crear y creer, cosa fundamental en un artista de su envergadura, de su verba...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No le voy a seguir el juego fácil del chascarrillo chusco con las palabras que está usando, pero ¿qué quiere que haga Remo? Días pasados el tal Salem me enfrenta a temas que ya desarrollé en texto-radio, mi obra, si quiere llamarla así, ya está casi terminada, tengo apenas cuatro ideas y un discurso más o menos pulido que las expresa...ocurre que esa gente no se entera de la globalidad del concepto y me tienen repitiendo las partes hasta que me quedo sin saliva... Y no es reproche, Remo, créame, ocurre que ya estoy harto de mi mismo y de mis ideas y más aun de mis discursos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya le dije que lo suyo es ser genio incomprendido, dése por contento que le tienen estima, es más de lo que logran muchos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ud. me ve cara de idiota además de insomne? ¿Le parece que no soy conciente de lo que significa que una sola persona en el universo haga el gesto de ir a buscar algo que escribí para leerlo? ¿Ud. cree que no comprendo la importancia de eso, de que existe una voluntad determinada de parte de alguien hacia mi, triste versión sudamericana e hispanoparlante del Yeti? No sea pajarón Remo, que los dos estamos viejos para jugar a las figuritas (cromos para los lectores españoles) Claro que soy conciente, conciente y hastiado de los límites de mi medios expresivos, del contexto de expresión y del resultado de esa expresión, eso es algo muy distinto a la ingratitud con esa noble gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y que quiere hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Un desastre quiero hacer, un desastre multimedia, un desastre teatral como Cats pero con poesías, quiero Wimbledon lleno de gente escuchando poesías con un trasfondo de imágenes, coreografía de Julio Boca, humo y figuras holográficas que caminan proyectadas sobre la el cielo nocturno, quiero un libro interactivo donde de pronto desaparece el texto y una voz en off sigue leyendo lo que el lector ya no ve, quiero lo que quiere Arpía con ese power point de miércoles y no puede y no puedo yo tampoco. ¿Me entiende Remo? Estoy podrido de estos juegos a media vela, de estas mascaradas minúsculas de arte que se agota en un circulo de calesita (tío vivo para lectores españoles) que gira en torno a ombligos. Quiero el cielo y el infierno si en él tengo que consumirme para hacer lo que quiero hacer y cumplir con ese destino de miércoles que no sé si dice eso pero poco me importa lo que diga porque acá se trata de lo que yo quiero y digo. Quiero lo que me dicen que no se puede, que no sirve, que no reditúa y encima de eso, Remo, quiero que reditúe, que nos permita aplaudirnos porque somos exitosos en este sistema de mierda donde el éxito es obtener dinero por las cosas que uno hace... de eso se trata Augusto, de eso y de que eso requiere dinero y azar para intentarlo y de que yo me estoy poniendo viejo como decía Pablo Milanes y estoy cada vez más lejos de hacer algo que valga la pena el infierno y la gente que bien me quiere me dice que tenga confianza que si cambia la suerte y consigo un trabajo de barrendero ya voy a estar más contento y tranquilo... ya se lo dije ¿está en paz ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no, pero usted sí, al fin de cuentas usted asumió en este espacio sacarse el Nick, salirse de las convenciones de la red y sus pamplinadas y ser usted mismo con su ego y sus locuras. Usted está harto de las mentiras colectivas que todos creen necesarias para sobrevivir y que usted siente que solo sirven para morirse en vida, usted vino aquí a putear a gusto y desvariar para no convertirse en ceniza, y hace bien en hacerlo, hace bien, eso le piden sus lectores, que se desgarre la piel para que se le vean los huesos y sentir ellos, desde afuera y sin hacerlo, como es ese proceso desaforado del genio, del tipo que tiene algo que decir porque lo ha pensado hasta que se le quemaron los ojos de pensarlo y no renunció a la idea por mucho ardor que diera, eso es ser el genio incomprendido Autor. El día de mañana unos pocos contarán haberlo conocido y, como siempre pasa, con su desaparición física y el relato de boca en boca su talla mítica crecerá hasta ser una figura que los autores de best seller nombrarán como una de sus influencias mas determinantes, usted será como Pierre Menard o más aun.... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Remo, yo vivo ahora, ahora me queda media neurona haciendo la sinapsis, usted me pide que para hacerlo mejor me suicide, así soy como Silvia Plath, una loca víctima de su locura que solo han leído (porque es insoportable leerla) siete tipos que desde su muerte hacen dinero contando que la leyeron. Usted me propone un camino de novela y yo ya le dije que no soy de tinta, yo soy un tipo de carne y hueso que hubiese preferido quedarse analfabeto antes de joderse el alma con este asunto del decir “porque el decir nos hará seres mejores rodeando una fogata de almas en comunión”. Remo, acá hay algo que no funciona, algo que esta salido de madres...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La realidad, Autor, la realidad que existe o no existe a capricho de voluntades colectivas, la realidad absurda y contradictoria y ese mundo paralelo que es la novela que yo habito y la que usted nunca va a escribir, eso es lo que no cuaja: La realidad. Y usted está en dos o tres mundos a la vez buscando una coherencia que al fin de cuentas es solo locura, usted ya está viejo, Autor, no necesita que yo se lo diga, la religad que Ud. nunca va a terminar de tragarse como un pan con ajo es lo que no cierra en sus cálculos y si no quiere ser leyenda, jodase porque yo no sé otro remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La realidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La realidad, mi querido amigo...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6394199-107525745877487602?l=sinesperanza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107525745877487602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6394199/posts/default/107525745877487602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinesperanza.blogspot.com/2004_01_01_archive.html#107525745877487602' title='El Autor y Augusto Remo Erdosain'/><author><name>A_R_Erdosain</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11187512639317722775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry></feed>
